¿…Como hago para vivir?

“La familia es el único y último refugio ante la crisis actual”.T. Parssons

Un paciente me decía: “Sólo quiero un padre, ni sé dónde vive, sólo tengo su teléfono móvil”. Al mismo tiempo casi en un llanto que era una demanda me decía “… ¿cómo hago para vivir? “.
Todo en la post-modernidad se ha territorializado, nada tiene estancia fija incluso la paternidad. Pero si Internet puede funcionar con banda ancha y no tiene un sitio fijo más que en el espacio virtual; mientras tanto, un padre no puede ser virtual. Este parece ser el reclamo del paciente y que resume hoy el dolor de muchos. Hoy nos cuesta estar presentes, convivir. Esto trae luego síntomas en el que tendría que estar y no está y en el que debería recibir la presencia.

El que abandona parece ser un fugitivo ansioso y que en determinados momentos de balance de su vida el cuerpo pasa su factura a través de una enfermedad grave o la mente lo lleva una melancolía que puede hacerse dolor psicológico en el mejor de los casos o accidente fatal en un descuido que delata el autocastigo que lo persigue.

El abandonado, si no se encuentra con otra figura significativa que suplante lo perdido, variará entre mortificaciones varias: trastornos de conducta, drogas y alcohol, odio a la autoridad (una paciente me decía: “quiero matar a un policía”), auto odio (germen de todas las enfermedades); hoy muchas de estas vidas culminan en una sala del Muñiz de infectología por VIH, en el presidio o vagan en servicios para toxicodependientes o en institutos de menores.

FAMILIAS POST-MODERNAS

Una de las paradojas de la familia post-moderna parece ser que el abandono es la contracara de un logro como es promover la individualidad y el logro de la autonomía. Autonomía e individualidad adulta pero en la discusión parece estar ausente qué es lo que realmente sucede con los chicos. Estos resultan ser el gran dolor de la post-modernidad. Los servicios psiquiátricos y psicológicos no alcanzan. Los abandonados son muchos y sus síntomas retornan como venganza, el dolor se vuelve odio.

Una de los fenómenos más extendidos de la post-modernidad ¿Qué está pasando en los chicos frente a este nuevo fenómeno sociológico pero fundamentalmente cultural, o sea de cambio de valores? Ese es el gran dilema porque un crecimiento sano implica básicamente intimidad generacional, presencia, persistencia, perseverancia. En la consulta los adolescentes se quejan que los padres están demasiado tiempo fuera de la casa y los dejan solos. El chico se refugia en la página de Internet, precozmente vaga por las calles y se contagia de conductas marginales, los padres aparecen como “pendeviejos” y los jóvenes les demandan que sean adultos, etc. Así surge un joven que, frente a un mundo tan difícil, no encuentra un cálido refugio y se guarece en su desánimo y/o en la marginalidad.

En la familia monoparental. Muchas funcionan muy bien, especialmente cuando la mamá tiene el apoyo de la familia extensa (abuelos, tíos, primos). El abuelo es un elemento central en el desarrollo de los chicos: es un pacificador generacional. Pero la post-modernidad trae también la liquidación de la familia extensa que es precisamente la que sostiene vínculos afectivos cotidianos.

El gran problema de hoy es la convivencia sostenida menospreciando quizás los deberes que ello implica. Hemos olvidado que la autonomía declamada sólo se sostiene en deberes que se cumplen. Un hijo es también un deber.
Z. Bauman, un lúcido pensador de nuestros dolores, dirá: “el desapego de los vínculos anuncia una cultura del egoísmo que terminará por debilitar los lazos sociales y familiares”.

Hay un cambio fenomenal de las formas de organización familiar y de convivencia: familia tradicional, monoparental (madre o padre solos), parejas consensuales y frágiles que no pasan por el Registro Civil o por la institución religiosa, hijos de fertilización asistida, familias ensambladas en donde conviven hijos de diferentes uniones, uniones gay, etc. Las familias monoparentales aumentaron en Argentina del 9,4% (1980) al 17% (2001) a casi el 40 en la actualidad; a su vez, disminuye el número de casamientos y aumentan las uniones consensuales.

Se buscan relaciones light y de bajo compromiso y ciertas palabras da vergüenza pronunciarlas: novio, marido, esposo, familia, amor, y han surgido otras: amigovio, pareja, compañero, compañía, cama afuera.

¿Y LOS CHICOS?

