Drogas en familia

“…compartí “merca” y mujeres con mi viejo “(palabras de un adulto consumidor acerca de un padre ya septuagenario)

El 62 % de los pacientes de Gradiva tienen familiares en consumo o en carrera adictiva. Esto se replica en otros centros. El consumo parece ser un “postre familiar”. Esto no solo arrasa a las personas que viven en el mismo techo sino que es un signo de un arrasamiento social. La caída del ordenamiento social se liga a la caída del ordenamiento socio-parental que es el núcleo vivo de una sociedad ya que es el amparo de la ley y el camino más seguro para crecer. Donde mora la droga en un grupo crece la irracionalidad y lo no predictible de las conductas. Las funciones maternas y paternas se alteran y el chico en muchos casos se transforma en el padre de sus padres. El panorama –hoy-se complica cuando existe también la familia como unidad productora de drogas (ventas al menudeo, “cocinas”, tareas financieras de apoyo a organizaciones, correos de drogas, etc.).En muchos casos es imposible hacer un tratamiento o decirles que no se los puede atender. Lo delictivo supera a las necesidades terapéuticas. El tratamiento funcionaría más como un refugio que como un lugar de cambio.

Dos padecientes se presentaron ante mí hace unos años; un hijo (Pablo) también padre de una beba hermosa y un padre-abuelo (Jorge) demolido por la mochila de las culpas acerca de una vida en donde el hijo era más un amigo y socio en empresas que un referente de una cierta legalidad. Los dos entraron en tratamiento para tratar de reparar esa historia…ahora reconocida y asumida.

Oscar en sus 17 años se presentó ante mí hace dos años luego de un largo viaje por instituciones y comisarias. Me presenta como si fuera  un blasón de identidad su genealogía familiar: “mi abuelo murió por consumo, mi padre consume y yo empezé a los 12 años”. Me relata como era  su escuela en una barriada casi marginal del conurbano y del esfuerzo de los profesores para hacerle entender a los padres su dificultad y la defensa encarnizada de éstos en defender al hijo ante los supuestos ataques y equívocos de los profesores. El relato mostraba la buena voluntad de los profesores pero también las falencias normativas de la institución escolar ya que muchos consumían incluso dentro del edificio escolar, o sea la pedagogía libertaria que denunciamos en otros artículos.

Tanto Pablo como Oscar me relataban su pesar como los de dos condenados. Creían que nada podían hacer ante esta genealogía de la derrota. Los pacientes son así, a la vez, víctimas y victimarios. Las victimas repiten en otros sus peculiares condenas y se transforman en victimarios. Hoy es común en los centros de rehabilitación como Gradiva la internación de padres e hijos. Siempre hay dos transmisiones de vida en las familias que funcionan para la vida: la vertical entre las generaciones de abuelos a hijos y la horizontal o sea de la misma generación por ejemplo entre hermanos. En muchos casos observamos que tanto la transmisión vertical como la horizontal están complicadas y se transmite toxicidad e irracionalidad.

Hay tres hechos que son fundamentales para entender estos procesos: a. las drogas afectan y generan un gran stress en toda familia (noches sin dormir, allanamientos, llamadas de guardias hospitalarias, etc.); b. las familias participan en la génesis de la enfermedad (de distintas maneras desde la permisividad más absoluta hasta la impotencia para resolver precozmente los primeros consumos y no pedir ayuda); c. las familias participan en el mantenimiento de la enfermedad (negando el problema, facilitando con dinero el consumo, tolerando robos de objetos o dinero en la propia casa, dando la casa para que se consuma y sea invadida por varios extraños o “amigos” de consumo,etc.) .

La afección familiar se observa en cambios emocionales (cambios de humor, irritabilidad, distanciamiento de los amigos y de las actividades sociales, depresión, separaciones cruentas con culpas mutuas, etc.); físicamente en enfermedades relacionadas con el stress, pérdida del apetito o compulsión con la comida, depresiones de algunos de los padres e incluso enfermedades oncológicas luego de años de pesar y dolor; económicamente en quebrantos de dinero para pagar a “dealers” que amenazan a los familiares, venta de posesiones inmobiliarias , pérdida de ingresos  o sea se va entrando en una debacle financiera; socialmente , mientras tanto, la familia se va aislando de los amigos y del resto de la  familia , cambian los intereses y aficiones en favor de la conducta y de la crisis del adicto . Son en muchos casos “detectives” de conductas de sus hijos que al final quedan demolidos por el stress, el miedo y la desesperación.

