Entrega criminosa o rescate salvador

“… ¿adónde ir…adónde ir? …A cualquier lugar fuera de este mundo”; Baudelaire. Las flores del mal.

Una triste noticia turba el final de mi día jueves de trabajo. Una operadora terapéutica de mi más absoluta confianza me informa que Dino ha muerto. Hacía meses los había visto en mi consultorio, traído por ella,  pero los padres no se habían esforzado lo suficiente para que  hiciera un tratamiento.

Solo había que luchar, como quizás solo los padres que aman lo pueden hacer, para frenar el circuito “infernal” del paco, la marihuana y el alcohol en la adolescencia. Les ofrecí formar un equipo de trabajo con los terapeutas  hasta que las bondades de la desintoxicación junto con  lo pacificador que resulta del relato en una terapia  de las heridas vividas en la infancia  (desamparos infantiles varios) lloraran todo lo que había que llorar en los espacios terapéuticos y comenzar, así,  un verdadero espacio de “sanación”.

Un balazo certero al intentar robar un colectivo acabó con sus escasos y prometedores 16 años. Saga de “hombres-padres” golpeadores cercaban una función paterna devaluada mientras  una madre sufrida y también cercada por varios hijos y con  dificultades de sobrevivencia económica eran el panorama cercano de Dino. Más allá de la puerta de su casa lo esperaba V.Soldati en la periferia de la ciudad con sus sagas de delito y venta al menudeo .Barrio que se modificó grandemente cuando se define vender desde cada esquina utilizando menores para el “trapicheo”. La introducción del “paco” cambia estas tierras y la ciudad se  altera al ritmo de la abstinencia y el desenfreno.

Hay muchos como Dino en V.Soldati. La operadora, una vieja vecina del barrio, se rehabilitó con nosotros y reconoce como éste en los últimos veinte años fue cambiando al son del deterioro social y de la industria del delito. Los menores solos en la calle y con padres, muchos de ellos también consumidores, viven a la deriva y en una verdadera intemperie psicológica y con una inermidad simbólica.

Palabras, palabras que faltan  con orientación y valores… o que son débiles frente al tronar de las “metrallas de paco” y de ofertas de marginalidad con trabajos precarios incluidos. Epidemia o pandemia de consumo destructivo y una industria con ofertas variadas de trabajo marginal.

Llora…llora la operadora recuperada…llora una vida perdida, una comunidad barrial dañada. Otra muerte más…me dice apenada.

Hay entregas criminosas o rescates salvadores. Todos los días presenciamos y vivimos historias de padres que luchan por rescatar las vidas de sus hijos .Se unen a los equipos médicos de la comunidad terapéutica y van tejiendo historias de sanación …cambios en estilos de vida…estudio …trabajo …y también curar heridas familiares. Así las drogas se van; es un destierro al lado del amor y del proyecto de vida.

HIPOTECAR EL CEREBRO

Hay ventanas madurativas en el desarrollo biológico y psicológico .Por ejemplo un niño no estimulado visualmente en los primeros momentos de la vida puede quedarse ciego, si no le hablamos puede no aprender a hablar. Son los llamados periodos críticos de la evolución. En la adolescencia se adquieren habilidades cognitivas superiores (pensamiento abstracto-conciencia de sí mismo) entre otras funciones. La presencia de las drogas y el alcohol dañan estas ventanas  del desarrollo.

Facilitar el consumo o no ayudar a frenarlo es una forma de condenar una evolución hacia el deterioro. Hipotecar el cerebro.

La historia de Dino es la de una entrega criminosa. No luchar por sanar a un hijo en la pubertad es entregarlo a una de las 4 c de las drogas: cementerio, cárcel, clínicas y cesantías laborales. Se lo inhabilita como ciudadano y como persona…un muerto civil.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR GENRAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones.

Drogas y muerte

Dino ha muerto. No pudo empezar una rehabilitación .Un llamado nocturno luego de un día intenso de trabajo alteran mi descanso nocturno. Sobre mi memoria y mi corazón vuelven imágenes de una entrevista en donde los padres no decidieron colocar límites y avalar un  proceso terapéutico. El paco, la marihuana y el alcohol dejaron sus marcas en un adolescente de 16 años.

