“Casas tomadas”

“el terapeuta tiene que poner a los padres en el asiento de conductor” (S. Minuchin –maestro en terapia familiar-USA-1974)

No me voy a referir a la multitud de “casas tomadas” que hay en las ciudades sino a las familias en donde los hijos toman el poder y someten a sus padres o en donde el límite con el mundo externo es inexistente y la casa se halla invadida por “supuestos” amigos de los hijos y que después observan son en realidad compañeros de consumo y muchos de ellos ya en contactos marginales. Todo esto dificulta la intimidad familiar. El consumo de drogas en adolescentes de estas familias le dio una explosividad enorme.

Jorgelina me decía:”…le di todo a mi única hija pero le tenía miedo… Desde que se empezó a juntar con ciertos “barras bravas” todo cambió… desde la violencia para imponer horarios hasta que la heladera fuera un patrimonio de muchos extraños”.

Lucía me dice: “…me tuve que separar de mi segundo compañero porque los golpes de mi hija eran insostenibles…cada uno en su casa…pero igual era imposible que aceptara límites”.

La Flia X me comenta:” nuestra casa no tenía intimidad… de repente un grupo de compañeros de consumo de drogas de mi hijo se había apoderado de todo… aprovechamos una internación de mi hijo para malvenderla y mudarnos de barrio”.

El problema se complica cuando aparecen fenómenos de segundas nupcias, la convivencia de hijos de diferentes parejas o los fenómenos de adopción: “…mi hijo me decía que nosotros no eramos los padres y el golpe y la falta de límites en los horarios y compañías eran permanentes”.

Historias…historias que vienen a mi mente en años de atender adolescentes y en donde se altera el desarrollo con el consumo abusivo de estupefacientes de todo tipo y alcohol.

Poner a los padres en el asiento de conductor

Como dice el maestro argentino Minuchin residente en USA en terapia familiar “los padres necesitan estar en el asiento de conductor”. Todo esto acá no se da.

En toda familia hay conflictos especialmente cuando los chicos crecen hacia la adolescencia y tratan de establecer una autonomía dentro del proceso de separación e individuación tan necesarios. Peor en estos casos no hay la la aceptación de una autoridad que pueda ser la que conduce y orienta esta dramática. Se realiza lo que se llama un “enganche maligno” esto es similar a lo que sucede en el boxeo con el “clinch”. Uno y otro contendiente (padre e hijo pueden ser) pelean sin que exista un árbitro que los separe. En un combate el juez deshace el enganche. En estas familias se desvalorizan mutuamente, se atacan y por otra parte la drogas como condimento en estos jóvenes genera una impulsividad sobre agregada.

¿Cómo culminan estas familias en donde hay crisis en la organización y con las drogas como alimento destructivo ¿….habitualmente si no interviene un equipo terapéutico se ingresa en una desorganización mayor que puede culminar en un deterioro grande con la inclusión en centros psiquiátricos y con un consumo crónico de sustancias. Es lo que se denomina “entropía de los sistemas familiares”. La caída de la vida y el avance de la muerte es progresiva en estos grupos.

Va triunfando progresivamente el desapego por la cohesión débil dentro de la familia y predomina la expulsión sobre el vínculo .El joven queda expulsado hacia los márgenes de la sociedad; así la marginalidad va triunfando y, también, todas las desviaciones psicológicas y psiquiátricas imaginables. La separación normal entre padres e hijos adolescentes no se da en estos contextos familiares y la atmósfera de expulsión triunfa. Incluso los padres pueden llegar a desear la muerte de los hijos. Muchas conductas como la de facilitarles dinero para drogas, no consultar a especialistas o dejar avanzar la enfermedad, entre otras conductas posibles, pueden llevar a desearles la muerte al hijo configurando lo que llamamos “pacto criminoso”.