¿Qué está pasando en los chicos frente a este nuevo fenómeno sociológico pero fundamentalmente cultural, o sea de cambio de valores? Ese es el gran dilema porque un crecimiento sano implica básicamente intimidad generacional, presencia, persistencia, perseverancia. En la consulta los adolescentes se quejan que los padres están demasiado tiempo fuera de la casa y los dejan solos. El chico se refugia en la página de Internet, precozmente vaga por las calles y se contagia de conductas marginales, los padres aparecen, en algunos casos, como “pendeviejos” y los jóvenes les demandan que sean adultos, etc. Así surge un joven que, frente a un mundo tan difícil, no encuentra un cálido refugio y se guarece en su desánimo y/o en la marginalidad y parecen hacer ciertas las palabras desesperadas de ese adolescente que nos decían…. ¿cómo es eso de vivir?

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

”Vivir sin el plato…”

“…la vida en sí misma es posibilidad siempre de naufragio (carencia de sostén y apoyo); el “salvavidas” es la cultura” Ortega y Gasset –Goethe desde adentro

Un paciente (Jorge) a quien traté hace muchos años vuelve a saludarme para las fiestas. Próspero empresario agropecuario me cuenta de su felicidad de poder reencontrarse con la paternidad en el cuidado de sus hijos y sostener un próspero negocio agropecuario. Su vida varió. Me comenta con alegría que en realidad todas las mañanas se agradece y festeja la posibilidad de vivir sin el “plato lleno de cocaína” en su mesa de luz. Dependiente durante 20 años a todo tipo de drogas, luego de una infancia transitada por el desamparo fruto de conflictos violentos dentro de la familia; la calle, las plazas y los prostíbulos fueron su refugio.

Sus últimos dos años antes de conocerme fueron vivir con un plato siempre lleno de cocaína en la mesa de luz. Era un tranquilizante y así, y solamente así, se podía dormir. Luego mesas de juego, “yirar sin destino”, relaciones sexuales circunstanciales en prostíbulos; era, de esta forma, su carrera adictiva. Dos hijas fruto de dos relaciones más estables eran una consecuencia de la cuales no había logrado tomar plena conciencia acerca de su verdadera significación. Solo un pago mensual dado por su padre (del cual dependía plenamente) era la señal de una paternidad a la cual temía. La cama era su refugio permanente.

Su ligazón con la posibilidad de vivir siempre “puesto” (término del argot adictivo) era la conexión diaria con tres “dealers” que por “delivery” le entregaban las dosis necesarias y que le permitían mantener siempre el “plato” lleno. Su vida era un “infierno” en la tierra.

DEVASTAMIENTO DE LA PERSONALIDAD

Uno de nuestros psiquiatras lo describió como un “ser devastado” (el “naufragio” vital que describe el filósofo Ortega y Gasset). Devastamiento moral, psíquico (su autoestima era muy baja), físico (daños en todos los sistemas orgánicos y ya sin tabique y con un paladar lesionado que le impedía hablar correctamente) y psiquiátrico. Cuando intentaba hablar solo se escuchaban sonidos guturales. Comenzamos por ahí; un paladar postizo ayudó y elevó su autoestima. El médico especialista en nariz, garganta y oído junto con el dentista fueron nuestros aliados.

Aquí Ortega y Gasset nos ayuda y mucho. Se aferró al “salvavidas” de la comunidad terapéutica
que es nada más ni nada menos que la posibilidad de hablar de sus dolores. Ejercitar el derecho a la palabra que es lo que el consumo de drogas decretaba como nulo e imposible. Hablar en lugar de consumir. Todo esto junto a un cambio de hábitos de vida y de relaciones ligadas a conductas suicidas. Fue ordenando su vida. Le llevó más de un año recopilar con la ayuda de sus familiares toda esta historia de desencuentros y devastamiento. Empiezan a aparecer deseos de ser padre, la familia, proyectos laborales. L a potencia de ser…ser humano va eliminando a la nada de ser en donde se vislumbraba su progresiva desaparición.

LA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD

Compulsión, ideas obsesivas de consumo y por último egocentrismo (no escuchaba a nadie) parecen ser las tres características más importantes de estas patologías de hoy. Jorge es feliz porque ha encontrado la experiencia de la libertad y han desaparecido sus impulsiones. El “plato” ya no es necesario en su mesita de luz y ese parecía ser el verdadero festejo navideño: su renacimiento como sujeto.

Acá vale recordar a E.Fromm en “El miedo a la libertad”: “…nos hemos transformado en autómatas que viven bajo la ilusión de ser hombres libres” .El “plato” necesario y siempre lleno de todos los días era la señal de un automatismo pleno. Automatismo y libertad no van de la mano. Jorge es feliz porque superó las barreras del automatismo y tiene ahora libertad de opción y de decisión.

