La pena que siento…

“…el enriquecimiento ambiental produce cambios cerebrales” (Neuropsicología de la adicción; Edit. Panamericana)


Muchas veces siento pena en mi tarea…; al escuchar historias de consumo en menores no puedo dejar de sufrir. La empatía que es parte de mi tarea diaria y el destello de humanidad que todos tenemos me lleva a ponerme en el lugar del otro e imaginarme los daños en su auto- conciencia o lo que no puede darse cuenta por lo que le ha ocasionado el consumo crónico de sustancias en edades en donde el desarrollo de su sistema nervioso no necesita de esos tóxicos sino oxígeno, amor, contactos, deporte, cuidados, estudio, cultura, etc. El enriquecimiento ambiental es lo que falta en muchos “pibes” en nuestra sociedad. Hoy a través de las comunidades terapéuticas intentamos darlo. Esto es lo que hoy se estudia en neurociencia. El cerebro es contexto también. Depende del amor y la educación.

Por el contrario cuando escucho hablar livianamente del consumo de drogas a todas las edades siento indignación ya que es la abolición del daño lo que se observa justo cuando hoy los desarrollos de la neurociencia muestran las afecciones cerebrales que surgen por el consumo.

El sufrimiento

Jorge me consultó hace unos meses traído por su Obra Social y su madre, luego de una sobredosis con pastillas y cocaína en donde es atendido en un hospital público con hemorragias digestivas que pusieron en peligro su vida. 14 años de edad me llevan a sentir más pena cuando lo escucho. Me dice que él pidió entrar en una comunidad terapéutica porque, llega a decirme, “tuve miedo”; Era un menor manipulado por “transas” en carrera hacia el sicariato.

Su padre murió cuando tenía 10 años por consumo de drogas y se mató delante de él. Trauma puro fue su vida. Su madre, una argentina laboriosa y ejemplar, salió a trabajar con varios hijos para mantener y solo quedó la calle como escuela de vida. Ahí se encontró con “transas”, distribuidores mayores y menores, abandonados de la vida, “nadies” en un mundo de “zombies” vendedores de armas, etc. O sea la anti-cultura. La no civilización. Lo contrario al desarrollo de la humanización y de la espiritualidad.

La primera experiencia de Jorge en el contacto con un medio cultural sano como lo es la comunidad terapéutica es la alegría de un descubrimiento. Descubre la importancia de comer en grupo. Justo cuando en su casa solo había una heladera vacía o llena pero no encuentros humanos. La mesa en la historia de la cultura es el vehículo de identificaciones y de nutrición emocional más importante. Eso lo empezó a descubrir.

Estos menores en la calle y sin grupos de enriquecimiento personal aprenden a no pensar, no sentir, no hablar y fundamentalmente a actuar impulsivamente. El medio para ellos es hostil (verdaderamente lo fue) y la conducta defensiva es clave para sobrevivir. El menor de la calle no vive…sino que sobrevive.

El segundo descubrimiento de Jorge fue el de la palabra y el sentimiento. Hablar en un grupo, escuchar historias de sufrimientos de otros fue una herramienta que le permitió descubrirse en sus dolores históricos. Compartir, hablar con un terapeuta especializado en problemáticas juveniles y fundamentalmente escuchar lo acerca a la posibilidad de un crecimiento hacia la humanización. La violencia de sus conductas era una defensa contra su dolor y eso lo empezamos a descubrir y ya no necesita más el impulso que era la forma de congelar el dolor y la rabia por lo que le había sucedido en la vida.

La droga empieza a ser un elemento más en esta historia de desolación y abandono. Empiezan a aparecer metas en su vida, estudiar, aprender un oficio. Salir de ese barrio que para él significaba el mundo todo. Esto es clave porque para estos chicos la esquina era todo. Salir de esa guarida defensiva los acerca a otro mundo posible.

Recuperar lo humano

Hoy sabemos que Jorge recuperó su plena condición de persona y por ende su condición cerebral alterada en su desarrollo por los estupefacientes y por un contexto tóxico humano. Hoy se habla por lo que le pasó a Jorge de redes nerviosas en defecto que hay que recuperar en la llamada zona pre frontal (última escala de la civilización en el desarrollo del sistema nervioso). Es un monitor de la conciencia humana que tiene que ver con el control emocional, el marco de las decisiones correctas, la planificación, el control de los impulsos, la atención, memoria, estar vigil y lúcido; entre otras funciones.