Valorizar el vínculo familiar

En las familias ensambladas, de segundas nupcias se crean mayores problemas en relación a los limites ya que los nuevos padres son devaluados y su palabra puede no ser escuchada .En muchas ocasiones esto se puede repetir en familias que son adoptantes en donde el hijo no acepta normas de vida y limites fundantes. Todo un trabajo de clarificación de roles, de aceptación de las nuevas realidades es clave realizarlo. De lo contrario también ahí el rechazo y la expulsión están a “flor de piel”.
Habitualmente olvidamos a la familia, hoy también devaluada y dejada de lado, como eje clave en el desarrollo de la epidemia adictiva. Por eso traemos estos ejemplos simples que surgen de escuchar dolores humanos de padres que no pudieron enmarcar un desarrollo hacia la salud y la libertad de sus hijos. Desde las “casas tomadas “hasta las “casas expulsivas” parece ser la trayectoria de un conflicto que pudo ser orientado y en donde las drogas agregaron letalidad.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Vivir en el vacío

“…pensaba que la planta de marihuana era Dios que estaba ahí “(reflexiones de un paciente)

Hoy muchos aspectos de la vida social son descriptos desde la llamada cultura del vacío. Vacío de contenidos, exceso de la imagen y del marketing en detrimento de la palabra oída, escuchada y del relato asociado a las vivencias que surgen del acompañamiento humano más profundo .Crisis del amor, “orgasmo” de los impactos imaginarios. Tiempo de la química en detrimento del lenguaje. Paradójicamente sin palabras oídas y pronunciadas con ternura no se expanden las capacidades humanas. El cerebro necesita palabras, cultura y apegos fundantes para crecer.

Cuando el cerebro entra en inactividad tanto en la niñez, en la vejez y en general en toda edad humana se desgasta. Hay un proceso de “desgaste” cerebral cuando no fluye el lenguaje. Es el drama de los niños o viejos solos en donde el rechazo deteriora la propia sustancia nerviosa. Lo orgánico cerebral espera… esperanzadamente a la palabra para desplegar sus potencialidades.

Los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas .No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor.

Surge así el vacío de ser. La química en esta sociedad pre-simbólica acompaña a estos déficits. En los adolescentes esto es letal.

Registros de lo humano

Hay tres registros en lo humano: a. El neurobiológico que es un entramado de miles de millones de neuronas responsables de nuestra humanización y señal de superación de nuestros anteriores humanoides; b. el registro de la subjetividad en donde despliego mi mismidad y la posibilidad de tener intimidad con libertad para no ser objeto de otros y c. el registro familiar y social barrial y cultural en donde desde la proximidad de los vínculos se generan lazos de vida.

En la cultura del vacío los tres y con la droga y los narcos dominando barrios todo se altera. En el registro neuro-biológico aparece el cerebro automático en detrimento de las áreas más evolucionadas del sistema nervioso .Lo humanoide reemplaza a lo humano. Por el lado de la subjetividad somos ya objeto manipulable de los otros con el narco y el “dealer” como directores de nuestras vidas y el entramado cultural que arrasado por las cadenas de venta. Ya la escuela desaparece, el estudio es imposible con sistemas psíquicos alienados por las sustancias desde pequeña edad.

Ejemplos de la vida

Me atormentan los ejemplos de mis pacientes, muchos de ellos que no superan los 20 años. Son quizás ejemplos que pongo a consideración porque, seguramente, hay muchos que viven en estos mundos oscuros y al mismo tiempo donde ellos van girando en un vacío sin fin.