En la cultura (cultivo de la palabra y la escucha) se reencontró con la vida; fue su “salvavidas”.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Adolescentes desamparados y nosotros adultos desorientados

“la marihuana me pierde… me vuelve loca” relato de una quinceañera

Dos niñas – adolescentes en Rosario huyen de sus casas hace unos meses. Ya “domadas” desde los once años por el consumo de alcohol y drogas, en ese momento, a los quince siguen las leyes de esos “nuevos campos de concentración” que son , a la vez, refugios del consumo y de venta de estupefacientes ( casas del paco , lugares de sexo a cambio de drogas, barrios tomados por vendedores , “bunkers”).

Ahí se parapetan como lugar de salvación pero en realidad de vacío y demolición. Las pasiones auto-destructivas se desatan ligadas a ese” flash” buscado pero que al mismo tiempo es lo necesariamente fugaz para sumergirlas otra vez en ese vacío tan temido.

¿Vos queres drogas?….dame sexo…le dice el “Patrón” perverso de ese” campo de concentración” de los deseos del otro y todo a punta de pistola como mandan hoy los nuevos mandamientos. Así comienza una saga digna de una novelística de Dostoievski en el siglo XXI.

La relación amorosa pierde así el valor de vínculo con otro.

Pulsiones eróticas anárquicas se desagotan entre placeres de “fellatio”, sexo anal no consentido, golpes, brutalidad, para, al fin sexo grupal. ¿Dónde quedó la ternura del sexo? Eso parece ser de otra época en donde todavía el romanticismo imperaba. Todo es sexo “exprés” que va más allá del “con quien”. Es soledad en compañía envuelta por los oropeles del ruido, el alcohol, la droga y la violencia y, ahí, cuando se traspasan los límites todo puede pasar. La transformación creativa del sexo muta en riesgo de vida.

Terminan exhaustas en una sala hospitalaria donde ahí son objeto de investigaciones médicas y clínicas: ¿enfermedades de transmisión sexual? Pero en los análisis de sangre y orina no salen los dolores y los traumas sufridos. Eso es de la órbita de nosotros los terapeutas: acoger el dolor, que lo puedan hablar, recordarlo, elaborarlo y fundamentalmente ayudarlas a no repetir estas conductas.

Así las conozco. Drogas, adolescencia y contexto “narco” son mis primeras reflexiones; para luego preguntarme por los padres de ellas. También ruedan por mi mente reflexiones sobre en qué ámbito crecieron los padres. ¿Serán ellos figuras válidas simbólicamente frente a los distintos modelos sociales explosionados por las redes sociales que a veces resultan ser más significativas simbólicamente que los adultos mismos? Los blogs, las propias páginas web, los sitios de encuentro son más eficaces que la débil palabra de una familia a la distancia y una escuela poco presente.

TIEMPOS LIQUIDOS

Cambios vertiginosos en lo que Z. Bauman llama “tiempos líquidos” desde los 80 se fueron dando. Se evaporó la sociedad moderna con lo pétreo de sus valores y estructuras y la post-modernidad incorpora a lo etéreo y lo gaseoso como valor. Pero en realidad es un nuevo escenario del padecimiento humano y mi tarea es ayudar a vivir con calidad de vida llegando en las mejores condiciones posibles al cementerio y no de una manera precoz.

Cuando hablo con ellas me anuncian temas claves hoy:

Aceptación social del consumo

La adolescencia como terreno fértil para el consumo de estupefacientes ante la inmadurez de las áreas de control inhibitorio del cerebro y la sobre-exigencia hormonal de los sistemas del placer del mismo cerebro en estas edades de la vida.

Familias en crisis; en realidad son madres devastadas y con escasos recursos de sus ex compañeros que en su ausencia muestran solo la presencia del alcohol. Debilidad del marco simbólico de ese grupo que es clave en la educación y escuelas abandonadas como fase clave para la instrucción. La familia necesita educar y la escuela instruir. A veces se le pide mucho más a la escuela de lo que puede dar.

Modelos sociales poderosos en donde la transgresión y la falta de límites es la norma se presentan a nuestras dos adolescentes –niñas que oscurecen las débiles palabras de padres y abuelos y por ende de las escuelas.

DEL PADECER AL VIVIR

Las encuentro en mi consultorio como combatientes maltrechos y sobrevivientes de una guerra. Son dolor puro .Están a la “intemperie” pero parecen no percibir esta inermidad aunque, sin embargo, en su mímica denuncian dolor y sufrimiento. ¿Serán en el futuro jóvenes crónicos o jóvenes viejas? En realidad aparece una luz ejercitar el derecho a la palabra que es lo que dignifica lo humano y eso pasa por escucharlas para que sobrevivan al circuito de la muerte drogas-violación-abstinencia-consumo otra vez y deterioro permanente.

