Drogas y lucha por la vida.

Estoy en Brasil-Río de Janeiro- invitado para asesorar y conducir grupos de pacientes en rehabilitación y  organizar los grupos de padres. Me emociona Sonia con su testimonio. Mujer madura me cuenta en una reunión de casi 400 personas su drama pero a la vez su alegría de estar en recuperación: “…a  los 16 es como si hubiera entrado en un parque de diversiones con mucha adrenalina…cocaína y marihuana… a los 20 me subí una montaña rusa y había entonces más adrenalina con más cocaína y marihuana… luego a los 25 ya entre en un tren fantasma lleno de alucinaciones y obsesiones “. “Desde los 16 fue mi compañía inseparable para transformarse después en un fantasma persecutorio”.

Mujer de pueblo, simple y con mucho sentido común empezó a ver la luz dentro del túnel en el cual vivía .Hoy lucha y agradece a su equipo terapéutico y a su esposo por la lucha en donde se sintió junto a ellos. Mundo sin límites en la adolescencia donde sus padres no pudieron contenerla cuando comenzó a consumir y paso lo de siempre se empieza recreativamente para luego ser una enfermedad que esclaviza.

La adolescencia es una edad clave en la prevención .Los primeros consumos de marihuana y otras drogas en ciertas personas vulnerables empieza a desencadenar la dependencia o sea la perdida de libertad que Sonia me relata. Hay otra vulnerabilidad fundamental que es la adolescencia misma en donde ni la personalidad ni el sistema nervioso se ha desarrollado en plenitud. Ahí todo se complica porque no existen frenos inhibitorios que permitan con facilidad decir No.

Prevenir es bueno siempre pero en la adolescencia mucho más. En nuestra casa, en la escuela, en el barrio, en las iglesias y centros culturales no permitamos que avance este mal social. La lección de Brasil me tocó mucho. 

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Drogas y “Bunkers”.

Jorge me enternece cuando lo conozco. Mirada violenta pero que encubre una gran necesidad de ternura. Vivió encarcelado en Rosario. Pero ésta no era una cárcel federal ni provincial. Ni en una comisaria. Preso de su adicción vivió en un bunker  (lugar de venta de drogas) de Rosario. Trabajaba 24 hs. encerrado en un cuarto sin ventanas de 1 metro cuadrado. Ahí vendía en un circuito maquinal de clientes presurosos a quienes ni siquiera veía la cara.  La paga de los narcos  era droga. Vino literalmente liquidado por el consumo de paco y por las experiencias de violencia y miedo que tuvo.

Me dice “el barrio de mi infancia cambió…la droga es un pulpo  y hay dos “transas” por manzana”. La droga en el barrio le gana a las familias, las iglesias, los clubes. Mi maestro italiano  en el tema de las drogas L. Cancrini  me enseñaba que cuando en un barrio hay muchos adolescentes y mucha oferta de drogas…ganaba la droga. Me explicaba que la tarea del adolescente para crecer y vivir es ardua  y hoy con poco padre y con, a veces, también poca madre y con creencias vacilantes e instituciones débiles se elige el camino más crítico y menos saludable pero que permite huir de la tensión. Así y con un cerebro en desarrollo y con escasos frenos inhibitorios y con una personalidad en formación va entrando en la pendiente y en el tobogán de la autodestrucción.

Padres ocupados y preocupados por su hijo tardaron 7 años en sacarlo de ese círculo diabólico de los bunkers rosarinos. Un juez responsable permitió que se tratara en Buenos Aires. Así hoy recupera un cierto sentido de la necesidad de tratarse. Arrasado su sistema nervioso pasa largas horas en un vacío, mirando sin mirar. Solo una caricia de la madre en la nuca lo enternece y  también el mate diario conmigo con las dos medialunas que le doy. Desde lo oral este niño –hombre empieza a recuperar su dignidad de persona.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

CUIDADOS (3) Adolescencia y Drogas.

“..La marihuana me pierde…me vuelve loco” (relato de un paciente)

Axel en sus 18 años llega a mi consultorio  en un estado en donde la realidad no puede ser registrada. Vive en varios mundos pero ninguno es el que respetamos mayoritariamente todos. Su mundo es cerrado. Parece vivir dentro de una burbuja. Su mundo autista se acompaña de una movilidad tan incesante como improductiva .Va de un lado a otro pero nada puede retener porque no hay atención…por ende tampoco memoria y por supuesto no puede aprender. Vive dentro de sí pero extraño a su sí mismo. Alienado y extranjero de sí mismo.

Infancia problemática. Dificultades escolares. Problemas de conducta. Le cuesta enormemente  estudiar. Ya a los 13 años es internado por problemas psiquiátricos .Hay hijos más vulnerables que otros en relación a las drogas y Axel es uno de ellos. Trata de seguir lo que hacían sus compañeros de barrio y “debuta” con la marihuana. Ahí descubre un mundo en donde el alucinógeno le crea una identidad artificial. Sigue haciendo lo mismo y en poco tiempo depende de esa droga. Ahí comienzan a aparecer manifestaciones psicóticas con pérdida del sentido de realidad. Entonces va a la cocaína  y todo esto a los ya 16 años lo sume en estados de excitación acompañados de más delirios y alucinaciones.

Con las drogas no hay escapatoria en pacientes con una infancia comprometida por los disturbios emocionales y los trastornos de impulsividad y agresividad ya que esto aumenta la vulnerabilidad a la dependencia a las sustancias. En realidad la vulnerabilidad es doble: trastornos mentales desde la infancia y un desarrollo de su sistema nervioso todavía precario e inmaduro (no olvidemos que éste culmina de crecer a los 25 años) que no tiene recursos para frenar el impacto de los estupefacientes.

En esta realidad, ahí, las sustancias generan menos  rechazo y la estimulación es mucho mayor. La adictogenicidad es grande o sea que así  la pérdida de la libertad está asegurada. Al mismo tiempo las sustancias aseguran toxicidad o sea daños a todos los sistemas orgánicos y fundamentalmente al cerebro y a su evolución.

Así Axel va, lamentablemente, adquiriendo dos enfermedades: la adicción y consolidando sus problemas psicóticos.

Esto es lo que hoy se llama doble diagnóstico. En su honestidad brutal me dice “la marihuana me pierde…me vuelve loco”. Pero no puede no hacerlo y a esto lo llamamos dependencia a las sustancias. Aborrece aquello que hace.

Problemática parental 

Todo se complica cuando ve a su padre consumiendo. Este es  un empresario exitoso que recibe como pago de sus servicios cocaína. Lo ve consumir. Todo se complica porque incluso, en otras oportunidades,  van a comprar drogas juntos. Nueva lección de hoy: cuando la droga entra en una familia se diluyen todos los vínculos. El padre empieza a ser un par de él, pero nunca el padre puede ser un igual. El padre siempre es impar .Hay una jerarquía que funda esta relación. Si los dos  consumen y comparten  el hábito todo queda alterado.

Ya no hay límites que se puedan instrumentar. No hay disciplina posible. Ni transmisiones de valores que se puedan escuchar. Las normas familiares no se pueden instrumentar. Además si las drogas se convierten en el motivo principal de la vida del padre el dialogo con el hijo no existe y máxime en un momento clave como es la adolescencia. Ni hablar del dialogo de  la pareja de padres; las drogas son un interruptor de vínculos .Es el eje central de la vida de los consumidores. No hay otro ni otros: mujer, madre, hijo.

Dos grandes traumas de hoy

El consumo adolescente es uno de ellos ya que aumentan las posibilidades de eclosión de enfermedades mentales y el otro gran trauma es el consumo en familia. Alteración del sentido de realidad por un lado y por otra parte licuación de vínculos y destierro de la subjetividad por el arrasamiento ético de las jerarquías “fundantes” de un desarrollo sano como lo es el problema de drogas de los padres. En esto estamos y hay que luchar por una existencia más digna; este es para mí el imperativo ético de los terapeutas de hoy.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

CUIDADOS (2) Adolescencia y Drogas.

“…mi mamá esta “redura” por la “falopa”, como me va a pedir que me trate” (adolescente que comenzó a los 11 años)

Jovita recibió sus 18 años con un festejo raro y extraño.  Su  madre insólitamente la despertó a las  12 de la noche  con dos petacas de vodka y la invita a un brindis para la llamada “fiesta blanca”. La alcoholización de madre-hija preside desde ese momento una evolución hacia la adicción en Jovita. Luego sigue lo típico… desborde y una carrera de consumidora. Su padre mientras tanto la había abandonado jaqueado por el alcohol y sus dos hermanos ya eran adictos inveterados. Su elección de pareja culmina en un esposo adicto a la cocaína.
Ambos, ahora, luchan en su adultez para despegarse de esta saga criminosa y suicida. Dos hijos son la Ley que marca que necesitan un cambio.