1. Jorge me dice…”el barrio cambio…es un pulpo esto”. Salir a la calle en los lindes de Rosario es entrar en contacto con vendedores. En la escuela se fuma o toma alcohol. Disolución del desarrollo adolescente y de los registros culturales. Todos parecen impotentes para establecer límites o sea la cara de la Ley (padres, maestros, autoridades). Mientras avanza la enfermedad en sus 15 años comienza a trabajar en un “bunker” de drogas (espacio de 1×1 oscuro en donde los consumidores van a comprar). El pago es con droga. Lo humanoide ya reina. Lo conozco luego de una titánica tarea de los padres para lograr el apoyo de jueces para rescatar a este niño-joven para la libertad. Que quedó de él? Daños cerebrales con una conducta típica de un simio violento y hostil. Poco a poco se va humanizando y encuentro que la madre lo atempera cuando en la visita lo acaricia en la nuca mientras devora una docena de medialunas. Me di cuenta que para establecer una relación ese vínculo oral-alimenticio era fundamental y , al mismo tiempo, con expresión de ternura. Todas las mañanas lo recibo en mi consultorio y desayuno con él con dos medialunas como vinculo y así empezamos a zurcir historias y sentidos que empezaron a llenar su vacío de ser. Un año y medio de socialización en la comunidad terapéutica fueron su rescate y por supuesto sin consumir ninguna droga con una psicoterapia intensiva.

2. Oscar me cuenta sus desventuras de la cual no puede salir .Un hermano internado en una comunidad terapéutica le están sirviendo para ganar su libertad interior y el dominio de sí. Oscar mientras tanto me relata su desposesión subjetiva: mi tío es narco y vendía en mi casa, mi mamá “hacia la vista gorda”, mi papá es consumidor, el tío de mi novia es traficante. Circuitos de daño social y de disolución de todas las categorías de Ley y de desarrollo posible. El orden socio-familiar está disuelto. Acá llegamos tarde. Con el hermano no. Pende de un carnet de Obra social que todavía tiene. Es su margen de respeto a la dignidad humana que se merece.
La cultura del vacío parece dejar en el camino a miles y miles de jóvenes y adultos enmarcados en la sociedad del impacto imaginario y del declive de la palabra y los sentidos éticos. Esto con drogas parece ser letal.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Entre Psicópatas y Paranoicos

“…queremos usar guardapolvos y no chalecos anti-bala” Dr. Gilardi –Pte. Asociación Médicos municipales.

Hubo un paro de 24 horas en el Hospital Rivadavia de pleno centro de la ciudad de Buenos Aires (al que adhirieron el resto de la red hospitalaria) luego de la repetición de hechos vandálicos que culminaron con la emergencia de bandas armadas y con agujas descartables que exigían ser atendidos por cirujanos cuando en ese momento estaban interviniendo a un paciente en el quirófano. De ahí la expresión tan sugestiva y lindante entre el drama y la tragedia del representante gremial de los médicos “…guardapolvos o chalecos”.

Parecen experiencias que recuerdan las mejores escenas de Pablo Escobar en el “Patrón del Mal” en Colombia o del “Señor de los Cielos” en Méjico exigiendo acciones imposibles a los médicos cuando prácticamente invadían los centros médicos para imponer sus exigencias y que en muchos casos culminaban con la muerte de los mismos. Es el narcisismo del Poder y la Psicopatía del desprecio del otro. Todo esto alimentado por el alcohol y las drogas. Drogas y alcohol que, por nuestra experiencia, son consumidas en estas poblaciones en altas cantidades y desde hace mucho tiempo (cronicidad evidente). Se va generando un “combo” entre trastornos antisociales de la personalidad de tipo psicopático (amor al daño y desprecio del otro), trastornos narcisistas de la personalidad (solo el Imperio del Ego vale y el otro es solo una cosa) con una exaltación perversa fomentada por los estupefacientes. La mayoría de estas bandas con consumo crónico de drogas y alcohol tienen trastornos neurológicos causados precisamente por esta cronicidad que aumentan –por estos motivos – la explosividad y la impulsividad.

