¿Cómo salir del encierro? (II)

“…hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años “(carta del adiós –paciente en recuperación).

El bautizado como Patrón del Mal Pablo Escobar decía en las memorias que relatan sus biógrafos: “comercializo algo que todos los ejércitos no podrán controlar porque apasiona a la gente”… se refería al clorhidrato de cocaína. Desde la década del 80 se convierte en el “quitapenas” de esta sociedad post-moderna en donde el vacío de los agujeros del alma y el espíritu encuentren un contenido consistente que se llene aunque sea por varios minutos de vértigo e impulsos. Por esto la gente se mata, se empeña en conseguirla e incluso adelanta el cementerio o se gana un deterioro o un accidente cerebro vascular. “No podrán con nosotros” seguía diciendo el patrón del Mal desde el altar de la perversión y la psicopatía. Su omnipotencia…viejo pecado de la humanidad soberbia… se lo llevó también a él. El “Chapo” Guzmán sigue sus pasos, elude policías y gobiernos y sigue vendiendo esa pócima o esa alquimia anestesiante, enloquecedora pero apetitosa.

Sabían, sin datos científicos incluso de la época en que ellos empezaron, que el cerebro quedaba afectado por las drogas. Esto desde fines desde los 90 es un dato cierto. El principal aliado del “Chapo” y Escobar es el cerebro “domado” y buscador incesante de estos estupefacientes. El vacío de la vida que no contabiliza en neuronas o neurotransmisores cerebrales tiene un papel fundamental. Es la cultura misma con su relativismo e incertidumbre de valores lo que juega para ellos. Desamparo normativo junto a intemperie de valores. Todo ese “coctel” hace su juego para los múltiples “Chapos” que pululan por el mundo de hoy.

El “para mundo” de las drogas.

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el llamado sistema de recompensa cerebral que es donde está la sede de los dinamismos sexuales, de los impulsos, la comida, el control y la sensación de placer y fundamentalmente de las motivaciones. Las drogas “secuestran” las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se ha comenzado desde púber. La alteración de este sistema biológico que tiene una red química muy compleja libera conductas de exceso a la comida (por esto muchos adictos se transforman luego en bulímicos-anoréxicos), al sexo (adictos al sexo) y aumenta la memoria del consumo de drogas permanentemente. Dada esta última situación los pacientes recuerdan en forma pertinaz el uso de drogas y el llamado “craving” (anhelo irresistible de sustancias) los puede llevar a una recaída. Nuestro cerebro se maneja con 2 energías: la termodinámica (química y eléctrica) y comunicacional (relatos, vivencias, emocional, afectiva. etc.).

Tenemos tres cerebros en uno en solo 2 kg. De peso; el primero es el que nos asemeja a los reptiles siendo de respuestas mecánicas y que no aprende de la experiencia; el segundo cerebro nos acerca a los mamíferos y ya puede aprender de la experiencia y el tercer cerebro tiene una gran asociatividad, una enorme capacidad imaginativa y es el representante de lo propiamente humano: la palabra, la cultura, la postergación, la planificación, el proyecto. Llegar a tener un cerebro humano, para superar al mono es un acto también de amor y de cuidado.

La cocaína “copa” e “hipoteca” los sistemas más arcaicos del sistema nervioso…el hombre pensante queda atrás. Se suspende la función del lóbulo frontal que es la garantía de un cierto criterio de realidad. Ortega y Gasset llamaba al hombre para diferenciarlo de los animales “homo incipiens”. ¿Que quería decir con esto? …sencillamente que las posibilidades humanas eran inconmensurables manejadas desde el prisma ya sea del héroe, el santo, el abnegado, el modelo de vida. Con la coca el hombre queda reducido a un “ser en baja” y limitado en lo reptiliano y mamífero. Nada de lo grande se podrá esperar de él.

El despertar

La droga adormece a parte de la humanidad. Es el factor de explotación y alienación más grande que se haya conocido con una plusvalía en restos humanos y dinero enorme. Pero se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar lo mejor de nuestra persona y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos.

Ese “despertar” es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales.
Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano la llamada por él carta del “adiós”: “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.

Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado como también a millones hoy en el mundo y que engordan arcas de miles.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

¿Cómo salir del encierro…?