Desde la palabra adquieren humanidad. Los grupos. La terapia. No drogarse. Se van incorporando a un mundo más sólido y empieza a surgir la esperanza en un por-venir. Hoy se están recuperando en su Provincia luego de meses de crecimiento emocional y simbólico.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Superar un pasado

Jorge comenzó a consumir a los 13 años. Así lo conocí hace ya 11 años.  No lo pudimos ayudar. Padres inexistentes o “abandónicos”   lo dejaron a cargo de un abuelo que murió cuando tenía 12 y quedó sumido en la intemperie afectiva y ética. Una fugaz consulta luego de un incidente por hurto llevó a que lo conociera…pero no pudimos tratarlo. Luego lo de siempre; institutos de menores, comisarias, centros psiquiátricos, etc.

El sistema nervioso cuando se comienza a consumir a tan temprana edad queda en una situación de vulnerabilidad y máxime con un sistema familiar prácticamente ausente. Lo volví  a ver a los 25 casi doce años después de nuestro primer encuentro. Ahí  apareció un hecho  fundamental como lo es una motivación auténtica  por mejorar. Su memoria flaquea (efectos de los daños del consumo), su atención también, sus emociones y su impulsividad son de rápida descarga. Su capacidad para tomar decisiones fruto de trastornos en el pensamiento también está alterada. Pero quiere rehabilitarse;  ahí logramos lo fundamental  encontramos lo que siempre hay en cada paciente: un “sector” sano que quiere salir adelante y con eso tenemos que empezar a trabajar.

Hoy para recuperarse de las adicciones es necesario un “ambiente enriquecido”; este es el nombre que se da a un marco de protección afectivo, de estímulos educativos y laborales que impidan la re exposición a la droga y a toda reaparición de contextos relacionados al consumo. Desde ese ambiente enriquecido como lo  es la comunidad terapéutica más  un tío que suple funciones familiares y mucha terapia con aprendizaje  de oficios  harán el resto. Lo importante es que contamos con él. Quiere vivir bien.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

 

La Renuncia a la Soberanía

“Enojarme por mi discapacidad es perder el tiempo”. Stephen Hawking- Científico inglés.

En tiempos en donde parece predominar la megalomanía y la victimización, o sea la no aceptación de los límites concretos de mi existencia vale la pena asumir que el principal problema somos nosotros mismos.

Son tiempos también en donde la magia suplanta a la aceptación de la realidad a través del juego, la droga, el robo de lo que el otro posee. Momentos en donde la envidia parece no poder trocarse en admiración de lo que el otro es (más allá de lo que tiene) y aceptar la diferencia.

En todos estos momentos propios de nuestra sociedad y cultura pero fundamentalmente de nuestra existencia es la aceptación de nosotros mismos la clave y a la vez lo contrario a la soberbia.

Tiempos entonces de inflación del Ego y he aquí la fascinación de los estimulantes que son combustibles para fortalecer la Imagen de un Yo que se cree en su ilusión poseedor de la realidad. La cocaína cumple uno de estos papeles; hacernos creer algo que no somos.
Tiempos también de huida en donde se buscan desde el juego hasta distintos opiáceos, alcoholes y tranquilizantes para generar una fuga de nosotros mismos y de una realidad que no podemos aceptar.

LA ACEPTACION

Precisamente en estos tiempos el científico Stephen Hawking que revolucionó las teorías científicas con su “Breve Historia del Tiempo” y con el origen de la vida en general y que ahora ha publicado una nueva edición dedicada al público en general, nos enseña: “enojarme por mi discapacidad es una pérdida de tiempo, la gente no nos va a dedicar su tiempo si nos mostramos siempre quejosos”. O sea, no victimizarnos y además producir, hacer cosas para, desde los hechos, estar con los otros que es lo que todos necesitamos.

No se puede vivir sin los otros. Somos lo que podemos hacer a través, con y para los otros. El altruismo es la base de la ética. Ya con 72 años Hawking superó en 45 años su expectativa de vida. Su movilidad es tan limitada que sólo puede usar su dedo para operar la computadora cuando se siente especialmente fuerte. De lo contrario, se hace entender a través de su mejilla derecha a la que apunta un rayo infrarrojo que él maneja a su vez para mover los cursores de un diccionario y que se encargan de completar una frase completa antes de enviarla a un sintetizador de voz. Es un ejemplo magno de aceptación.

En la vida en general y en el tratamiento de dolores humanos, desde las megalomanías más diversas hasta el consumo de drogas, alcohol, sexo, juego, objetos, etc., e incluso de las depresiones más profundas, el primer tema a trabajar como piedra de toque del cambio es la aceptación con su contracara que es la soberbia y el resentimiento.