Todos tenemos una estructura cerebral muy compleja que necesitamos cuidar para su funcionamiento para que en la toma de decisiones impere el sentido común que es el signo de la sabiduría. No es sabio el que lee mucho sino aquel que tiene sentido común. Precisamente las drogas y el alcohol nos alejan del sentido común y por eso nuestras decisiones son cada vez más erradas. Nuestra vida se va transformando, así, en un caos. Las áreas ligadas a la toma de decisiones, el pensamiento y el control de los impulsos es la más dañada por el uso de drogas. Las zonas fronto-temporales van perdiendo funciones y las personas quedan sujetas a las zonas cerebrales más antiguas. Lo animal va progresivamente reemplazando a lo humano. Volvemos a lo simiesco ya que las estructuras más evolucionadas del cerebro-que son las dañadas- representan el salto evolutivo en relación a nuestros antepasados simios.

Los Sociópatas

La situación se complica cuando estas bandas ligadas a la venta de estupefacientes son ya organizaciones…ahí aparece otro fenómeno, ya, empresarial que es la distribución y la lucha por territorios. El sociópata organizador se une al psicópata. El sociópata piensa en términos de un territorio a dominar y someter, el psicópata piensa en el exterminio y la manipulación del otro. Es la diferencia entre Al Pacino como Jefe de la organización de la célebre película El Padrino y su hermano muerto Santino que representaba al típico “gatillero” impulsivo.

La paranoia (delirios persecutorios en donde el otro es un enemigo) está presente en todo esto. Detrás de todo psicópata y de todo sociópata hay una desconfianza permanente acerca del prójimo siendo las drogas y el alcohol el combustible permanente de esta actitud delirante y reivindicativa ante el mundo.

La tormenta Psicopática

Termino, este, del maestro Hugo Marietan (1998) en donde el psicópata comete homicidios brutales, masacres, violaciones en serie y otros actos antisociales graves. Son personas que no respetan los impedimentos, evaden normas, no tienen sentimientos de culpa y poca tolerancia a las frustraciones .El uso de drogas es frecuente así como la cosificación de las personas. La empatía (ponerse en el lugar del otro) no existe. La desmesura guía sus acciones.

Así mata Bongiovanni a su ex mujer con frialdad delante de varios niños en un jardín de infantes en la ciudad de San Francisco en Córdoba en estos días. La masacre y la tormenta psicopática de un delirio paranoico pasional se desplegaron. Dio señales manifiestas del acto brutal que iba a ejecutar. Solo el botón anti pánico fue la respuesta. Se apeló a un familiar que lo contuviera mientras Bongiovanni amenazaba permanentemente. En los interrogatorios psiquiátricos desplegaba el arte de la seducción. Pero en realidad lo que vale en estos pacientes antisociales y paranoicos es la conducta. Lo que hace…no lo que dice. La manipulación está en lo que dice…la realidad está en su vida y sus actos. Quizás si alguien se hubiera atrevido a internarlo en un centro especializado se hubiera podido contener médica y psicológicamente estos delirios en acto , salvado vidas y también salvar de esas escenas de horror a varios niños (escenas que los van a marcar durante el resto de sus vidas).

Las locuras de la vida cotidiana merecen reflexiones, en mi caso me ayudan a mejorar mi humanidad.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Pactos Criminosos

“…las drogas son la cara moderna del filicidio como lo son las guerras…ahí mueren los hijos” C. Olivenstein.

Nuestra tarea cotidiana en los consultorios y más cuando tratamos adicciones nos confronta con la visión de lo que puede llegar a pasar (nuestra experiencia clínica nos va guiando) en ciertas situaciones críticas pero que, al mismo tiempo, no podemos detener porque no está en nuestras manos hacerlo o porque no nos dan la autoridad para remediarlo.

Recuerdo hace 4 años cuando veo y conozco en un centro psiquiátrico a Jorge de alrededor de 30 años internado por una crisis psicótica por consumo de estupefacientes. Todo había comenzado en el desierto mejicano cuando, a los 12 años, empieza a consumir alucinógenos. El corolario fue un desorden psicótico marcado que siguió con una internación de 6 meses en una comunidad terapéutica europea. El desorden familiar expresado en la falta de límites era muy visible en esa edad porque no podían asegurar un mínimo continente normativo que lo alejara de amistades en contacto con las drogas.