LA FILIACION

Cuando se habla tan ligeramente del consumo de drogas se olvidan las funciones familiares en la estructuración de las conductas y los proyectos de los hijos. Un padre consumiendo es un modelo a imitar y además la droga no está solo asociado al consumo sino a conductas transgresoras en el campo familiar (violencia), desamparo, crisis financieras, abandono, juego. Las drogas en su consumo llegan a ser como un “combo” (termino que tomo de las casas de comidas rápidas).

 

Nadie mejor que Luis en sus 35 años   al explicarme  hace un año como era la conformación de este “combo”: “…gracias al tratamiento volví a soñar…mi vida era música como ruido…alcohol, “prosti”, juego por internet, maquinitas, jugar al póker por dinero, apuestas deportivas…jugaba a perder “. En Luis dos hijas de dos madres distintas quedaban a un costado en la vorágine cautivante de ese “combo”. Una sala de terapia intensiva fue el límite a un descontrol imposible ya de ser dominado por él.

Hay funciones que la familia necesita realizar y también las instituciones educativas en general y que por la banalización del consumo se olvidan: la función de filiación y la función materna y paterna y como quedan alteradas por el consumo. Estas tres funciones son la clave de la transmisión de la vida psíquica, corporal y cultural. La ausencia de estas funciones por déficits  y/o exceso (violencia, abuso), incesto son precipitantes en muchos casos de enfermedades psiquiátricas graves (esquizofrenia, trastornos severos de personalidad, etc.).

De esta forma hay una transmisión de la irracionalidad que es una manera de “volver loco al otro” como lo enseño magistralmente el psiquiatra americano H.Searles. La transmisión familiar de padres a hijos y con abuelos es la posibilidad de adquirir una identidad social.

Cada uno de nosotros está habitado por las tres generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de catorce personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás. Las drogas en muchos casos “suturan” traumas, secretos, silencian historias y máxime en un tiempo histórico y cultural tan carente de afectos tiernos y empáticos.

La filiación es un término del Derecho y de la psicología clínica. A las dos les interesa el tema de la Ley. La filiación permite la transmisión de la Ley no solo la Ley social sino el registro del otro y de los otros para crecer sanamente. Normativiza la sexualidad y los impulsos, ubica en la cadena generacional y permite que el niño se separe de la familia y establezca un proyecto de vida. Autonomía que en su significación etimológica muestra que la Ley se ha interiorizado (auto: propio; nomos: norma) y la llevamos adentro. El otro no es un enemigo sino que a través de la empatía reconocemos en el Otro y en los otros la primacía de la cultura y lo social.

En la filiación la transgresión la pagan caro tanto el hijo que observa como el padre que lo hace (los casos de abuso de drogas acompañado de conductas incestuosas o de violencia familiar) quedan grabados en la mente infantil como aquellos ideogramas de los antepasados registrados en cuevas y cavernas de miles de años. Hay un registro pictográfico en la memoria y que son imborrables salvo que se aborde esta temática psicoterapéuticamente.

FUNCION MATERNA Y PATERNA

Las funciones maternas y paternas son claves al lado de la temática de la filiación. La madre es amparo ante el desamparo que vive el niño en sus etapas iniciales de vida. El contacto dependiente con las drogas lleva a la pérdida de esta función de “holding” y sostén tan fundamental. La dependencia a drogas lleva a que lo único excluyente sea el consumo y el hijo queda relegado. El padre en su función encarna la transmisión cultural, la separación de la madre, el acompañamiento en la entrada en la vida y la sexualidad. Por él se accede a la palabra y a un cierto horizonte.

Pero en todos los padres que conocí en el ámbito terapéutico y que consumieron con sus hijos o que abandonaron a su familia por su enfermedad la reparación fue el reconocimiento de su problemática y la ayuda al hijo con problemas e incluso entrar ellos a tratamiento. Se puede reparar todo en este ámbito desde la toma de conciencia y también al hacernos  cargo de la problemática. Al fin de cuentas esto…hoy… en nuestra sociedad es una epidemia. Por eso es fundamental no banalizar el consumo y sus consecuencias.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones