De “nadie” a alguien

Me preocupa Andrés. En sus 18 años es traído por sus padres y por un Juez de su localidad en el conurbano. Progresivamente va aceptando un tratamiento que le permita vivir una vida más plena y a la vez tomar conciencia y frenar los impulsos auto-destructivos con destino cierto de cementerio. Comienza los 13 con drogas y alcohol (marihuana y otras siguiendo hasta  la estación final Paco).

¿Cómo se da el paso del inicio del consumo de sustancias y las conductas adictivas? O sea necesitamos preguntarnos como nuestro joven comienza inocentemente (sin medir consecuencias) a consumir  para al final quedar convertido en alguien que buscaba permanentemente consumir. Debemos explicarnos como se da  la pérdida del control de la conducta, las  compulsiones que lo colocan en lugares de riesgos (villas, bunkers de venta, etc.), la decisión de drogarse más allá de las consecuencias, el deseo permanente de consumo, las recaídas permanentes aun cuando en varios momentos haya decidido dejar y otros fenómenos vinculados a la adicción (contacto con grupos marginales, peligro de contraer enfermedades de transmisión sexual, dejar sus estudios, etc.).

Hay varios fenómenos interconectados; en primer lugar la edad ya que  la adolescencia  es   un período crítico de vulnerabilidad a los efectos reforzantes de las drogas. A esto se suma un sistema nervioso inmaduro  en donde los impulsos toman el control de la vida. Los factores inhibitorios recién terminan de desarrollarse a los 20 años aproximadamente. Por eso las drogas a edades tempranas muestran mayor letalidad.

La adolescencia es el momento de nuestra historia en donde intentamos construir nuestra identidad en lo  sexual, proyectos de vida, insertarnos laboralmente y en los estudios y separarnos de nuestros padres. Edificar un proyecto de vida. Esto cuesta a veces…y mucho. En segundo lugar Andrés vivió una infancia plagada de conflictos y violencias en su casa. Lo único común en los miembros de ese grupo era lo que un terapeuta familiar de renombre nos enseñaba: “la heladera llena o vacía y un lavarropas”. No había vínculo y apego que son las bases de la salud mental. Ahí la calle es el no-lugar obligatorio y no encontró nada bueno.

Hoy está encontrándose con su vida y su identidad. Deja de un “nadie”. Estudia, aprende un oficio y a usar la palabra en lugar de buscar salidas químicas.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones. 

 

Oscar y la esclavitud

Oscar consume desde los 13 años. Me consulta a los 18. Lo conocí como un “esclavo” a las sustancias. Etapa clave la de los 13. Ahí existe un remodelamiento general del organismo y de la personalidad. Las urgencias hormonales son muchas. Surgen los caracteres sexuales con fuerza. El cerebro funciona más instintivamente que con los controles racionales precisamente porque los lóbulos frontales (asiento de la civilización que nos separa de los mamíferos) recién terminan de desarrollarse después de los 20.

En Oscar se suman varios factores; uno de ellos es el consumo de drogas y alcohol en estas edades tempranas .Su familia está fragmentada y los vínculos casi no existen .No hay mesa ni palabras. La calle empieza a ser la “escuela” de Oscar  mientras que la propia escuela es abandonada.

Las drogas utilizan las mismas vías nerviosas que se utilizan para el aprendizaje. La memoria, el placer, la motivación y la atención quedan comprometidas. Por eso es muy difícil que un “pibe” pueda estudiar si consume. El cerebro adolescente se parece a  una obra en construcción y el consumo inicia la tarea de demolición. La predilección por el riesgo de los adolescentes tiene que ver con un incremento de las áreas del sistema nervioso más arcaicas (subcorteza) en detrimento de las actividades corticales (mas evolucionadas). Por eso el adolescente es más propenso a accidentes en la conducción que un adulto y máxime si está en consumo. Fundamentalmente no puede evaluar consecuencias de sus acciones.

Hoy la fragmentación familiar es tratada en una terapia de rehabilitación ya que sin un límite es casi imposible en las primeras etapas iniciar una reconstrucción de una persona. Oscar volvió a la escuela y aprendiendo no sin dolor a aceptar una vida sin sustancias y renunciando a lo que lo estaba esclavizando.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones. 

Donde va la gente cuando llueve…

“…donde van, no todos van… donde van aquellos que no van, donde van los que corren sin ver…” Pedro y Pablo (canción de mediados del 70)

Siempre me impresionó positivamente esta hermosa canción de Pedro y Pablo, himno junto a la “Marcha de la Bronca” en la década del 70 no exenta de un contenido existencial típico de ese momento de la cultura. Es una búsqueda poética de un lugar; encontrar un lugar protector en el mundo. Anunciaban, así, la soledad de muchos y la multitud de “nadies” que ya se avecinaban en el paisaje social con la post-modernidad embrionaria.