Así su vida va transcurriendo con el consumo de distintas sustancias quedando Jorge al cuidado de su madre mientras el padre estaba en otro país y el recuerdo de su hijo era solo una cuota pagada religiosamente. Era lo que hoy se denomina una “familia nominal”. Están, hay una heladera llena, el ausente pasa dinero…pero todo el horizonte de amor, límites y valores (base de un crecimiento sano) luce también por ausencia.

Fallas de nosotros como Padres

A los tumbos el joven crece y establece pareja en Europa con una chica. Tiene un hijo, es padre pero no puede cumplir la función parental. El también abandona. Se afirma ahí un consumo aún mayor. La paternidad implica el desarrollo de una función simbólica para la cual no estaba preparado. Puede ser padre biológico…pero no padre adoptante y orientador de senderos y de acompañamiento a la madre en su función de transmisora de la Ley de la vida.

Desde que lo conozco un fin de año del 2010 se genera un “tira y afloje” con la madre para que avale una internación en una comunidad terapéutica y habilite una intervención de un juez para que pueda hacerse un tratamiento con garantías de un resultado a pesar de las dificultades de tantos años de consumo y, por ende, de deterioro. Ahí aparece la saga criminosa que culmina con la muerte del paciente al final.

Durante 4 meses el paciente entraba y salía de centros psiquiátricos para luego intoxicarse otra vez y terminar en terapia intensiva. Conoce así distintos centros de terapia intensiva y varias clínicas psiquiátricas. No podía frenar la compulsión a drogarse. Descontrol…compulsión (idea obsesiva) e impulsión acompañaban la danza del inyectarse con cualquier droga y culminar con distintos cuadros infecciosos a punta de entrada por vena.

Mientras tanto la madre permanentemente me llamaba y yo le repetía inocentemente que nos habilitara a nosotros y a un Juez para intervenir y al mismo tiempo le volvía a decir que Jorge tenía riesgo de vida y que la Ley de la transmisión de la Vida pasaba (como siempre con nuestras madres) por ella. La negativa de ella y la solicitud del paciente de “vivir su libertad” (para morirse) se daban la mano.

Ahí comprendí como la pulsión de auto -destrucción del paciente se daba la mano con el pacto criminoso familiar. El pacto criminoso es un filicidio….buscar activamente la muerte del hijo de diversas maneras: abandono, falta de límites, renegar de la función del otro progenitor o incluso descalificarlo permanentemente, no prevenir situaciones de riesgo, habilitar consumo de drogas en edades infantiles o puberales, etc.

Es como tal un delito que consiste en atentar contra la vida y que es cometido por un genitor (padre/madre) hacia un menor hijo propio. El termino deriva del latín “filius” que significa hijo.
Cuando hay consumo de drogas es todo más sutil. Habitualmente se habla de matar a un hijo de una manera cruenta. En las drogas lo incruento es lo que todos los días desde el “reloj del inconsciente” de los padres se va perpetrando. Es la crueldad realizada con la impostura farsante e hipócrita de la lentitud del goce sádico.

Al final Jorge murió. Solo utilizaban centros psiquiátricos como meros “lavaderos” o “tintorerías” para una desintoxicación, pero nada de lo que le pasaba al paciente se resolvía y tampoco lo que le pasaba a su familia.

El Filicidio

¿A quién va matando lentamente el padre o la madre cuando ejecutan al hijo? ….a una figura de su propia infancia. No pude estudiar la historia familiar de esta madre que me anunciaba día la cantidad de neuronas menos que tenía su hijo pero seguramente la historia de ella con sus propios padres como la del padre estaba muy comprometida.