Con las drogas en la adolescencia hay cuatro salidas que son en sí mismo “encerronas” si esto no va acompañado  de contención familiar, social y de un proceso de rehabilitación: 1.cárcel, 2.clínicas por deterioros físicos, 3.cementerio y/o 4. cesantías. Son  las 4 “c” del deterioro  humano que llevan a la perdida de la condición de ciudadano y a la muerte civil.

Un tiro al tratar de robar un colectivo cerca de su barrio (V. Soldati) acabó con una vida en ciernes. Familia y vida sana son fundamentales en la adolescencia. Dino vivió con severos problemas  en su hogar. Padre consumidor y golpeador y padres sustitutos también violentos confundieron su vida y la llenaron de resentimiento. Mientras tanto había una mamá  fatigada en la lucha por la vida trabajando y cuidando como podía a una prole numerosa .A su vez aparece  la calle con ofertas de droga y marginalidad. Si hay drogas se abandonan los ciclos de aprendizaje escolar.

También hay un cerebro que tiene como si fueran ventanas de desarrollo en distintas etapas de la vida. Precisamente en la adolescencia es cuando  el deporte, el estudio, el descanso, el amor son estímulos  que ayudan a que tengamos un desarrollo de la conciencia de nosotros mismos, del  pensamiento abstracto  y el aprendizaje de oficios o un estudio bases de un futuro. Si hay alcohol, drogas (paco, marihuana, etc.) todo el desarrollo del sistema nervioso se compromete. Hipotecamos el futuro o podemos terminar como Dino.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director general  GRADIVA-Rehabilitación  en adicciones.

Aprendiendo de todo

 

Desde que llegue a Gradiva cada momento estoy

Mejor.

 

Me cuesta decir lo mucho que agradezco esto porque

Empecé a relacionarme con mi papá, mis abuelos y mí

Mamá.

 

Estoy sintiendo el afecto y antes, era todo lo contrario.

Con mis compañeros la pasó re bien y quiero

Agradecerles a todos por lo que me ayudaron y me ayudan

Todos los días.

                                                                              ¡Gracias!! Zach

Mi mejoría

 

Bueno yo soy Rodrigo P., tengo 19 años y la verdad

Que estoy muy contento de estar en este lugar porque

En la calle estaba sufriendo; no sólo sufría yo sino que

También sufría mi entorno, mi madre, mi abuela, etc.

 

Me costó mucho aceptar que estaba enfermo,

Ingresé en la etapa de Admisión y me costó cuatro meses

Pasar a Fase II, y bueno hoy en día estoy muy contento,

Feliz de estar aca.

                                                                                  Rodrigo P.  

El miedo del progreso

 

Soy sincero en este momento, no sé cómo expresarme,

Quiero expresar lo que siento, pero de lo que quiero

Hablar. Es como un agujero que siempre mantuve cerrado,

Porque las veces que intente abrirlos sentía algo en el

Pecho, como que me quedaba sin aire, yeso cada vez me

Hace sentir más hundido, más bronca.

 

El problema es el fracaso, esta es mi tercera internación,

Y el fracaso para mi implica la baja autoestima y

Quedo estancado y me cuesta mucho volver a comprometerme

Y cuando llega el momento del compromiso.

 

Aparece el miedo de no poder sostener mis logros.

Ese es el motivo por el cual, es el miedo a comprometerme,

Pero en este momento, no estoy ni para tirarme

En la cama, y menos guardar mi angustia.

Desde ahora en más voy a usar un par de herramientas

Que en su momento me sacaron a flote.

 

1. Escuchar

2. Pedir ayuda

3. Hablar

4. Y esquivar situaciones en las que me debilito

                                                                       Mauro S.

Esta historia sucedió en la sala de un tribunal de la ciudad de Buenos Aires.

 

Un joven de unos diecisiete años acusado de robar

Un automóvil está de pie ante el Juez, esperando que este

Dicte sentencia. En una silla cercana, su madre aguarda

Silenciosa. Unos minutos antes, el jefe de policía había

Dicho que lo habían detenido en numerosas ocasiones por

Hurtar a los vecinos, dañar sus casas y cometer varios actos

De vandalismo. El fiscal declaró que el joven delincuente

Había sido una molestia constante para la gente del barrio,

Por lo que pidió una condena ejemplar.