El poeta sigue diciendo; “… buscan una casa donde cambiar su piel, donde van los profetas de botellas…no todos van”. Heme aquí pensando y tratando a los que el canta-autor llama genialmente “profetas de botella”. Los que abusan de los “quitapenas” modernos que ya no es solamente el alcohol.

Jorge dormía en los subtes o en los pasillos de los hospitales cuando lo conocí a los 18 años. Joven de clase media acomodada sufrió en la infancia un stress crónico o sea todos los días presenciaba y buscaba sostenerse entre un padre que consumía y huía de su hogar, una madre depresiva y adicta a los psicofármacos. Soledad de vínculos y con violencia entre los padres ostentada escandalosamente como pintura de la vida cotidiana de una familia.

Hay en estas circunstancias cuando el dolor y el padecimiento es crónico un “apagón” emocional pero también del desarrollo del sistema nervioso. En la niñez esto parece ser determinante. Es maravilloso lo que hoy se está descubriendo: dolor y padecimiento emocional desde la infancia, padres con alto grado de enfermedad y violencia y, al mismo tiempo, alteración del desarrollo del sistema nervioso. Ante esto aparece la búsqueda del efecto reforzador de las drogas que se encuentran en cada esquina de la ciudad.

Dolor emocional crónico

A menos palabra plena y vivificante y afecto contenedor de los padres parecen desatarse una serie de fenómenos interconectados: con efectos en el dolor emocional crónico, el desvalimiento familiar y la alteración del desarrollo del sistema nervioso.

En este desarrollo nervioso la corteza pre frontal (estructura biológica altamente superadora de la vida mamífera y un escalón superior de los monos) termina de madurar a los 20 años aproximadamente. Lo que sucede es que en la adolescencia las estructuras ex citatorias y afectivas están más desarrolladas que las conductas inhibitorias que son originadas por la corteza prefrontal. Existiría, entonces, una tensión permanente entre la propensión a asumir riesgos y la tendencia a escapar de peligros de esta situación; esta tensión debería resolverla y modularla la corteza pre -frontal como estructura capaz de ejercer un control superior sobre las estructuras sub-corticales.

Pero hoy sabemos que el padecimiento de miles desde la infancia se traduce en daños en el desarrollo y entre los factores que se han propuesto hay que destacar la exposición al estrés psicosocial, de modo que un cerebro sometido a estrés agudo o crónico disminuye la capacidad reguladora de la corteza prefrontal, llegando incluso a su “apagado”, lo que en la adolescencia se traduce a una mayor exposición a las señales reforzadoras de las drogas, la anhedonia ante estímulos diferentes a las drogas, la incapacidad de asumir costes futuros y la búsqueda del reforzador predominante como puede ser la droga, el riesgo, etc. Es como conducir desesperadamente y sin frenos.

Los nadies y las drogas

Jorge vivió todo esto. A los 12 años empezó a consumir y quedó embargado e hipotecado hasta que inició un tratamiento de rehabilitación. Su vida fue vagar de un lugar a otro. Su casa era lo que un terapeuta familiar define como modelo de una familia crítica actual “…lugar común de gente que comparte un mismo lavarropas y con suerte una heladera”.

De ahí en más todo es rápido y en cascada como la pérdida de control de las conductas, el consumo compulsivo, la decisión de consumir más allá de las consecuencias, el deseo condicionado de consumo o “craving”, la recaída y otros fenómenos permanentes vinculados a la adicción. Con estos cuadros de devastamiento emocional y en edades de máxima vulnerabilidad el deterioro avanza rápido.

Así pululan miles de “nadies” que vagan por los pasillos de las villas, duermen en trenes o subtes, o entregan su vida a algún Patrón que los haga ser de un modo crítico pero ser al fin.

De ahí que me sigo preguntando lo que el poeta decía en los albores de la post-modernidad “…donde va la gente cuando llueve…donde van los que no van”. Son los nuevos “profetas de la botella” que van anunciando, así, su propio Infierno.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilita
ción en Adicciones.

Historias de la Epidemia

“…mi vida se puede resumir en tres sobredosis” (paciente adolescente en recuperación)

Un consultorio para los que tratamos problemas de adicciones es en realidad un “confesionario” de novelas de vida. Precisamente cuando empezamos a comprender una historia en realidad nos transformamos en literatos para ayudar al paciente y a su familia a ordenar y comprender una historia vital. Vamos realizando aquello que el célebre L.Pirandelllo anunciaba en su novelística sobre “Seis personajes en busca de un autor” (1921).

La terapia es un gran dialogo histórico en donde cada actor de esta novela recupera la capacidad para relatar su propia vida. Antes de la terapia y mientras solo buscaba sustancias su vida no le pertenecía…era de otros. Un “dealer”, un rufián, una pareja perversa o cualquier otro personaje de esta ficción patológica se apoderaba de sus vidas. Estaba embargado, hipotecado.

Pasando las fases de abstinencia “furiosa” por consumir y con el acompañamiento de un vínculo amoroso y de apego en una casa terapéutica cualquiera de ellos va transitando el camino de la rehabilitación.

Rehabilitación que no es tal si no hay una aceptación de los padecimientos y de una renuncia a las sustancias. Aceptación y renuncia son como los “dos ejes de la carreta” decir de Don Atahualpa Yupanqui. Desde ahí empezará el camino.

En realidad cada paciente es una historia social y familiar. Detrás o por delante está el negocio de las drogas que es lo que sale en los diarios y es noticia. Las historias de vida permanecen en el silencio de un dialogo con un terapeuta o en un grupo de recuperación. Es el triunfo de la intimidad o del poder de la libertad que es quedar habilitado, por fin, para apropiarse de la vida personal. Gran tarea en una sociedad tan dedicada a la renta, el marketing, a la figuración pero no a la intimidad y al encuentro subjetivo.

Historias de Vida

1. Jorge consume con su padre .Historias que los dos asumen. Los dos se tratan hoy. El veía de chico movimientos raros en el padre y conductas de furia o fugas del hogar que no entendía. La renuncia del padre y la aceptación lo ayudan a Jorge a comenzar una rehabilitación. La transmisión inter-generacional de las conductas adictivas hoy son muy comunes y reveladoras de la cara más triste de una epidemia. ¿Quién es el tercero que habilita para un tratamiento cuando padre e hijo están complicados? en el caso de Jorge y su padre fueron los propios padecimientos de éste y la intervención activa de la madre (abuela de Jorge) los que permitieron un cambio. Siempre alguien tiene que ser garante de una Ley que promueva la vida para que se inicie un tratamiento. Y esta Ley se tiene que encarnar en personas significativas y de fuerte peso simbólico.

2. Carlos tiene lo que hoy se denomina factores de vulnerabilidad desde la infancia; problemas escolares, trastornos de conducta con los compañeros, faltas de atención, indisciplina en el aula. Todo esto se une a un medio familiar fragmentado y violento. El barrio no ayuda ya que hay mucha venta de drogas. La adolescencia de estos chicos se complican con estos contextos. Además en la adolescencia el cerebro no ha terminado de desarrollarse y –ahí- y con estos hechos de vulnerabilidad las drogas y el alcohol funcionan como si le echáramos nafta a un fuego. Todo se expande rápidamente .El consumo en la adolescencia tiene una dosis de letalidad mayor. Las áreas de control de los impulsos en esta edad no están desarrolladas (áreas frontales). Hoy sabemos que los adolescentes tienen 4 veces más posibilidades de tener un choque que los conductores de más edad y tres veces más posibilidades de morir en un choque (Instituto Nacional de Salud U.S.A.)
Me decía Carlos “…la marihuana me pierde, me vuelve loco”. Precisamente la falta de control de impulsos es evidente y el riesgo es mayor. Un robo en la casa de joyas unió a los padres. Hoy se recupera muy bien y está volviendo a estudiar y a recuperar su condición adolescente de un ser más libre y pleno. El límite familiar operó como un elemento salvífico en un adolescente que podía culminar con patologías psiquiátricas severas.

3. Dino crece solo. Su padre trabajaba arduamente significando que era una verdadera adicción lo que lo afectaba. Su madre nunca había podido recuperarse del duelo por la muerte de un hijo antes que naciera Dino .Dolor, aperitivos al atardecer cada vez más seguidos y en mayor cantidad, tabaco, melancolía, pastillas y por fin enfermedad pulmonar obstructiva. Dino crece solo….cada uno en cuarto .El con la computadora o la “play”, la madre con la televisión y el padre trabajando. No hay mesa ni encuentros válidos. La madre pensando en ese hijo que murió embebida en el alcohol. Logra sin embargo estudiar y unirse en pareja. Pero ahí explota todo .Dos hijos también abandonados son el fruto de todo esto que culmina con el paco consumido vorazmente y una separación violenta con la madre de sus hijos.
Hoy vive tratando de entender y reconducir su vida luego de varias internaciones .Sus padres colaboran .Sus hijas lo esperan.

Personajes en busca de un autor

Luigi Pirandello decía que cada uno de nosotros podía ser un personaje en busca de un autor (célebre obra “Seis personajes en busca de un autor”). En la obra de Pirandello (1921) todos los personajes vivían una existencia cualquiera y buscaban que el Director les de existencia, vida, destino. Nuestros pacientes también llevaban una “vida cualquiera” absorbidos en el consumo y en la inconciencia de sí.
Así necesitamos concebir una rehabilitación luego de ese “incendio” que es el consumo abusivo y los ataques de abstinencia. Que cada uno de nosotros se ponga en contacto con su historia es clave y máxime en una sociedad química y de la huida como ésta.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.