Detrás de todo filicidio parece haber un parricidio, en donde la muerte del padre anuncia desde el hijo la imposibilidad de superar un complejo psicológico y de identificarse con el mismo padre para crecer. El hijo que muere resultaría ser la representación de nuestra propia infancia y parece ser la figuración de una figura odiada paterna o materna. Por algo en todos los libros sagrados de todas las religiones se dice que hijos pagan las faltas de los padres.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Adolescentes Vulnerables

Jorge cursa una infancia con algunos problemas de conducta en la escuela primaria; le costaba aceptar la disciplina del aula e  inatención, pero pudo pasar de grados sin repetir. La experiencia del deporte le encantaba así como el contacto con compañeros en el club del barrio en el conurbano. Todo cambia cuando a los 12 años empieza a ir al secundario. Sus padres no perciben que tenía angustias y conflictos que lo llevaban a aislarse en su habitación horas y horas en la computadora. Cursaba una crisis adolescente que lo consumía en depresiones e incertidumbre. La autonomía de los padres y el establecimiento de la identidad es una tarea crítica en todos pero en él tenía características particulares ya que sus padres no lo percibían.

En muchos casos, y esto le pasó a Jorge, comienza a tomar alcohol .Me decía en la intimidad del consultorio que era una forma de “darse ánimo” para el contacto con chicas. Empieza a bajar su rendimiento en el secundario y abandona en segundo año. El conflicto no resuelto empieza a ganar terreno. Todo se complica cuando comienza a consumir marihuana y drogas estimulantes. Los compañeros cambian. Ya no hay club de barrio ni deporte.

Una citación policial llama a los padres a la realidad. Había intentado con un grupo de compañeros de consumo robar un celular en la calle para hacerse de dinero para el consumo. Así lo conozco porque los padres acuden a la consulta luego de esta intervención preventiva de la Justicia. Ahora estamos viendo sus problemas que arrastra desde la infancia, una adolescencia que no termina de madurar y el establecimiento de una identidad .La  identidad es la  tarea central en la adolescencia: vocacional, sexual y generacional: dejar de ser hijo  de… para empezar a ser padre de otros. Las drogas no ayudan a establecer ese proceso de autonomía y libertad. Eso Jorge lo está aprendiendo en la comunidad terapéutica y también, además,  estamos ayudando a los padres en la tarea de este “segundo nacimiento” que es la adolescencia.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Barrio-Traumas y Drogas

A Leandro lo conocí hace unos años  y había comenzado a consumir a los 12 años. Una oportuna intervención del Estado me permitió conocerlo cuando tenía  16. A los 10 muere su padre .Dolor enorme porque la madre lo fue abandonando progresivamente. Termina en la casa de su tía casi como un refugio impensado y poco celebrado por ella misma.

El dolor se hace mayor cuando conoce un secreto familiar; su padre consumía drogas y se había suicidado.

Así transcurre una adolescencia con sustancias y sin marco normativo tan necesario para el crecimiento.

La calle es su hogar. Ahí aprende en Saavedra lo peor de la vida. Transas, “dealers”, “pungas” son su compañía. Forma parte de una barra brava del club más conocido en López (Platense) .Las comisarias empiezan a ser su residencia casi habitual.

Una sobredosis lo acerca a la comunidad terapéutica. En Leandro se dieron tres vulnerabilidades que muchos adolescentes pueden sufrir: a. los traumas y abandonos familiares; b. el contacto con drogas en momentos de máximo crecimiento del sistema nervioso lo cual fomenta la dependencia por la falta de sistemas de control y de inhibición de los impulsos y c. la carencia de sostenes culturales como la escuela, la familia y el barrio que son entramados para la emergencia del sujeto libre.

Dos años de trabajo intensivo en el inicio del secundario, el deporte, el contacto con una familia sustituta que lo acogió y el no consumo de drogas lo ayudó .Hoy maneja un taxi y creemos que también su vida.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Prevenir… Siempre

Prevenir es ver con anticipación. En lo médico esto queda claro. Cualquier mujer sabe cómo prevenir canceres de mama o enfermedades ginecológicas. En los niños las vacunas. En los hombres controles médicos y en general para todos cuidarnos en los hábitos de vida: deportes, no sedentarismo, comida sana, descansar, etc. Con el alcohol y las drogas no parece pasar lo mismo.

Lucio es un empresario exitoso. Toda una familia de empresario pymes desde     hace años y él se incorpora a la empresa familiar. Desde joven consume cocaína…primero esporádicamente y luego asiduamente. Una enfermedad médica lo lleva a la utilización de anestésicos con base en opio. Así queda sujeto a los opiáceos que es una de las adicciones más pertinaces y duras.

Poco a poco abandona sus tareas. La apatía y la abulia lo dominan. Duerme días enteros. Sus hijos y su compañera de vida van desapareciendo de su horizonte vital. El trabajo queda casi abandonado. Tiene depresiones en donde siente el desgano de vivir y se siente viejo teniendo solo 35 años.  Afortunadamente pide ayuda a través de sus padres.

Los momentos de abstinencia de los opiáceos lo llevan a dolores, irritabilidad y necesidad de aislarse. Lo combate con cocaína y así entra en un círculo infernal que lo va dominando como un verdadero tentáculo  envolviéndolo y, por ende, aprisionándolo. Se transformó en un dependiente a sustancias. Se va apagando su vida.

La intervención familiar junto a su voluntad de recuperarse hace el resto. La comunidad terapéutica profesional  con su sistemática de grupos y de respuestas médicas lo ayuda en  esta tarea de rescate de su persona. La lección que me deja a mí la historia de Lucio es el NO al primer consumo en la adolescencia. Tarea social y familiar fundamental. El cerebro en la adolescencia es muy vulnerable y los controles de los impulsos son débiles. Otra vez repetimos prevenir… es ver con anticipación. En la juventud eso es fundamental.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Nuestros hijos… como portavoces

Los hijos son “porta-voces” de nosotros mismos en muchos casos. Cuando estamos peleados en la pareja, desconectados, enloquecidos con situaciones que nada tienen que ver con nuestros hijos y su educación…ellos nos lo hacen sentir. Los problemas de nuestros hijos en la adolescencia y en la infancia son, en muchos casos, un llamado a nosotros como padres.

Oscar llega a nuestro centro  a los 15 años. Consume desde los 12. Me pregunté mientras lo entrevistaba donde estaban los padres. Al entrevistarlos observo que vivían separados emocionalmente desde hace varios años. Habilitaban el alcohol porque era según ellos algo que iba a pasar. Lo mismo sucedía con la marihuana. Escuela ni hablar. Abandona. Oficio ninguno. Calle. . Esquina. No deporte. Todo lo contrario a lo que es necesario para una salud adolescente.

Cuando lo conozco consumía ya todo tipo de drogas.

Divorcio emocional de los padres  más drogas con alcohol  y sin escuela ni oficio se transforman en  una mezcla letal en Oscar. Los padres en la adolescencia de los hijos necesitan ser Ley  en donde los límites ayudan al crecimiento .El abandono en esta etapa es entregarlo a situaciones que lindan con la posibilidad de un deterioro y hasta con la muerte.

Amor, límites y valores son el triángulo que necesita un ser humano para crecer en esta etapa crítica de la vida. De lo contrario aparecen elementos que aprovechan la vulnerabilidad afectiva y biológica del joven: grupos de pares (amigos) negativos, contacto con elementos marginales, cambio en los ritmos del sueño (habitualmente dormir de día y salir de noche), sedentarismo (no actividad física), alteraciones en las comidas. Así se va deteriorando nuestro desarrollo. Comienza como sucedió con Oscar una carrera en donde las comisarias, los centros penitenciarios, los institutos de menores, etc. son las “universidades”, en un sentido figurado,  en donde concurre.

Generemos prevención de males mayores  analizando  que  pasa en nuestras casas para que  nuestros hijos no sean  nuestro “síntoma” y nuestro “dolor de cabeza”.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.