La pena del contacto inicial con Jorge se transformó en alegría cuando un año después comenzó a vivir con un tío en un ambiente más gratificante. Pasó de ser un pequeño “sicario” de “transas” barriales a un joven estudioso y con futuro.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Narco-Cultura

“La masacre en el Estado de Guerrero, México (copado por narcos), dejó 43 estudiantes asesinados, junto con otras muertes previas a esa matanza, horrorizando a México y el Mundo”. (Univision 6 Octubre)


Esta masacre es productora y reproductora de terror e impunidad y donde gobierno y narcotráfico funcionan en torno al mismo fin: la máxima reproducción del capital en el menor tiempo posible y a cualquier precio. México parece ser la cruel cara de una cultura narco. Fueron incendiados decenas de estudiantes en una asociación entre el poder, la policía y los grupos de venta de drogas que manejan gran parte del Estado y enterrados en fosas clandestinas. El cartel “Guerreros Unidos” dirige la vida de este este Estado y utiliza a la policía municipal que cuando lleva el uniforme hace de policía y cuando se viste de civil trabaja de narco (fuentes de la zona y de grupos profesionales).

La narco–cultura es la sociedad en donde no hay sujetos y en la comunidad se vacía la noción de Ley .Sociedad sin sujetos en donde, también, se vacía la subjetividad de muchos y predomina el discurso del odio .Los sujetos vaciados de identidad son solo objetos. Los otros son enemigos a los cuales hay que eliminar. Eliminar de un negocio, de un territorio, de la visión. Los sistemas sociales se transforman, entonces, en campos de exterminio.

El Amo de cada tribu o clan (barra brava por ejemplo) transforma a los demás en “nadies” que solo deben obedecer mandatos que surgen del arbitrio de la omnipotencia. Los individuos tienen el estatuto de “nadies” que responden al otro omnipotente alejado de la ley.

Me estremecen ciertas situaciones como las que se viven en México y esto que parece lejano me acerca a sucesos diarios en donde la vía pública se halla asaltada por grupos rivales que se eliminan hasta la muerte como lo sucedido en Dock Sud con simpatizantes del club San Telmo y en el club Ituzaingo entre los propios simpatizantes (violencia en donde el enemigo está al lado y no enfrente).

Para los “barras bravas” el que no pertenece al propio clan o tribu es solo por ello el enemigo .Es urgente entonces eliminarlo porque es el reflejo simétrico del propio odio.

El dolor nos debería acercar como lo decía el maestro en Filosofía Guillermo Maci: “…la catástrofe aproxima a los hombres”. Por lo menos la catástrofe nos debería ayudar a recapturar la idea de una sociedad toda no dividida por clanes o tribus y bajo el amparo de la ley que nos englobe. En estos grupos no hay una representación de la sociedad total como universal de la Ley. Al haberse cancelado en estos grupos la Ley solo operan mandatos y consignas quedando al desnudo el peor despotismo.

Así sin Ley que convoque a todos reina la muerte como amo y esto es lo que observamos en México y que puede ser un espectro amenazante sobre nosotros mismos.

Los “Nadies” se reclutan

La cultura narco para su desarrollo recluta gente. Son los “nadies” que pululan en los barrios. Seres “regalados” y con duros déficits de identidad. Ahí funciona el principio de la obediencia automática. El consumo de drogas también hará su papel. La droga en los pasillos de las villas disciplina, en las esquinas, en los quinchos de los clubs y en sitios también privilegiados y VIPS. El cerebro y todo el sistema nerviosos demanda sustancias y las estructuras más arcaicas (reptilianas y mamíferas) toman el control sobre los centros más evolucionados de la persona. El que posee la “bolsa” (sustancias) manda.

Los jóvenes con déficits de escolarización, abandonados por sus padres o con duros problemas familiares son los primeros en formar esta especie de “Legión Extranjera” de estos grupos que atentan contra la civilización y la cultura del lenguaje, las palabras y el amor

Al rescate

El rescate frente a la cultura narco es apelar a lo mejor de nuestro capital social (red de instituciones de la Palabra y la Ley) y de nuestro capital humano (redes de familias y escuelas). La prevención activa de la droga es el mejor reservorio frente a las leyes narcos que inauguró Pablo Escobar: “…plata o plomo”. Activar los sistemas inmunológicos culturales desde la cultura dela Ley y el Amor a la vida parecen necesarios para evitar la catástrofe de la cual nos hablaba Maci y que no se transforme en tragedia como en México.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Más…más…y más.