Hay dos elementos que se dan en Jovita: a. adolescencia y consumo; en esta edad la vulnerabilidad es enorme  y b. los hijos de padres adictos tienen de 4 a 7 veces más posibilidades de desarrollar conductas adictivas que los que tienen padres que no consumen.

Padres y consumo

Jovita en si mismo es testigo de una de las consecuencias típicas de hoy: las  transmisiones intergeneracionales del consumo. Antes había que buscar en la esquina, el boliche, los grupos de amigos o compañeros,  hermanos, escuela, etc. Hoy se agrega como un elemento crítico la transmisión a través de los padres. El consumo generalizado tiene estas consecuencias. La mesa familiar, los asados, fiestas  y los postres van seguidos o acompañados de drogas y abuso de alcohol. Como consecuencia de esto nadie puede limitar con autoridad a los menores. Se diluye, así,  el principio de autoridad como mínimo y en otras circunstancias mucho más difíciles de sobrellevar aparecen perversiones sexuales: abuso, violencia, etc.

Cuando hay drogas y abuso de alcohol en una familia pueden  diluirse las diferencias hombre –mujer, padre –hijo. De todo esto es espectador y participe un menor. Se resiente la escuela y en este niño los trastornos de conducta están ahí con distintas desinhibiciones, problemas de disciplina  y trastornos de aprendizaje. Así se va resintiendo todo el desarrollo madurativo de los chicos.

Rápidamente el adolescente empieza con dificultad en inhibir conductas y regular las emociones.  Su afectividad empieza a ser lábil y cambiante. La conducta de los padres genera un contexto de desorden normativo y precisamente este contexto alterado es paralelo al mismo desorden a nivel del desarrollo de su sistema nervioso. Las drogas y el alcohol a temprana edad alteran el  llamado neurodesarrollo  y comprometen las funciones de la corteza frontal (eje de lo propiamente humano) y responsable en su buen funcionamiento dela conciencia de nosotros mismos, la planificación del futuro, la noción de los riesgos y consecuencias, la proyección de metas.

Entonces quedamos atados al ya… al instante. No podemos esperar y…mientras tanto se sigue lesionando y alterando la función más preciada del sistema nervioso. Del estudio y el trabajo…olvidarse  y justo, precisamente, en una edad en donde se asientan las bases de la Identidad futura.

Factores contextuales 

Observamos en el desarrollo de muchos de nuestros pacientes púberes : negligencia en el cuidado y la educación , carencias afectivas , acontecimientos vitales estresantes con duelos, perdidas que no pudieron ser elaborados , modelados familiares (padres consumidores) negativos , vinculación desde temprano a grupos marginales .

Por todo esto la adolescencia es hoy definida como el semillero de las adicciones; la vulnerabilidad Psicobiológica que resulta de un sistema nervioso en desarrollo y al mismo tiempo factores familiares y sociales francamente agresivos y  de alta nocividad.

Jovita vivió todo esto. Ella está tratando de salvarse. Sus hijos son la Ley que les marca un camino.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

 

CUIDADOS (1) Adolescencia y Drogas.

“… ¡Es doloroso decirlo! pero el consumo escolar en baños, recreos, en la placita es grande…también traen lo que sacan de la plantita de marihuana de la casa” (alumna compungida de una escuela nocturna de la Prov. De Bs.As.).

Me emocionó el relato de esta abuela-alumna sobre la situación en su escuela. Ella ve en ellos a sus nietos. Compañeros entre 17 y 24 años forman parte de este grupo. Los profesores la apoyan. Se sienten impotentes ante esta realidad. Muchos le confiesan que fuman de 8 a10 cigarrillos diarios de marihuana por día (dosis eminentemente tóxica).El uso de cocaína también es habitual. La única contención que tienen es la escuela me dicen los maestros. Afuera la intemperie (padres borrados o también ellos consumidores). ¿Es solo la escuela una  espectadora de esta debacle?; ¿Pueden estudiar así por las capacidades de aprendizaje bloqueadas por los estupefacientes?; ¿Es un escenario más para la distribución o sea un “kiosco” más de los tantos?.