 

El Juez de mirada severa lo observa fijamente por encima del borde de sus anteojos, reprochando con implacables palabras al acusado, por su irresponsable comportamiento.

Se recuerda que el castigo va a ser riguroso debido

A su desordenada conducta. Las palabras salen como látigos

De su boca, buscando humillar hasta lo más profundo

Al chico que tiene ante él.

 

Pero el joven no demostraba ponerse mal con las

Palabras de Juez. Su actitud es soberbia y provocativa.

 

Con mucho odio y desafiantemente, mira fijamente

Los ojos de su interlocutor y le dice:

 

-Usted no me genera temor, sus palabras me dan

Risa.

 

El Juez preso de la risa, lo mira y con un lenguaje

Burlón le dice:

 

-El único lenguaje que tú conoces es el encierro

En la cárcel. A partir de horas estarás en ella durante unos

Años y me encargaré personalmente que la pases lo peor

Posible.

 

El chico contesta:

 

-Mándeme donde quiera y haga conmigo lo que se

Le antoje. No me importa en lo más mínimo lo que usted

Decida y sabe que lo odio con todo mi corazón.

 

El ambiente en la sala se pone tenso. Los asistentes

Se miran unos a otros preocupados. Una mujer exclama:

 

– ¡Este chico no tiene remedio! Señor Juez, condénelo

De por vida, esta persona no merece vivir en sociedad.

Otros lanzan insultos hacia el joven, generando una situación

Muy violenta.

 

En ese momento el Juez advierte que entre los

Presentes se encuentra el director de una clínica educativa

Para jóvenes con problemas… Le pregunta con tono de

Resignación:

 

-¿Qué opina de este muchacho?

El señor se acerca imponiendo seguridad y respeto.

Su mirada amable hace pensar que sabe mucho de

Chicos como este.

 

-Señor Juez, el corazón de este joven no es tan

Duro como parece, tras esos gestos de odio, de rencor, se

Ocultan todas miserias humanas, que cada uno de nosotros

Llevamos en lo más hondo de nuestro ser. Es ahí donde hay

Mucho temor debido a las profundas heridas que sufrimos

Durante nuestra vida.

 

El director de la clínica, siguió relatando su experiencia.

Este joven, no ha tenido la oportunidad de crecer

Dignamente, no ha estudiado, no ha conocido el amor de un

Padre, su madre no se ocupó de él. Con sus pocos años siente

Que la vida y las personas de su entorno lo han defraudado.

No tuvo alguien que escuche sus necesidades. Para él la

Vida no tiene sentido, vivir o morir, le da lo mismo.

-¿Cree usted que vale la pena darle una nueva oportunidad? A lo que le respondió, por supuesto.

-¡Claro que sí! Él necesita demostrar todo lo que vale.

 

El silencio en la sala se interrumpe al oírse un llanto,

Todos miran creyendo que era su madre, pero se equivocaron,

El que lloraba ahora era el joven. Las palabras

De amor y comprensión del Señor llegaron a su corazón

Dolido y quebrantado. Está de pie con su cabeza gacha

Y sus ojos llenos de lágrimas demuestran sin decirlo, su

Arrepentimiento.

 

Pasó muy rápidamente del odio y del resentimiento

A sentir una profunda paz en su interior.

El Juez pide un cuarto intermedio y rápidamente

Pide reunirse con el fiscal y el jefe de policía.

Tras deliberar por un momento, el magistrado vuelve

A la sala y se dirige al director.

 

-Si usted considera que puede hacer algo productivo

Por este chico, dejaré en suspenso la sentencia y lo

Pondré en sus manos.

 

-Acepto, Señor Juez, dijo con voz segura.

 

A partir de este momento el joven encontró en este

Señor un padre que jamás conoció, la madre que jamás se

Ocupó de él y el amigo fiel que jamás tuvo.

 

Con mucha paciencia fue educado, protegido y

Cuidado.

 

Este gesto le sirvió para encontrar un propósito en

Su vida, descubrió que existía la aceptación, la humildad,

La transparencia, la perseverancia, el servicio y por sobre

Todo el amor. Cualidades que hasta entonces, para él no

Existían.

 

No todos llegaron a Gradiva, aquí tenemos una

Nueva oportunidad. Siempre que nos encontramos mal, vamos

A poder regresar porque esto es como nuestro hogar.