Aceptar que tengo un problema y que la sabiduría de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos la resume en el lema que los convoca en cada reunión: “Dios, concédeme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría para reconocer la diferencia”.

Hawking se aceptó a sí mismo, y desde ahí pudo crear y darle un sentido a su vida que es lo más importante en el paso por estos lares. No se miró al ombligo y se victimizó o llenó de ira atacando al mundo por su situación.

Creó desde sus limitaciones. Renunció al primer anhelo narcisista que nos puede extraviar y alienar: deseo de ser otro y lanzarse a asumir y desarrollar lo que es y lo que puede ser.
La aceptación de mis límites es un trabajo, una tarea, una vocación, mi misión. Hay cualidades que están rehusadas para mí, que las tienen otros y que, en lugar de envidiarlas, las puedo admirar para crecer así aprendiendo del otro.

El que envidia no aprende porque no se acepta; el que admira aprende porque pasa por el desfiladero de la aceptación.

Estar en mis límites es aceptar mi historia, los padres y la familia que me tocó, el cuerpo y la silueta en donde moran mi psiquis y mi espíritu, incluso mis fallas de salud. Sólo desde acá puedo proyectar mi vida y hacer con el proyecto una trayectoria, o sea un trayecto positivo. Sentido de la vida, proyecto y trayectoria van entrelazados con la aceptación.

LA HUMILDAD

La aceptación va unida a la humildad que es el principio y el fin de toda sabiduría: la renuncia a la soberbia. Los místicos judíos y cristianos clásicos nos enseñaban que ” la Verdad es la humildad y la humildad es la Verdad”.

Renunciar a la soberbia nos permite aprender todos los días. Esta parece ser la Carta Magna del existir.

La soberbia, antítesis de la aceptación, nos entrega a la desesperación. Soberbia y desesperación son puntos ciegos en la observación de la realidad y ésta en última instancia siempre triunfa: nos muestra nuestra estatura, nuestros límites, nuestra menesterosidad. Si aceptamos nuestra estatura real, todos podemos llegar a ser como Stephen Hawking.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Los “Perros” de la calle

“… cierta conductas criminales de los adolescentes no están ubicada única y exclusivamente en la conducta interior de la familia: estoy pensando en las fuerzas del barrio, los amigos, en la desorientación moral externa, en la cultura” Braulio Montalvo (esp. En familias USA)

Todos los días en la consulta con adolescentes y sus familias observamos la incidencia de las relaciones barriales en la constitución del problema que me demandan atender. Barrios en donde la venta de drogas es habitual o de jóvenes que conviven en vecindarios en donde se agolpan personas todos los días para comprar sustancias o locales de venta con sus “delivery” ( sabido por todos) mientras los chicos están en la calle ; todos estos son paisajes cotidianos que alteran el desarrollo de un adolescente. El barrio se marginaliza e incluso se ofertan sustancias a los chicos o al mismo tiempo se les ofrecen hacer trabajos de mensajería de drogas. Así van entrando en un circuito de enfermedad crítica.

Hoy para mí tan importante como ver el desarrollo desde la infancia de un joven o tratar de ver sus dinámicas familiares con los elementos de violencia, desamparo o violencia es estudiar la cuadra donde vive, el barrio, a cuanta distancia está la casa de un lugar de venta de drogas o de un circuito marginal en donde la Ley no tiene vigencia. Por eso me interesó la formulación de Montalvo que luego me contó nació de observar jóvenes con problemas de drogas en Harlem.

LOS PERROS DE LA DROGA

Así se llama en un estudio de FOPEA (Foro del periodismo argentino) a los menores y adolescentes que participan de las cadenas del microtráfico de drogas en Córdoba. Los “perros” son los que ocupan puestos de menor relevancia en el contexto del microtráfico de drogas local: dan avisos de movimientos extraños en el territorio, trasladan mercancías, a veces venden. Muchos financian su consumo con el contacto estas estructuras del delito.

En Córdoba 75.000 jóvenes menores de 24 años conviven en barrios donde esa lógica económica predomina. En esos barrios la tasa de homicidio aumenta, así como la tasa de enfermedades mentales (esquizofrenias, trastornos antisociales juveniles). Un vecino comenta: “…el narcotráfico ha ido ocupando un espacio muy fuerte; los narcos buscan a uno para que venda, a otro para que guarde, otro cuida la cuadra (tero)…y a la gente que no pueden captar le van haciendo favores y, por ejemplo, le pagan la fiestita de 15 a la chica, le instalan un bañito; es un mercado y una red social”. Esto también puede pasar en un barrio de la ciudad de Buenos Aires y también en sitios del conurbano (me consta).