“…lo mío es una soledad a “dúo” Nietzsche.

Jorge llega luego de una sobredosis que lo lleva a estar en coma durante diez días. Oscar es traído por un servicio médico de urgencia luego de estar en una fiesta electrónica en donde perdió toda posibilidad de medir los riesgos para sí y para terceros por la ingesta de éxtasis. Julia desea tratarse cuando observa que hace cuatro días que no duerme buscando afanosamente estimulantes pero luego de dos días quiere irse del centro de tratamientos aun no estando recuperada y cercada por las ansiedades de la abstinencia y los anhelos de consumir. Juan es traído por los padres cuando en sus 18 años y alterado por el consumo de “paco” amanece colgado en un árbol siendo desatado por un vecino casi como un llamado a los padres para que hicieran algo por él.

Historias…y más historias de vida de pacientes pero resulta ser un interrogante para todos los que trabajamos en adicciones cuando se darán las circunstancias personales para que alguien se comprometa activamente en un tratamiento y ponga lo mejor de sí para para salir adelante incluso venciendo condicionamientos de todo tipo. Algunos nunca lo lograrán y su vida se transformará en un circuito de recaídas y deterioro.

Como salir del encierro ?…encierro que se describiría en tres elementos: 1. compulsión como idea obsesiva motorizada por la ansiedad por consumir; 2. impulsión con su catarata de acciones destinadas a consumir; 3. descontrol absoluto de conductas y de ingesta. Son los tres cancerberos del encierro que llevan a la consulta.

Las vías del despertar espiritual

En los grupos de recuperación y en las comunidades terapéuticas hablamos que para que este cambio se dé es necesario un “despertar espiritual” que es un llamado a lo mejor de nosotros mismos para reaccionar y así promover nuestra dignidad como ser humano. Es un despertar de su libertad frente a la esclavitud en la cual se halla sometido. No olvidemos que el termino adicción etimológicamente está ligado a esclavitud. Este “despertar” se acompaña de una mejoría en tres planos:

1.Recuperación de su función cerebral ya que todas las drogas generan cambios duraderos y de largo plazo en el sistema nervioso generando cambios cognitivos, comportamentales y emocionales muy marcados;
2.Rescate de su subjetividad que quedó extraviada convirtiéndolo en un objeto más que en un sujeto de actos y decisiones .Una sustancia química se había convertido en su dueño. El tratamiento se convierte , así, en una re-apropiación de su sí mismo ;
3.Reordenamiento de todo su mapa social, laboral y familiar que quedó alterado por el consumo y que quizás anteriormente también lo estaba. La ruptura de los lazos familiares y sociales van acompañados de nuevas relaciones ligadas a la transacción de sustancias o a relaciones efímeras.

Por lo tanto ese “despertar espiritual” debe ir unido a esta reconstrucción de su sistema nervioso, de la personalidad y de todos sus sistemas de contacto humano.

¿Cuáles son las características de esta enfermedad que es crónica, progresiva y terminal si no la logramos contener a través de un cambio de estilo de vida? Hay cuatro rasgos que se hallan entrelazados en aquel que tiene una dependencia a las sustancias:

a.pérdida de la capacidad de autocontrol en donde ya se han roto todas las posibilidades de manejar las dosis y las ingestas ya sea de alcohol y/o drogas siendo entonces válido ese lema de los grupos de recuperación que reza “…una copa es mucho y cien son pocas”;
b.no hay conciencia de las repercusiones negativas de las conductas y así el deterioro progresivo no se convierte en una señal para un cambio aunque implique un descuido personal evidente o el abandono de actividades laborales o sociales .Los demás observan el deterioro no así el sujeto que los padece;
c.La falta de lamentación por las conductas que se promueven o sea la falta de valoración afectiva negativa por nuestros actos está íntimamente ligado al deterioro, también, cognitivo que se asocia a un pobre juicio de realidad, trastornos severos de memoria y una incapacidad absoluta en las habilidades sociales;
d.Se van perdiendo progresivamente los controles inhibitorios de las conductas y la adicción al fracaso es permanente en la trayectoria vital de los dependientes a sustancias ya que las decisiones van siguiendo los caminos del error por el precario juicio de realidad que se va teniendo a medida que avanza la enfermedad.

Aceptación y empatía

Cuando lo empezamos a atender necesitamos comprender que su situación familiar, personal, emocional y social es crítica y con distintas vulnerabilidades y fragilidades que han explotado en su vida. Pero este “despertar espiritual” unido a todos los cambios nerviosos, familiares y de su subjetividad solo serán posibles si el paciente se encuentra con vínculos terapéuticos sólidos y con una alta carga de empatía .La calidad humana del equipo de tratamiento es fundamental en donde la disponibilidad y la apertura hacia el otro sin juzgarlo es clave.

La empatía del equipo necesita unirse a tres componentes que se dan en el tratamiento exitoso que será la verdadera inversión humana que dará réditos en el futuro y que es menester realizar por parte del paciente: aceptación de la enfermedad, humildad venciendo a la soberbia del Ego que es un signo del malestar adictivo y la renuncia cotidiana al consumo…desde ahí se abrirán las “avenidas” del auto-conocimiento y el cambio.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

Entre secretos y pactos criminosos.

“…si el Padre ha muerto entonces nos quedamos todos huérfanos” (reflexión anónima que es una crítica al lema del Mayo Francés)

Conocí a esta familia hace varios años .León en sus 13 años era un “paria”. Su madre lo abandonó y como dice el padre: “…es una historia que es mejor no recordar”. Secretos familiares que esconden toda una saga de rechazo y violencia entre adultos. Llega hacia nosotros con una historia barrial en donde se confundía todos los días con chicos mayores en donde incluso algunos podían ser sus padres; pero adultos ya “jugados” en el delito en los típicos confines del conurbano. El consumo de sustancias desde los 11 años era solo uno de los ingredientes de una vida que llevaba al deterioro inminente o a la desaparición.

Esta historia de rechazo y exclusión se completaba con que el padre logró armar una nueva familia en donde León quedó aún más expulsado hacia los confines de la calle desde pequeño. Su nueva madre lo detestaba en algo que solo se podía entender por lo que comúnmente llamamos “piel” y que estaba más allá de cualquier razonamiento. También desde ese nuevo entorno familiar él ya no debía existir. Desde todos lados era él un “muerto vivo”. León era un muerto a la principal significación y alimento del ser humano que es el reconocimiento.

Múltiples accidentes en su infancia lo aquejaron siendo esto para los que trabajamos con menores un “llamado” a los padres .Llamados sin respuesta y ésta solo aparecía con un medicamento o una operación luego de un accidente. El médico estaba ahí en una fría sala de hospital pero la ternura familiar estaba ausente. Muy inteligente, eso me asombró siempre, aunque su apariencia era la de un chico retrasado. Esto es típico de los abandonados; a – mímicos (sin gestualidad clara), poco expresivos, casi disociados del ambiente pero profundamente inteligentes cuando alguien les dirige su atención, consideración y reconocimiento.

Si todo seguía así León iba a terminar poco a poco en la carrera de la marginalidad. Una organización barrial ligada a la Iglesia Católica me conecta y con la ayuda de un gremio el chico es traído a la consulta .La comunidad terapéutica empieza a ser un nuevo hogar. Hogar… palabra antigua y trillada, conservadora para algunos es hoy una necesidad. Por algo llamamos a la comunidad terapéutica “casas de vida”; este término lo tomé de mi maestro francés E. Morín que relataba lo que él llamaba la “megabarbarie organizada” de la actual sociedad post-moderna. Una de los rasgos de esta “megabarbarie” era la errancia de los amores. Abandonos por doquier en donde los niños y los viejos eran las víctimas propiciatorias de esta descarnada vida detrás de los fetiches del dinero, el poder , el sexo, el individualismo exacerbado, etc.

Romper la saga criminosa

Ahí, en esa nueva familia sustituta, empezó León a ordenar su vida. La visita de sus padres se testimoniaba solo en una bolsa de alimentos pero la charla y el encuentro nunca aparecían. En realidad León debía agradecer (después nos dimos cuenta) que un carnet de obra social detuvo su destrucción. Nos dieron y le dieron a él la posibilidad de una nueva vida porque una “casa de vida” (comunidad terapéutica) es, de alguna manera, una familia reparadora.

En estas familias como las de León el rechazo, el secreto y el pacto criminoso se dan la mano. Ya en el rechazo se decreta el status de no existencia basado en un secreto en donde se ejecuta con alguien (en este caso la nueva mamá) un abandono para que con ese cómplice se ejecute la escena final de exterminio. Pero acá el amor y la fuerza de organizaciones barriales y sociales pudieron más. Incluso el padre, en un acto de entrega amorosa casi milagroso lo cedió a otro grupo para que el hijo viva; esto también es justo reconocerlo.

Él estuvo dos años con nosotros. Pasamos por varias etapas de educación emocional, terapias, socialización con el estudio y hoy ya en sus 18 años vive con otro entorno y fuera de los circuitos de la marginalidad y el abandono. Los padres no permitieron este parto. Este nuevo nacimiento.

Esto me recuerda lo que nos dice Sócrates; “…educar es ayudar a parir”, desde los confines de la sabiduría de los griegos egregios que son bases del pensamiento occidental. Es lo que llamaba “proceso mayéutico” siendo, así, lo educativo una estimulación a nuestro desarrollo .Un buen educador es un partero y nosotros los terapeutas de hoy ante las realidades que nos planteaba León lo debemos ser. Pero al mismo tiempo somos pedagogos que etimológicamente significa el que guía al niño, el que le ayuda a encontrar un camino. Por un lado parteros porque la verdad estaba en León y había que ayudarlo a sacarla y por otro lado orientadores. Alumno quiere decir etimológicamente “…el que necesita ser alimentado”. Todos de alguna manera somos alumnos todos los días y más personas como León.

Los niños como olvidados
Los chicos resultan ser hoy los grandes olvidados en medio de separaciones cruentas, no reconocimientos incluso de su identidad, con grandes divorcios emocionales entre los cónyuges creciendo solos atados a una play station o dentro de un ciber, en hogares ensamblados en donde muchos no encuentran un lugar, etc., etc. Hay muchos escenarios en donde el desencuentro de los adultos deja un olvidado que está ahí. La droga es solo un “llamador” o sea es como decir existo. ¿Quién los escuchará? .Si alguien los escucha pueden pasar de ser un “nadie” a transformarse en un “alguien” como le paso a León. Hablar sólo de estadísticas de consumo es muy frio…hay historias de vida que pululan en las calles en donde l abandono, los secretos y los pactos criminosos esconden nuestros desencuentros. El Padre está muerto; pero ¿Cuál cual Padre necesita morir el dominador o el tierno que muestra caminos y nos ubica en la historia?

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

Desmesura y mutilación.

“ ..Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco “máxima griega

Siempre la patología humana con sus delirios o excesos y que termina en clínicas, sanatorios y comunidades terapéuticas parecerían ser una “caricatura” de un modo de vida social. El paciente y en este caso muchos pacientes, por la dimensión masiva del problema de las drogas y el alcohol, serían el reflejo mismo de esa caricatura y de un modo de vivir y de costumbres sociales instaladas. La enfermedad se transforma así en la claridad misma de esa vida alienada que automáticamente y con hábitos cotidianos emprendemos.

Hoy me voy a referir a la desmesura con sus nuevos Dioses a adorar: la velocidad, la comunicación al instante, las drogas, el alcohol, el poder, el dinero, el juego o el sexo y quizás habría que agregar una estética desafiando el destino del tiempo en nosotros e incluso de los límites que nos depara nuestro propio cuerpo desde que nacimos.

Parece ser un tiempo en donde la imagen y la velocidad son fundamentales aunque sea un rodar sobre el vacío para a veces caer en el mismo agujero que nos depara ese vacío. Ahí acuden muchos a nuestra consulta, desvencijados después de tanta desmesura y velocidad.

Historia de Vida

Osvaldo me sorprendió cuando lo vi en un oscuro jardín de una clínica psiquiátrica en una silla de ruedas .Hacía años lo había conocido y trabajamos juntos con una cierta estabilización de sus conductas luego de una larga carrera de desmesura en Europa. Su agilidad física luego de horas de gimnasia se unía a su capacidad para huir y no escuchar. Brillante ejecutivo, creador de empresas pero al mismo tiempo de “derretirlas” con conductas arriesgadas y autodestructivas. La desmesura y las drogas lo consumieron. Era según me dijo el padre el ejemplo mismo de la desmesura.

Las drogas con ese daño permanente a los centros de la cordura y la mesura como son las estructuras corticales superiores agregaban más desmesura y descontrol. Un año intenso de tratamiento en Gradiva con entrevistas con su actual mujer, la posibilidad de reconectarse con una hija abandonada y de cortar vínculos con “dealers” y trabajadoras del sexo que consumían drogas con él lo ayudaron a ordenar su vida y a manejar los ciclos de abstinencia y los anhelos por consumir. 20 años de ingesta de estupefacientes en diversas ciudades europeas y en Argentina habían hecho mella en él. Llegó a Buenos Aires porque varios médicos de su país ya no podían más con él y propusieron un “cambio de ambiente” y así recaló en un programa muy estricto en Perú del cual se fue y por esas circunstancias raras se conecta con nosotros.

Se fue luego de un año intenso de trabajo pero no pudo escuchar la consigna médica de que una rehabilitación sin seguimiento y mantenimiento es casi nula. Prefirió como muchos que se refugian en la omnipotencia la soledad del soliloquio a la molestia de la escucha y el dialogo.

Una noche recibo en mi consulta un llamado de auxilio ya que el dio mi número telefónico luego de un choque en una ruta de la Provincia de Buenos Aires. Eran comunes esos desplazamientos de cientos de kilómetros entre casinos, prostíbulos y drogas. Así lo vi en una silla de ruedas presto para volver a Europa para una rehabilitación física y neurológica. Aquel que había querido volar como Ícaro (héroe griego que desafiando los límites del acercamiento al Sol se incineró) hoy estaba postrado y vencido .Solo una mirada, una lágrima y un hasta siempre fue la despedida que se grabó en mi corazón.

La locura para los Griegos

Los griegos hablaban de Hybris, figura que retrataba la tendencia a sobrepasar toda medida, desafiando límites, buscar más allá de todo lo posible, estar siempre en una búsqueda frenética de un más allá del placer, ir más allá del otro sin que importen las consecuencias e incluso más allá de la razón. Desagotar la catarata de impulsos hasta el límite del no-limite. El combustible que movilizaba y cegaba a la vez lo llamaban el “ate”; mezcla agobiante de furia y orgullo.

Hemos perdido en tiempos de la imagen y velocidad la medida de la mesura. En los griegos era el término medio el principio para todo: “…Nada en exceso” decía una cita en el oráculo de DELFOS. Nada podía sobrepasar un límite. Porque éste era nuestro declarado destino; el límite. Cada uno de nosotros no puede querer el Todo; nos corresponde una parte y tenemos que aprovecharla. El castigo de los dioses ante la desmesura la ejecutaba la Némesis que tenía como misión devolvernos a nuestros propios límites. Herodoto, filósofo griego, decía que la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobrepasaban los límites .La hybris desata la cólera de los dioses y genera en la moral griega la ruina del soberbio. Cuenta la leyenda que los dioses se casaban con quien a cada uno le tocara en suerte y la Guerra llegó último al sorteo y le tocó el Desenfreno. Así donde llega el desenfreno se junta con y para la guerra.

Esta guerra lo pulverizó a Osvaldo .No supe más nada de él. Pero se han entronizado en nuestra cultura el dinero, el poder, el juego, el sexo como mera descarga y fuera del circuito del amor y por supuesto las drogas y el alcohol. Son nuestra Hybris.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

Embarazo y consumo de drogas.

El hospital Pablo Soria de Jujuy informa que son varios los casos de embarazadas jóvenes en situación crítica por el consumo de drogas. Esta gravedad atañe no solo a ella sino fundamentalmente a los bebes en gestación. Carla; nos dicen medidos periodísticos de la localidad, es adicta al paco, vive en situación de calle y está embarazada. A los 19 años, su salud y la de su beba de más de siete meses de gestación son muy delicadas. Laura, la mamá de Carla, hizo lo imposible para retenerla y para que recibiera atención médica mucho antes de saber que iba a ser abuela. Peregrinó por reparticiones públicas, por centros de salud y por distintos juzgados. En los últimos meses, aparecieron algunas luces de esperanza. Pero en los hechos Carla “siguió siempre allí, entre el barrio Azopardo y San Francisco de Álava prostituida y dominada por una droga”.

Este hecho no es casual ni aislado. En nuestra consulta vemos permanentemente situaciones parecidas. No es una cuestión de bondad o maldad del que consume sino de una enfermedad en desarrollo y que supera la voluntad y la capacidad de decisión de una persona. El consumo de sustancias nunca es recomendable desde el punto de vista de la salud y máxime cuando el daño no solo es individual sino que además “hipoteca” el futuro de otro ser. Descontrol de impulsos y compulsión se unen en el consumidor y máxime si existen otras vulnerabilidades como pobreza económica y deterioro de la vida familiar. Ahí entonces el cerebro empieza a funcionar en “automático” y la necesidad de consumir no para .Ambientes empobrecidos de afecto, educación y solidez familiar se une a la potencia de estas drogas para generar conductas automáticas y que no responden a ningún sostén de un pensamiento crítico.

El cerebro responde al ambiente y hay ambientes enriquecidos de nutrientes emocionales y también los hay empobrecidos de este alimento tan necesario para la vida. El paco funciona como un “embrague” perfecto en estas circunstancias. Ahí ya el cerebro pierde todo lo que caracteriza al “homo sapiens” y se somete a los dictados de los automatismos más primarios.

Hechos que se repiten Hoy

He vivido circunstancias parecidas a las que narré recién. Recuerdo hace pocos años cuando fui llamado en consulta en un Hospital sindical por un chico de 2 años que tenía movimientos incoordinados que no se sostenían en ningún dato neurológico previo ni actual. Comprobé que todavía “mamaba”. Interrogué a Lucía, ya que así se llamaba, y me relató que era consumidora de paco. Además estaba embarazada y entonces sus dos hijos estaban siendo intoxicados. El niño en gestación estaba en los cuatro primeros meses. Lucia me comentó que no podía sola enfrentar su enfermedad. Le ofrecí un tratamiento y lo acepto así como su compañero que también consumía.

Eran cuatro vidas en riesgo. Intervino un juez de familia y ella fue internada en nuestra comunidad terapéutica en donde pudo realizar una rehabilitación y desde ahí se realizó el parto. El chico de dos años estuvo a cargo de la familia de ella y el padre también comenzó un tratamiento ambulatorio. Su hijo en gestación fue protegido ya que su madre recibía un tratamiento que le permitía enfrentar sanamente sus conflictos y hoy viven los cuatro fuera del circuito de las compulsiones adictivas.

Defender la ley de la vida

Llama la atención lo sucedido en la provincia del Norte tanto desde lo médico como desde lo judicial. Una embarazada en compulsión al paco necesita ser protegida ella misma de su enfermedad y máxime al niño. La adicción al “paco” debe ser tomada como un estado de alienación transitoria por la intoxicación y la necesidad de un tratamiento es fundamental y que éste impida el contacto con las drogas y la ayude a superar sus crisis de abstinencia tanto de ella como del bebito. La Ley de Salud Mental prevé claramente estas situaciones que ponen en riesgo a la persona y al niño por nacer y máxime si hay una madre que va de juzgado en juzgado pidiendo ayuda para la internación de su hija y que puede ser un sostén social para la aquella y también para su futuro nieto-a. Prevenir daños fetales, vasoconstricciones placentarias que llevan a trastornos alimentarios, retardos en el crecimiento, partos prematuros, problemas neurológicos irreversibles; en fin todos los problemas que los adultos podemos darle a nuestros hijos en gestación cuando no enfrentamos con sostenes sociales y médicos dificultades serias de la vida.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

La carta del adiós.

Un humilde trabajador me entrega esta carta hace unos años en el medio de su rehabilitación  y que él llama la carta del “adiós” y lo primero que leo me impacta: “hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años (se refiere a la cocaína)”. Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano una cierta  despedida : “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada , sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.

Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado  como también a  millones hoy en el mundo.

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el  cerebro y todas sus redes químicas y  eléctricas .Las drogas “secuestran “las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se lo hace como en Juan desde la adolescencia.

La droga adormece a parte de la humanidad .Es un factor de explotación y alienación y se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar  lo mejor de nuestra persona  y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos. Juan se está despertando y sus hijos son sus testigos.

Ese “despertar “es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones. 

 

 

¿Cómo salir de la cárcel de nosotros mismos…?

Jorge llega luego de una sobredosis que lo lleva a estar en coma durante diez días. Oscar es traído por un servicio médico de urgencia luego de estar en una fiesta electrónica en donde perdió toda posibilidad de medir los riesgos para sí y para terceros por la ingesta de éxtasis.

Historias…y más historias de vida de pacientes pero resulta ser   un interrogante para todos los que trabajamos en adicciones cuando se darán  las circunstancias personales para que  alguien se comprometa activamente en un tratamiento y ponga lo mejor de sí para para salir adelante incluso venciendo condicionamientos de todo tipo.  Algunos nunca lo lograrán y su vida se transformará en un circuito de  recaídas y deterioro.

Como salir del encierro ?…encierro que se describiría en tres elementos: 1. compulsión como idea obsesiva motorizada por la ansiedad por consumir; 2. impulsión con su catarata de acciones destinadas a consumir; 3. descontrol absoluto de conductas y de ingesta. Son los tres cancerberos del encierro que llevan a la consulta.

En los grupos de recuperación y en las comunidades terapéuticas hablamos que para que este cambio se dé  es necesario un “despertar espiritual” que es un llamado a lo mejor de nosotros mismos  para reaccionar y así promover  nuestra dignidad como ser humano. Es un despertar de su libertad frente a la esclavitud en la cual se halla sometido. No olvidemos que el termino  adicción etimológicamente está ligado a esclavitud. Este “despertar”  se acompaña de una mejoría en tres planos: de nuestro cerebro dañado, de nuestra personalidad que se perdió y extravió y de nuestra vida social y familiar. De no darse esto aparecerá la enfermedad con sus características de crónica, progresiva y terminal.

Para salir de este encierro es fundamental  la calidad humana del equipo de tratamiento en donde  la disponibilidad y la apertura hacia el otro sin juzgarlo son clave. A esta disponibilidad la llamamos empatía que necesitan unirse a tres componentes que se dan en todo tratamiento exitoso : aceptación de la enfermedad, humildad venciendo a la soberbia del Ego que es un signo del malestar adictivo y la renuncia cotidiana al consumo…desde ahí se abrirán las “avenidas” del auto-conocimiento y el cambio.

Juan Alberto Yaria 

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

 

 

 

Un “león” rechazado.

Conocí a esta familia  hace varios años .León en sus 13 años  era un “paria”. Su madre lo abandonó y como dice el padre: “…es una historia que es mejor no recordar”.  Secretos familiares que esconden todo un conjunto de rechazos  y violencia entre adultos.  Llega hacia nosotros con una historia barrial en donde se confundía todos los días con chicos mayores en donde  incluso algunos podían ser sus padres; pero adultos ya “jugados” en el delito en los típicos confines del conurbano. El consumo de sustancias desde los 11 años era solo uno de los ingredientes de una vida que llevaba al deterioro inminente o a la desaparición.

Cuando se empezó a estudiar en el siglo pasado depresiones de chicos e incluso muertes se comprobó que el rechazo y el abandono eran fundamentales. Si no hay apego especialmente a la madre se resiente el destino futuro de una criatura. Esta historia de rechazo y exclusión  se completaba con que el padre logró armar una nueva familia en donde  León quedó aún más expulsado hacia los confines de la calle desde pequeño. Su nueva madre también lo detestaba. No hay nada más negativo en la vida que la falta de reconocimiento. Es uno de los principales alimentos junto a los afectos. Si todo seguía así  León iba a terminar poco a poco en la carrera de la marginalidad.

La comunidad terapéutica empieza a ser su nuevo hogar .Hogar…palabra antigua y trillada,  es hoy una necesidad. Ahí, en esa nueva familia sustituta, empezó León a ordenar su vida. La visita de sus padres  se testimoniaba  solo en  una bolsa de alimentos pero la charla y el encuentro nunca aparecían. En realidad León debía agradecer (después nos dimos cuenta) que un carnet de obra social detuvo su destrucción. Nos dieron y le dieron a él la posibilidad de una nueva vida porque una “casa de vida” (comunidad terapéutica) es, de alguna manera, una familia reparadora.

Él estuvo dos años con nosotros. Pasamos por varias etapas de educación emocional, terapias, socialización con el estudio y hoy ya en sus 18 años vive con otro entorno y fuera de los circuitos de la marginalidad y el abandono. La droga era solo un “llamador” o como una forma de decir “yo existo”. Pasó de ser un “nadie”  a ser alguien. Se sintió escuchado.  Así renació León.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.

 

“Vivir sin el plato…”

Un paciente (Jorge) a quien traté hace muchos años vuelve a saludarme. Próspero empresario agropecuario me cuenta de su felicidad de poder reencontrarse con la paternidad en el cuidado de sus hijos y sostener un próspero negocio agropecuario. Su vida varió.  Me comenta con alegría que en realidad todas las mañanas se agradece y festeja la posibilidad  de vivir sin el “plato lleno de cocaína”  en su mesa de luz. Dependiente durante 20 años a todo tipo de drogas, luego de una infancia transitada por el desamparo fruto de conflictos violentos dentro de la familia; la calle, las plazas y los prostíbulos fueron su refugio.

Sus últimos dos años antes de conocerme fueron vivir  con un plato siempre lleno de cocaína en la mesa de luz. Dos hijas fruto de dos relaciones más estables eran una consecuencia de la cuales no había logrado tomar plena conciencia acerca de su verdad.

Devastamiento moral, psíquico (su autoestima era muy baja), físico (daños en todos los sistemas orgánicos y ya sin tabique y con un paladar lesionado que le impedía hablar correctamente) y psiquiátrico. Cuando intentaba hablar solo se escuchaban  sonidos guturales. Comenzamos por ahí; un paladar postizo ayudó y elevó su autoestima junto con un médico especialista en nariz, garganta y oído junto con el dentista fueron nuestros aliados.  Todo esto junto a un cambio de hábitos de vida y de relaciones ligadas a conductas  suicidas. Fue ordenando su vida. Le llevó más de un año recopilar con la ayuda de sus familiares toda esta historia de desencuentros y devastamiento.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.  

 

Embarazo-Drogas-Alcohol.

Lucia va en consulta con su hijo de dos años a su obra social sindical por conductas de   alta violencia, excitabilidad e impulsividad. La inquietud motora era inexplicable para los neurólogos que lo habían estudiado. Intervengo a pedido de los pediatras y observo que el chico todavía “mamaba” y esa era su principal alimentación. Ella era consumidora de paco y no podía dejar de hacerlo…o sea ya era una consumidora dependiente. La situación se complicaba porque además estaba embarazada y su otro hijo crecía consumiendo también droga. Su compañero de vida era también consumidor. Cuatro personas en riesgo y dos de ellos en situación de total indefensión; uno en gestación y el otro con un desarrollo ya alterado.

Las drogas y el alcohol  en el embarazo aumentan el riesgo de malformaciones  congénitas, hay restricción alimentaria en el bebe por daños en el paso placentario, se puede generar un síndrome alcohólico fetal con malformaciones en el cráneo, retrasos en el crecimiento, parto prematuro, anomalías faciales, etc.

Pudimos resolver todo esto con la ayuda de un Juez de Familia que indicó un tratamiento para la madre en nuestra comunidad terapéutica y fundamentalmente porque los padres reconocieron que necesitaban ayuda. El chico de dos años estuvo bajo cuidados de los abuelos, el padre inició un tratamiento de recuperación y él bebe nació sano, sin abstinencia mientras la madre era protegida en una terapia, enfrentando sus problemas y sin consumir drogas.

Descontrol de impulsos  y conductas obsesivas para conseguir las sustancias sin tener en cuenta las consecuencias negativas son comunes en las personas muy comprometidas en el consumo. En el caso de Lucía cuatro personas salvaron sus vidas con la ayuda de la Obra Social y de un Juez que actuó como correspondía cumpliendo con la primer Ley que es proteger la vida. Hoy Lucia y sus dos hijos crecen sanos. Drogas y embarazo no se dan la mano.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.