 

Entonces por más difícil que sean nuestras vidas,

No busquemos una forma de escapar, aquí aprendemos a

Pensar.

Roberto Q.

Lilian

 

Mi historia es similar a la de muchas mujeres que

Son maltratadas física y mentalmente.

 

Poco a poco comencé a sentir que realmente no

Valía ni para ser un buen ser humano.

 

De un día para otro me encontré bebiendo alcohol,

Primero en pequeñas cantidades hasta llegar al punto que se

Torno incontrolable, con un sufrimiento indescriptible y sin

Encontrar la salida. Juré, prometí, recorrí varias iglesias pero

No podía parar, era una dependiente absoluta del alcohol.

 

Mis hijos y mi madre sufrían a causa de mi enfermedad

Que cada vez iba en peor. Hasta que un día después de una fuerte discusión y

Gran golpiza de parte de mi ex marido parece haber sido el detonante para tocar fondo.

 

Esto me llevo a tomar la mejor decisión de mi vida

Y me interné en busca de una solución.

 

Hoy de a poco voy reconstruyendo el lazo con mis

Hijos y mi madre y estoy aprendiendo a perdonarme. Voy

Intentando un proyecto de vida a corto plazo con renovada

Esperanza en el futuro. Sé que en mi vida JAMAS puedo

Volver a tomar ni medio vaso de alcohol, lo que me llevaría

A perder nuevamente a mis seres queridos.

 

Mi humilde mensaje para quienes puedan estar

Pasando por una situación similar es que antes de caer con

Esa primera copa piensen en todo lo que pueden perder: la

Familia, la cordura y la vida.

L. A. S

 

Buscar ayuda profesional:

 

Cuando las contingencias de la vida diaria nos ponen

A prueba y otras herramientas fallan, debemos acudir

Inmediatamente a la clínica y si esto no es posible buscar

Un terapeuta cercano con quien atender la urgencia.

Confiar en el equipo terapéutico y el propio psicólogo

Es otra forma de utilizar esta herramienta. ¡Ojo! Si

Estás medicado no deje la medicación por su cuenta.

 

“Hablar con quienes están preparados para

Ayudarnos.”

                                              Nahuel N., 29 años, Fase IV

No buscar la auto compasión:

 

Cuando estábamos en carrera de consumo nos

Complacíamos cumpliendo un triste papel: el de una pobre

Víctima que necesitaba que se satisficieran todos sus deseos

Y caprichos. Éramos narcisistas y egoístas a más no

Poder.

 

Nos victimizábamos porque sabíamos que de ello

Podíamos obtener alguna ventaja (para nuestra enfermedad,

Obviamente). De esta manera, manipular nuestro

Entorno se convirtió en una rutina, sin tener en cuenta

A quienes lastimábamos y cuánto daño nos hacíamos a

Nosotros mismos. Estos son los diferentes disfraces de la

Autocompasión.

 

La victimización y la autocompasión se convirtieron

Así en dos caras de una misma moneda, convirtiéndose

En eje central de nuestra podredumbre.

 

Si bien es cierto que a todos, sanos y enfermos, nos

Gusta sentirnos mimados y valorados por los demás, en

Nuestro caso, sólo eran aceptadas “la preocupación”, “la

Atención” y “la valoración” si no criticaban nuestra enfermedad.

 

 

“La autocompasión en nosotros es comodidad y

Sabemos usarla mucho en nuestro beneficio, lo contrario

Es actuar ante la adversidad.”

                                                       Lorenzo S., 49 años, Fase IV

Recordar la última vez que consumimos:

 

Aquella última vez que consumimos es para nosotros

Un momento memorable. “Memorable” no porque sea

Positivo, sino porque ha de estar para siempre en nuestra

Memoria. Aquel día -o aquella noche- no es más que una

Simple copia de muchos días y noches idénticos, una triste

Repetición de una obra de teatro en la que el artista (o sea

Nosotros) camina inevitablemente hacia la muerte.

 

Recordar esa “última vez”, ha de permitirnos

Reconocer el pasado que ya estamos superando y que no

Queremos que se repita en nuestro futuro.

 

“Recordar el estado deplorable en que me encontraba

En mis últimos días de consumo.

                                                 Guillermo C., 23 años, Fase III