“…una copa es mucho y cien son pocas” (dicho de Alcohólicos Anónimos para entender el NO al primer consumo)


No es el título de un bolero….sino que parece ser la lógica de la cocaína en nuestra comunidad. La noticia escueta de un organismo internacional dice lo siguiente: “Argentina y España son los dos países en los que más cocaína se consume en el mundo. En ambos, el 2,6% de las personas de entre 15 y 64 años reconoció haber tomado al menos una vez en el último año, según estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En tercer lugar está Reino Unido, con 2,5%, y luego aparecen Estados Unidos y Chile, con 2,4 por ciento. El otro sudamericano entre los primeros es Uruguay, que está en el décimo puesto junto a Canadá, con una proporción de consumo de 1,4 por ciento”.

La cocaína se popularizó. La usan los jóvenes para mantener el consumo de alcohol y evitar momentáneamente las “resacas”. La usan los menores en la versión letal del paco, hecho en el negocio para no perder nada y asegurar aún más la plusvalía. La usan los ejecutivos para rendir supuestamente más. La usan los conductores para seguir trabajando. Los periodistas para aguantar largas horas. Nadie sabe cómo…pero muchos quedan “enganchados” y el más…más y…más se transforma en una compulsión.

Compulsión que tiene características autistas .Encerrados en una habitación no pueden no hacerlo. La adrenalina del trabajo ser perdió, el “plus” de sexo ya no existe, la depresión persigue al que lucía pletórico hace unos días. Es un autismo tóxico con compulsiones irresistibles.

Mientras tanto va cambiando la vida del cerebro de los consumidores. Química, vida eléctrica e información son la energía del cerebro. Los circuitos químicos y eléctricos de los neurotransmisores se alteran y las informaciones se repliegan a los típicos ambientes de los consumidores: boliches, transas, estar “solo con los del palo”, o a la sonoridad del vacío de un cuarto de hotel o de la propia casa. La obsesión del consumo y las leyes de la abstinencia con el vívido malestar y a la vez imperativo en la mente, vísceras y en todo el cuerpo se asocian a una memoria adictiva que solo permite los recuerdos de los momentos “paradisiacos” (inicios del consumo) para luego mandarnos bruscamente a los “infiernos” de la culpa y el remordimiento. Triste vida la del consumidor dependiente de cocaína. Es un condenado que asiste a su propio cadalso con la impotencia de un Yo y una voluntad que no responden.

Al apagamiento progresivo del cerebro le sigue la alienación de la personalidad en donde asistimos a una hipoteca que solo se podrá levantar con un tratamiento serio. Hipoteca sin escribanos. Sin Ley. En donde la vida parece ser el pago.

El tercer daño agregado al deterioro cerebral y de la personalidad es la crisis de los ordenamientos sociales; vive rodeado de cómplices y no de testigos. El secreto pasa a ser parte de la hipocresía cotidiana mientras su memoria empieza a fallar y su atención se desmorona. Trabajo, por ende, en crisis. Vida familiar en recesión. Hijos…. ¿qué es esto de ser padre o madre? El evento central de un consumidor dependiente es el drogarse.

Configuraciones sociales

Sanitariamente vemos tres grandes espacios problemáticos:

El niño púber en contacto con estos estimulantes; aquí directamente observamos daños irreversibles en el desarrollo de su vida cerebral justo en momentos de inmadurez de todo su sistema nervioso. El lóbulo frontal es que es el CEO de nuestro cerebro está en proceso de evolución y las drogas deterioran su futuro y nos someten a los impulsos más ligados a nuestra arcaica estructura mamífera y reptiliana. Violencia, conductas arriesgadas, accidentes, perdida de estudios y oficios; esta parecen ser las consecuencias.

Adultos con años de consumo problemático y que comienzan con fallos metabólicos y daños multiorgánicos. Diabetes. Hipertensión. Infartos. Accidentes cerebro-vasculares. Todo esto unido habitualmente a pérdidas económicas, financieras y laborales. Llegan desvencijados a la consulta y con una depresión vital difícil de superar. Hijos que no los quieren “ni mirar”. Promesas que se renuevan. Solo dejando de consumir con ayuda médica se puede. Lo demás es ya viejo cuando la voluntad ya no responde y la memoria nos hace trampas.

Familias en carrera de consumo; tema que empieza a ser crítico hoy. Hermanos que comparten la adicción. Padre o uno de ellos que consume y que transforma su vida en un modelo químico para sus hijos. Acá todos necesitan tratarse de una manera u otra.