Sentí angustia ante tanta verdad escuchada; pero sólo desde lo emocional aprendemos ya que el conocimiento para que sea efectivo necesita pasar primero por el “corazón” o sea por las vivencias. Pensé también que me debía a mí mismo trabajar mucho más en la prevención desde la adolescencia .Trato jóvenes que comenzaron a consumir a los 12 o 13 años. Falló la prevención porque ésta es ver con anticipación, prever. Necesitamos empezar incluso antes en la infancia. Los maestros me lo recordaron; los problemas empiezan a observarse en la  en el Jardín: maltrato, violencia, golpes. Escenas de “devastamiento” y abandono familiar .Hipercinesia. Trastornos de conducta. Depresiones infantiles. Luego de estas historias de desencuentros aparece el contacto con sustancias. ¿Auto-medicación para sostenerse en un mundo de “nadies” y de soledad? ¿Huir ante el vacío adolescente sin sostenes humanos?. Después vienen las historias conocidas de agravamiento de patologías psiquiátricas o en algunos casos pertenencia bandas o grupos vandálicos y, entonces, la entrada en circuitos institucionales (clínicas, comisarias, etc.).

Principios preventivos

1. A menor edad de iniciación en el consumo en el consumo de drogas y alcohol mayor es la posibilidad de desarrollar un problema de drogas y esto queda confirmado por los estudios actuales de desarrollo del sistema nervioso y el salto y cambio biológico que se da en la adolescencia. A esto se une que hay un nuevo hecho dentro de la epidemia como lo es el comienzo a los 11 o 12 años en el consumo de alcohol y marihuana.

2. Hoy se considera a la adicción como un fenómeno evolutivo. El consumo en la pubertad, infancia o adolescencia implica una activación muy fuerte de sistemas cerebrales de recompensa y del placer sin el freno inhibitorio de los sectores cerebrales superiores que se encuentran en desarrollo y todavía inmaduros. El cerebro recién termina desarrollarse a los 25 años de edad. La entrada precoz en el consumo aumenta la actividad de las memorias adictivas y no solo los estupefacientes son tóxicos y dañan los distintos sistemas orgánicos sino que comprometen la libertad. Toxicidad y pérdida de la libertad son compañeras insustituibles de esta saga que comienza desde edades tempranas. En los adolescentes la ingesta es concomitante con un cerebro que no ha terminado de desarrollarse.

3. La prevención de drogas se relaciona con la máxima vulnerabilidad en esta etapa: biológica, psicológica, social y en muchos casos familiar. En los momentos de construcción de la identidad las drogas generan un “combo” dañino. El antecedente clave son las problemáticas no resueltas en la infancia: la salud mental infantil es un dato necesario a estudiar como anteriormente mencionamos con conductas de dificultad en la escuela, desorden familiar, etc.

Vigorizar la prevención 

En tiempos de probables cambios en el marco jurídico en la cuestión de drogas la cuestión fundamental parecería pasar por otro lado. Generar un sistema inmunológico social preventivo se hace necesario. Las escuelas, las familias, las organizaciones sociales y los municipios son los aliados. Los líderes tienen la palabra en cada  aula, en cada centro municipal. Los jóvenes cuando les hablamos escuchan atentos y participan. Tienen miedo por lo que sucede. Esto me hace acordar aquella  celebre frase de Freud: “…Papa háblame…tengo miedo”. Dar la palabra, poner el problema en palabras y escuchar es una salida posible. Miles de padres y maestros son necesarios para generar una cultura preventiva o sea un sistema inmunológico social.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

 

Dependencia a drogas y libertad.

Las drogas tienen dos efectos sobre nosotros: lesionan partes del organismo (corazón, cerebro por ejemplo) y a esto se lo llama toxicidad  pero además llevan a la pérdida de la libertad  y a esto se lo denomina adictogenicidad (capacidad de generar esclavitud). Lesionan y nos esclavizan.

La adolescencia es la edad más crítica en relación a esta cuestión. Jorge es un ejemplo ya que comenzó a los 13 años a consumir estupefacientes. Infancia en crisis con trastornos de comportamiento escolares. Los padres estaban en pleno desarrollo empresarial. Creció solo. Los muchachos del barrio lo estaban esperando con los mismos problemas no resueltos de abandono infantil pero con un “porro” y alcohol en la mano.  En pocos años se fue transformando en un dependiente a sustancias. Agregó a su problema de drogas un trastorno mental de tipo psiquiátrico.

Abandona los estudios secundarios. No puede estudiar porque donde hay drogas no hay aprendizaje posible. Se va progresivamente marginando. No solo deterioró su cerebro (efectos tóxicos) sino que perdió su libertad; se convirtió en esclavo de  las sustancias (efecto adictivo).