Los menores conviven dentro de estructuras sociales barriales en donde el delito es la trama central de las relaciones. La escuela y la familia empiezan a pasar a segundo plano; y aquí recuerdo al maestro Cancrini (psiquiatra italiano y formador de generaciones e especialistas en adicciones): “cuando en un barrio hay muchos adolescentes y muchos traficantes ahí aumenta el consumo de drogas y todas sus consecuencias” (comunicación personal en Méjico 2010).

CUIDAR A LOS MENORES

En la adolescencia dos estructuras están en desarrollo: la identidad (base de la mismidad y de los proyectos futuros) y el desarrollo del sistema nervioso (inmadurez de las estructuras frontales que son eje de la moral y del control de impulsos). Hoy se habla en el estudio de las neurociencias que existe un “cerebro externo” (el Otro en su dimensión de adulto significativo portador de valores y educación para la vida) que ayuda al adolescente en esta tarea titánica de ser alguien. Este cerebro externo interviene en la educación inicial del niño. En la adolescencia esto se da a través de la cultura misma, los valores y la Ley en su dimensión de garante de la vida lo que ayudará al adolescente a ser. Con los kioscos de venta de drogas en los barrios se complica el desarrollo humano de los menores y des sus familias. Parecería que esto estamos en falta.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

“La Jarra Loca…”

“…No soy yo, soy otro” (reflexión de un adolescente sobre sus giras con drogas)

Así se la denomina como nombre popular en la noche de los jóvenes a esa mezcla “infernal” de alcoholes (distintas graduaciones conviven), tranquilizantes, aspirinas y últimamente hipoglucemiantes (medicamentos para diabéticos).

Nos llama la atención el protagonismo que toma un objeto (jarra loca) por sobre el sujeto o por la persona que lo consumiría. Adquiere una prevalencia central. Sobre ella se abalanzan varios como lo preciado y buscado insistentemente en reuniones o centros de diversión. Es el primer mensaje que nos dan las adicciones en donde la persona queda al margen para pasar a ser la protagonista el objeto (la mezcla en este caso) y en otros el “dealer” y su mercancía.

Sobre estos hechos ha realizado la Sociedad Argentina de Pediatría una investigación que ha volcado en el último número de su revista científica (diciembre 2014).

DISOLUCION DE LA IDENTIDD NACIENTE

¿Cuál es el efecto buscado con la “jarra loca”?. Esta es la pregunta del millón. Sobre esto se realizó un estudio de 480 alumnos de un partido del conurbano de 12 a 18 años (la media de edad era de 15 años) que estaban cursando la escuela secundaria. El 50 % de ellos reconoció tomar alcohol y el 8% del total buscaba insistentemente la “jarra loca” y lo hacía sábado a sábado. La proporción de los que necesitaban ayuda médica por las consecuencias de la ingesta de la “jarra loca “fueron 231 alumnos de esos 480. Desde sobredosis hasta consecuencias neurológicas con coma incluido.

Precisamente los hipoglucemiantes (nueva “estrella” en el firmamento de las mezclas letales) dan una leve excitación inicial cuando se comienza consumir alcohol con tranquilizantes para luego generar un efecto de obnubilación que parece ser lo buscado. Ahí ya no se sabe la cantidad que se toma y el riesgo aumenta mucho más.

Los alcoholes varios (cerveza, vodka, tequila, vino, etc.) en sus distintas graduaciones buscan dos límites; elación y excitación inicial para luego generar una ausencia depresora de todas las funciones del organismo y por supuesto de los sistemas psíquicos.

EL COMA PROBABLE

El agregado de hipoglucemiantes es también un reforzador de estos dos hechos. Entonces no hay noción de riesgo ni perciben las consecuencias de lo que ingieren. Ya de suyo en las encuestas que realizó la Sociedad de Pediatría en estos grupos se observó que el consumo de alcohol en estos menores no era percibido como riesgoso.

Además pensemos la edad de la muestra en donde el promedio es de 15 años. ¿Qué pasa en nuestro sistema nervioso a esa edad? La adolescencia es un momento evolutivo en donde hay una especial vulnerabilidad al consumo de drogas (alcohol incluido); b. hay una asincronía entre la maduración de algunas áreas cerebrales en esta edad y la falta de maduración de las áreas de control de los impulsos; c. la vulnerabilidad será mayor cuanto más temprano se consuma.

Muchos de estos jóvenes terminan en las salas de terapia intensiva del conurbano. Vivamos fiestas diferentes y que la fiesta sea diferente. Tarea de jóvenes, padres y educadores en la prevención de conductas de riesgo.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

En defensa de nuestro cerebro y drogas

Jorge consume desde los 12 años .Hoy a los 16 años estamos tratando, con su ayuda, de reconstruir su vida. Sobre esto una experta mundial en estudios del sistema nervioso me decía hace poco tiempo en Estocolmo:”…ayudemos a defender nuestro cerebro del consumo de drogas” (Berta Madras).

Estructuras cerebrales muy complejas que tardaron millones de años en consolidarse se destruyen desde el uso de tóxicos. El lóbulo frontal (última adquisición filogenética) queda deteriorado y con ello nuestras capacidades cognitivas, el pensamiento, la voluntad y nuestra capacidad para planificar prospectivas. Nos quedamos solo en el aquí y ahora. Perdemos perspectiva y referencias.

El paco, el alcohol, la nafta y otras drogas destrozaron en Jorge su desarrollo psicológico, físico e incluso de sus capacidades escolares. Los estudios neurológicos nos muestran un cerebro en franco deterioro y envejecido.

¿Cómo funciona un cerebro en deterioro? Solo trabaja desde los automatismos reflejos o instintivos. Se degradó. Su capacidad de pensar queda progresivamente deteriorada. El gerente del cerebro es su lóbulo frontal. En él está toda la historia de la humanidad y su proyecto futuro de un mundo más humano. Vamos, desde el uso de drogas, necesariamente destruyendo ese plus diferencial que nos separa de los simios representados por miles de millones de neuronas que interactúan química y eléctricamente como una verdadera orquesta sinfónica y que son la base de poder ser  humano.

Nos preguntamos entonces ¿adónde quedó ese ser libre? El gran neurocientífico Goldberg (USA) nos dice sobre esto: “se transforman en perros, lo que está fuera de la vista está fuera de la mente”. Ayudemos a nuestros hijos a que no se pongan en contacto con las drogas y el alcohol.

Jorge lo está haciendo y recuperando su humanidad.

Juan Alberto Yaria

 Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

 

Cerebro-Drogas y Obras en Construcción

El cerebro adolescente se parece a una obra en construcción o a un barco que no se termina de  armar en el astillero sino mientras va navegando. La navegación es la vida misma. Todo el “cableado” químico y eléctrico cerebral está en desarrollo así como funciones y estructuras biológicas fundamentales para el futuro de cualquier ser humano. Escuela, valores familiares con contención y amor incondicional, cultura barrial y militancia por la vida parecen ser los ingredientes que necesitamos en este viaje para terminar de constituir nuestra vida (identidad adolescente) y nuestro desarrollo cerebral .También por supuesto buena alimentación, no drogas y vida deportiva.

Jorge vive en una provincia del Norte y su existencia  lo lleva a estar solo y arrinconado  en sus fantasías como forma de alejarse de peleas familiares constantes. Sus imaginaciones son el refugio ante la violencia. La calle lo espera a los 11 años  en un barrio, lamentablemente, con una preeminencia de la delincuencia.  La cadena de ventas de drogas lo incluye en tareas menores de mensajería. Así se va marginalizando.

Dos hechos lo esperan ; la entrada en el consumo dependiente en donde ya busca drogas inyectadas con ciclos de recaída y delirios frecuentes y por otro lado la entrada en el mundo de la delincuencia con jueces, fiscales y comisarias como paisajes de su vida cotidiana.

Lo conozco con una valija llena de ampollas de opiáceos y agujas para inyectarse. Devastado por todo esto me consulta su familia. Aislarlo del medio barrial delictivo y proveedor de drogas fue su primera salvación, pero fundamentalmente el apoyo familiar para comenzar una rehabilitación.

Superar las abstinencias fue y es duro. Un joven que desde los 10 años consumía teniendo hoy  21; intentar que trate  superar esta situación es toda una tarea y muy difícil por cierto. Conseguimos su colaboración. Esto llevó tiempo y mucho esfuerzo. Actualmente  lucha con la ayuda de la familia para intentar vivir sin sustancias y enfrentar los problemas de su desarrollo adolescente y de su plan futuro de vida. Sabe que por el lado de la cárcel y la corte de enfermedades psiquiátricas que acompañan a la dependencia no está la salida.

Mientras tanto su Identidad adolescente y su vida cerebral están reconstruyéndose sanamente.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Estamos del Tomate.