Salir del túnel

De qué lado del mostrador miramos estos números de Naciones Unidas. Si lo hacemos desde el narcotráfico es difícil una explicación ante esta corporación multinacional que maneja el tercer negocio global del mundo después de las armas y el petróleo. No tengo conocimientos ni experiencia para hablar de esto en una columna. Si, por supuesto, podemos hablar desde el lado del mostrador de la demanda de drogas; nos deberíamos preguntar por los motivos de esta alienación colectiva. Este es un efecto cultural, educativo y de movilización de la comunidad. Acá debemos insistir, de lo contrario los costos sociales, familiares, espirituales y económicos van a ser altos. Ya empiezan a ser altos.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Diversión, montañas y trenes

“…la droga no es una forma de hedonismo, es una forma de morir en pleno éxtasis”. E. Laurent; Psicoanalista francés.

Estuve la semana pasada en Brasil, Rio de Janeiro. Invitado para a asesorar y conducir grupos de pacientes en rehabilitación a estupefacientes y de organizar grupos de padres. Me emociona Sonia con su testimonio.

En los testimonios en la comunidad terapéutica (sistema de atención privilegiado para curar estos padecimientos) el que habla va reconstruyendo su propia Identidad. No solo habla para otros (los compañeros de la curación) sino y fundamentalmente para sí mismo.
Nos salvamos desde el relato y esa narración es un rescate de nuestro si mismo que es una forma de salir de la alienación de las sustancias. Relatar un padecimiento es también una forma de superarlo, compartirlo, cicatrizarlo y sentir la esperanza de un cambio. El padecimiento a superar solo se logra obrando. O sea trabajar para una recuperación.
Obrar, relatar, atestiguar lo que hacemos para superar el padecer y compartir es lo fundamental. En la vida centrada en las drogas (eso es la dependencia) hace crisis un paradigma de la post-modernidad actual que es la existencia basada en el hedonismo. Se descubre que ese hedonismo fue una forma de morir y de morir en pleno éxtasis.

El mundo del parque de diversiones

Mujer madura me cuenta en una reunión de casi 400 personas su drama pero a la vez su alegría de estar en recuperación: “…a los 16 es como si hubiera entrado en un parque de diversiones con mucha adrenalina…cocaína y marihuana a los 20 me subí una montaña rusa un tren fantasma lleno de alucinaciones y obsesiones”. “Desde los 16 fue mi compañía inseparable para transformarse después en un fantasma persecutorio”.
Ese mundo de placer puro se asimila a vivir en un parque de diversiones; mundo éste artificial, alucinando un goce perpetuo. El vértigo llevaba a la paciente al extremo de crear y creer en una vida alejada de la realidad. Lo interesante es que así pasaba el tiempo, años, meses y ya estaba arriba de una montaña rusa.

La adrenalina era su compañera. El apetito por consumir era cada vez más grande .Las sustancias pasan facturas y el peaje a pagar es dejar retazos de vida y seguir consumiendo cada vez más.

Alguien definió a la dependencia como una bulimia con drogas. Bulimia viene de “boulimos” (griego) que es hambre de buey comparado con el comer continuo e insaciable de las bestias. Todos los sistemas cerebrales quedan alterados (memoria, emociones, impulsos, capacidad para postergar y para pensar) y el cerebro queda programado solo para buscar la recompensa de las sustancias y a huir rápidamente de la abstinencia. El consumo compulsivo no permite superar la angustia sino que la agudiza.

Vivió un mundo sin límites en la adolescencia donde sus padres no pudieron contenerla cuando comenzó a consumir y paso lo que parece suceder siempre cuando existen ciertas vulnerabilidades biológicas y edad así como también psicológicas ; se empieza recreativamente para luego ser una enfermedad que esclaviza.

El tren fantasma

Hermosa metáfora que utiliza la paciente para retratar la etapa final de la dependencia en donde un tropel de alucinaciones y delirios se habían apoderado de su vida. Es también lo que pude percibir en el “tirador” que desde el balcón del piso 12 en la calle L.M.Campos el día viernes disparaba a la puerta de la casa de su novia luego de una frustración amorosa. Embadurnado en wisky y marihuana completaba ese mundo de también un tren fantasma que se había apoderado de él. Cual alumno aplicado de la propaganda sobre la marihuana, olvidando que es un alucinógeno, la foto de su balcón es un retrato maravilloso del conjunto de plantas de esta droga que rodeaban a su figura pasionalmente alucinada con una 9 mm en la mano rodeado de grupos de elite de la policía con sus ametralladoras.