Hay una Ley que necesitamos respetar: a menor edad de iniciación en el consumo de estupefacientes mayor será la posibilidad de desarrollar problemas de drogas. Esto quiere decir más lesiones en un organismo muy vulnerable porque está en plena maduración y más esclavitud lamentablemente conseguida. La identidad que se consolida en la adolescencia (definir la sexualidad, separarse de los padres, consolidar un proyecto de trabajo, estudio y vocacional) queda severamente comprometida.

En los adolescentes el daño a la libertad y al organismo es concomitante con un sistema nervioso que no han terminado de desarrollarse los centros cerebrales de control de los impulsos. Ayudar a un chico con problemas desde la infancia  y que empezó a usar drogas es ponerlo en contacto con especialistas. Padres consultemos.

 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General Gradiva- Rehabilitación en Adicciones

Melina, drogas y lo ilimitado

“¿Cómo iba a saber mi hermana que los propios amigos le podían hacer esto?”. Facundo Romero, el hermano de Melina –la joven de 17 años encontrada muerta después de estar un mes desaparecida–, todavía no se explica qué pasó el domingo 24 de agosto, a la salida del boliche Chankanab. Ni sabe tampoco por qué ella habría sido atacada por gente de su entorno, como Joel Fernández (20), alias Chavito, y el menor de edad conocido como Toto (16), dos de los cuatro detenidos que tiene el caso

Una  testigo confirmó que la chica desaparecida participó de una fiesta sexual con drogas y alcohol, que la mataron a golpes tres de los jóvenes detenidos, y que, tras el asesinato, pusieron el cadáver en una bolsa. Los chicos se conocían entre sí.

REFLEXIONANDO LA CRONICA

Todo esto nos lleva a varias reflexiones:

  1. Al respecto ¿Ha cambiado la sexualidad de los jóvenes? ¿Es puritana nuestra perplejidad? .Ha dejado de ser un ámbito ligado a la intimidad y es el predominio del “toco y me voy”. Sexualidad express. “Lolitas” con cuerpos impúberes pero con una actitud de seducción precoz a veces festejada y promovida por las madres  Niñas de 12 ó 13 embarazadas, con severas conductas anoréxicas o bulímicas o con intentos de suicidio .Varones con conductas delictivas. Niños y niñas que beben en la previa sin límites

En pocas décadas el imaginario colectivo pasó del mandato de castidad y la fobia a ladesfloración al mandato de la iniciación sexual precoz.

  1. Se ha impuesto el consumo de drogas en parte de la juventud y cuando en una edad de tanta vulnerabilidad psicológica y del sistema de nervioso esto sucede las consecuencias pueden ser imprevisibles. En pleno desarrollo de la humanización biológica que es la entrada madurativa de los centros del pensamiento y el control de los impulsos del lóbulo frontal precisamente las drogas interrumpen ese desarrollo. De ahí lo bestial de ciertas conductas como las que se ejercitaron con Melina. Con las drogas y el alcohol no hay otro ni otros (se cae la empatía) ni hay una lectura del sí mismo o sea no hay posibilidad de reflexión .Nos transformamos en “locos al volante” y máxime con el cocktail sugerido hoy de cocaína, éxtasis, alcohol y viagra.

LA DIMISION DE LOS PADRES

  1. Los cambios en las familias no son sin consecuencias. Observamos en muchos casos  educación sin límites ni transmisión de valores y esto contribuye al desborde y al privilegio de la acción sobre el pensamiento. El vacío acompaña a muchos de estos chicos que vienen a los consultorios y ahí  vemos lo contrario a lo que manifiestan en la vida cotidiana en donde se muestran desafiantes .Así encontramos  como detrás de la liberación proclamada muestran llanto, incertidumbre y una gran necesidad de figuras paternas y maternas sustitutas que los ayuden a vivir sin drogas y sin destruirse.
  2. La dimisión de los padres es un hecho clave hoy. Ausentes estamos, desaparecidos, fugados. Temerosos de ejercitar nuestro rol mientras miramos nuestro ombligo en señal de desprecio omnipotente de todo lo que no sea nuestro Ego.
  3.  El CEAMSE se ha convertido en el cementerio de algunos que no tienen ni siquiera la posibilidad  de una muerte digna .Siempre digo que cuando  los padres entierran a sus hijos estamos en una situación como la de Melina estamos fallando como sociedad y como cultura  .La ley de la vida nos enseñaría otra cosa. Esto sucede en las guerras y con los daños culturales en donde la droga está incluida. El cuidado del otro, la tan necesaria empatía se pierde en el mundo de la droga. El cuidado del otro, quizás lo olvidamos, es el inicio de la Ética.

 

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General de Gradiva-Rehabilitación en Adicciones