“Necesitamos enriquecer los ambientes emocionales de nuestros hijos…” Neuropsicología de la adicción. Ed. Panamericana

Viajo plácidamente en un taxi cruzando la ciudad desde Caballito a Palermo. Había pasado todo el día escuchando y viviendo historias de personas casi esclavizadas por el consumo de drogas pero también luchando para salir de estas dependencias. De repente escucho la noticia que me estremece tanto a mi como el conductor del vehículo (un viejo basquetbolista, me cuenta luego): invernaderos en donde detrás de los tomates se escondían 2.500 plantas de marihuana. Había 10 invernaderos llenos de plantas que pensaban comercializar. Ya no es en Pablo Caballero, en el linde entre Brasil y Paraguay, donde se cosecha en escala alta marihuana. Ahora es cerca de acá entre Merlo y Marcos Paz, a no más de 40 kms. De la ciudad, en Mariano Acosta. Tenemos auto-abastecimiento.

La palabra del taxista suena melancólica recordando viejos momentos del básquet juvenil que se contrastan con los viajes que realiza en las madrugadas con jóvenes maltrechos y que ensucian su vehículo como respuesta a la intoxicación por drogas y alcohol .Sufre como argentino y como abuelo ya que presume y se enorgullece de cuidarlos y de que tengan una vida sana. Reacciona el hombre y pienso que está bien. No quiere para los suyos una vida claudicante y centrada en narcóticos. Me conmueve y pienso en mi familia, en este caso en mis nietos y en que puedan vivir sin estas sustancias que los van a hipotecar, casi, de por vida. Además mis pensamientos vuelan hacia lo vivido en el día en donde debí realizar un test de drogas a un joven que no pudo resistir la necesidad de consumir, precisamente, marihuana y que en él es un disparador de conductas psicóticas.

La opinión pública está sensibilizada por las drogas. Lo que ve a su alrededor muestra la epidemia ya que en toda familia ampliada hay algún miembro o varios en contacto con sustancias. Ya no basta escuchar historias televisivas de Pablo Escobar, La Viuda Negra o el Señor de los Cielos. Esto está cerca y la cercanía aumenta la negación o la toma de conciencia del problema.

ESTACIONES DE LA MARIHUANA

La marihuana tiene médicamente cuatro estaciones. La primera es RECREATIVA y con cambios mínimos, pero cambios al fin, de nuestro capital cognitivo: memoria, atención, funciones ejecutivas y de planificación, conducta y vida emocional.

La segunda estación ,si progresa el consumo es de tipo A-MOTIVACIONAL o sea la pérdida de interés y la apatización de la conducta .Ya empieza a fallar en la escuela y la memoria empieza a tener amnesia, la atención empieza a responder con inatención, la función ejecutiva muestra fallas en la capacidad de planificar , la conducta puede fluctuar entre la actividad sin finalidad y en donde prima el desinterés por las normas y la desinhibición y la emoción empieza a mostrar labilidad e impulsividad.

La tercer estación es la DEPRESION. El paso depresivo se muestra en la baja amplitud atencional, el déficit para gestionar en la realidad, la ralentización de las conductas y los pensamientos y la vida emocional fluctúa entre la abulia y la apatía. Las anomalías del sistema nervioso son evidentes y son detectables también por las modernas técnicas de neuro-imágenes y comienza a “apagarse” el lóbulo frontal que es el CEO de nuestra vida (estación superior de humanización y refinamiento sublimatorio). Por último nos esperarán los SINTOMAS PSICOTICOS .Los servicios de atención a drogadependientes están en estos momentos atestados de pacientes que se denominan de DOBLE DIAGNOSTICO. Son los más difíciles en atender porque la adicción se une a profundos trastornos de la personalidad con alucinaciones, delirios o sea con pérdida de la noción de realidad. Ya las alteraciones del sistema nervioso son mucho más claras y evidentes.

CUIDAR LA SALUD MENTAL

Cuidar la salud mental herida por el consumo y el abuso de drogas implica una verdadera estrategia de salud mental que creo pasa por tres ejes : a. darle a nuestros jóvenes lo que se denomina en la actualidad “ambientes enriquecidos “ o sea familia, contención , escuela , dignidad y valores entre otras cosas ya que esto es un factor de protección muy fuerte ; b. ayudarlos a manejar sin químicos y narcóticos los problemas o trastornos psíquicos que tenemos en nuestra vida todos así como la fiesta y los placeres recreativos ; c. enseñarles y educarlos que las drogas fomentan disfunciones de las transmisiones nerviosas que lesionan nuestra voluntad y hace que actuemos automáticamente observando , ya apatizados , lo que hace el Otro que paradójicamente somos nosotros mismos disociados. Triunfo del Otro de la dependencia sobre nosotros mismos. Esto tiene una base nerviosa y es la perdida de nuestra libertad.

Llegamos a destino en nuestro viaje .En mi la noticia dura se transformó en una experiencia de crecimiento emocional y de pensamiento sobre nosotros mismos. Al taxista creo que también.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.