Relatos de recuperación

Mientras tanto esta mujer de pueblo brasileño, simple y con mucho sentido común empezó a ver la luz dentro del túnel en el cual vivía .Sale ya del tren fantasma. Hoy lucha y agradece a su equipo terapéutico y a su esposo por el combate emprendido en donde se sintió junto a ellos.

La adolescencia es una edad clave en la prevención .Los primeros consumos de marihuana y otras drogas en ciertas personas vulnerables empieza a desencadenar la dependencia o sea la perdida de libertad que Sonia me relata.

Hay otra vulnerabilidad fundamental que es la adolescencia misma en donde ni la personalidad ni el sistema nervioso se ha desarrollado en plenitud. Ahí todo se complica porque no existen frenos inhibitorios que permitan con facilidad decir No.
Prevenir es bueno siempre pero en la adolescencia mucho más. En nuestra casa, en la escuela, en el barrio, en las iglesias y centros culturales no permitamos que avance este mal social.

Del parque de diversiones, a la montaña rusa hasta el tren fantasma hay un solo paso que puede llevar años o meses pero que implica que la vida pasa a un costado nuestro y quedan jirones de cuerpo, mente, y espíritu. La lección de Brasil me tocó mucho.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Eludir la muerte

Marcos no podía eludir la saga de enfermedad que lo rodeaba. Su padre vive entre el alcohol y los sistemas hospitalarios que lo salvan por un tiempo de las sobredosis con efectos en la pérdida de conciencia, golpizas, choques, etc. La nueva pareja de la madre también consume drogas. Su hermano  Oscar está en un centro de rehabilitación y lucha honestamente por una recuperación. La madre firme trata de que sus dos hijos se encaucen y no entreguen sus vidas a las sustancias.

En muchas familias el consumo de sustancias generan estos fenómenos. Pero Marcos empieza un proceso de recuperación. Un hijo menor sirve como disparador de su conciencia. No puede presentarse ante él siendo la viva réplica de su padre. Esto lo tortura todos los días y decide concurrir a un centro de rehabilitación. Así lo conozco luego de ver y ayudar a su hermano. La fortaleza de la madre es otro elemento que juega en estas instancias así como el esfuerzo que está haciendo el hermano para salir adelante.

Recuperar un sistema familiar tan alterado por el consumo implica varias acciones:

a. Paciencia para que el convencimiento y la realidad opere como activador de un cambio.

b. algún miembro que sea garante de las acciones terapéuticas (en este caso la madre) y también que con paciencia actúe para llevarlo a un tratamiento.

c. Generar un vínculo con los distintos miembros en donde la empatía y el no enjuiciamiento sirvan la comprensión de padecimientos que son casi la antesala del suicidio de seguir progresando.

d. un buen sistema público o de obras sociales que permitan una atención larga y continuada en sistemas familiares totalmente suicidas de seguir estos padecimientos manejándose con drogas.

Con Oscar y Marcos lo logramos. Cuando la prevención como anticipación falla queda la salida de un buen tratamiento que debe ser hacia toda la familia.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Cuidar a los “Pibes”

Jorge vive en un pueblo de la Provincia de Buenos Aires (con-urbano). Un papá desaparecido de la crianza y una mamá dolida y llena de ira por esta situación son los antecedentes de un muchacho que vivió en la calle desde pequeño. Comienza a consumir desde los 12 años. Ahí la Ley de la droga disciplina a un sistema nervioso inmaduro y a una personalidad carenciada. Ya no hay escuela; el abandono de la misma es consecuente con el hecho que así no se puede estudiar. Las drogas deterioran la atención, la memoria y en general  toda capacidad de aprendizaje.

Empieza entonces a frecuentar grupos de consumo del barrio y que además realizan robos menores a la gente para poder solventar sus gastos y que anuncian también el deterioro de su conducta por el consumo precoz de sustancias.

Va entrando cada vez más en grupos marginales. Una luz de esperanza aparece cuando tiene un hijo con una novia alejada del mundo “narco”. Pero como su padre tampoco se puede hacer cargo del mismo. Más culpa entonces; más auto-castigo por esto.

La madre sólidamente unida a él luchó por recuperar a este hijo cercano ya a ser un “soldadito” de los amos de la muerte. La novia también ayudó mucho y el joven Jorge comenzó un proceso de recuperación que culminó exitosamente el año pasado.

Cuidar a los “pibes” es apostar a una educación desde los primeros momentos de la vida  en el Amor incondicional con límites y valores a transmitir unido todo esto a la escuela y las instituciones y a grupos barriales ligados a los valores espirituales, deportivos y culturales. Si hay consumo de drogas y alcohol en la pubertad rápidamente recurrir al centro preventivo de adicciones y salud mental de la localidad. No dejemos avanzar el problema como pasó en Jorge.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Cuidados y consumo de drogas

La adolescencia es una edad clave  para el cuidado y la prevención del consumo de alcohol y drogas; así atendí a Maxi un típico joven de la provincia interior de Buenos Aires. Pueblo pequeño en donde los padres se separaron con muchos conflictos e iras compartidas. Maxi así quedó “boyando” desde los 12 años. Escuela secundaria complicada por la angustia y el consumo de alcohol y marihuana; Madre trabajando. El Padre con otra pareja. Pocos vínculos entre ellos. Maxi va al balneario del pueblo. Abandona ya la escuela. Y Ahí junto a más de 20 en la misma condición de “parias” del destino familiar se complica su consumo.

En la adolescencia con una estructura nerviosa todavía inmadura “prende” más el efecto de los estupefacientes y si a esto le agregamos condiciones familiares precarias todo se hace más difícil.

Hoy se considera a la adicción como una enfermedad del desarrollo ya que el inicio precoz asegura un continente de consumidores creciente. Las condiciones evolutivas del cerebro y la construcción de la identidad adolescente en marcha,  son elementos que ayudan poderosamente para perpetuar el consumo. Los frenos inhibitorios del sistema nervioso son muy pobres  frente a la excitación que producen las drogas.

En la población total de dependientes a drogas la edad de iniciación entre los 12 y los 24 años es el “semillero”  más frecuente para el desarrollo de esta enfermedad.

Maxi cuando comienza a consumir cocaína complica severamente su conducta y tiene una crisis de excitación en donde tienen que intervenir la fuerza pública y los sistemas de emergencia de la localidad.

Pasó un tiempo en una comunidad terapéutica con ayuda de su familia que además recibió terapia para asegurarle al joven vínculos, límites y valores. La vuelta a la escuela, el cambio de amistades y dejar el consumo fueron claves en su rehabilitación. Hoy vive, antes no.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

El hombre de los tres apellidos

A Jorge lo veo luego de casi diez años. Me muestra una tarjeta y tiene otro apellido. Me retrata sus tres historias. Hijo no reconocido, su primera identidad se localiza en la de su madre. En la escuela era llamado por el apellido materno. Su padre biológico lo abandonó al nacer. De él no tuvo noticias por muchos años.

La madre le quiso dar un padre adoptivo a su hijo quizás captando el sufrimiento que esto le ocasionaba. El adoptante le enseñó todas las trampas de la vida; delincuencia, drogas, traición, etc. La paternidad es siempre una adopción ya que es transmitir notas de vida, palabras, relatos, etc. Los antiguos definían a la paternidad biológica como diferenciada de la paternidad como hecho cultural: hacer propio al hijo y este hecho se reconoce  como una verdadera transmisión para entrar en la vida y en la sociedad. Siempre la paternidad era para ellos una adopción. Por eso padre podía ser un maestro, un religioso o cualquier otro que ayudara al niño a ser y a entrar en la vida.

A Jorge la droga lo acompañó desde su adolescencia. La cárcel fue su compañera odiada y buscada a la vez como quizás último límite ante la posibilidad de morirse por sus conductas de riesgo. Hablo ahí con él. En los diálogos reconocemos la herida y el vacío que derivaban del desencuentro con su padre. Lo buscó y lo encontró, al fin,  ya casi en sus ochenta años y él teniendo cuarenta con su cuerpo y espíritu “encallecidos” por las heridas y traumas. El ADN confirmó su ascendencia.

La terapia personal, el dejar las drogas y la re-estructuración total de su vida lo ayudaron a reencontrarse con su tercera identidad fuera de las experiencias carcelarias y las sobredosis. Su vida es diferente y el trabajo legal le confirma un sentido vital así como un conjunto de hijos que puede cuidar y proteger.

Siempre podemos cambiar .Consultemos a un terapeuta. No nos quedemos con las heridas abiertas.

Dr. Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.