Drogas: jóvenes solos ¿No future?

POR JUAN ALBERTO YARÍA

09.12.2019

“Mi madre dio a luz gemelos: yo mismo y el miedo” (Thomas Hobbes, 1588-1679)

Jorge me sorprende y me estimula a acercarme a él. Solo en la vida, en sus 18 años, aun teniendo padre y hermanos. En su soledad lo acompaña un aparato celular. Facebook, chats, Instagram y los diversos contactos entre los cuales están dealers, transas, “tribus”, etcétera. Lo conozco dentro de Gradiva y su vida es un calvario que casi termina en crucifixión vagando en calles del Abasto buscando todo aquello que lo alejara de la angustia, aunque sea por un momento: la cerveza, la marihuana y todo lo que viene después fueron imponiendo sus Leyes de deterioro. Y ahí lo conozco. Luego venia la promiscuidad, el sexo en “manada”.
Es un joven de clase media que vive solo. Una heladera vacía o llena lo sorprende todos los días. No hay mesa ni encuentros. El padre es adicto al juego y sus noches lo sumergen en el mundo de los “vampiros” en los casinos y la madre trabaja todo el día. El hermano trabaja y estudia. No se encuentran nunca; ¿se puede vivir así?
Hay miles en estas condiciones. Estamos en plena epidemia de consumo. Los números hablan, pero la vida de las personas queda fuera de la estadística. No es un problema de individuos. Es un problema social. La generación química implica como inflación la deflación de los organizadores sociales (familia, barrio, cultura, justicia, fuerzas de seguridad, etcétera).

La última obra de Zigmunt Bauman titulada “Retrotopia” menciona que “las viejas comunidades humanas y de encuentros se han ido sustituyendo por las redes tecnológicas”. Jorge es un millennial pleno. Aislado llora su inermidad, me “exprime” en el diálogo quizás alabando mis canas y mis palabras. Es un reflejo quizás de lo que hoy sucede.

Byung-Chul Han (filósofo de predicamento residente en Alemania) dice que está surgiendo la profesión de oyente en esta sociedad. En un sentido enfático el conocimiento de sí mismo resulta transformante, y se asemeja a una redención. Conocimiento es redención. Para esto hay que instalar el circuito de la palabra y los encuentros de intimidades.

Hoy perdemos cada vez más la capacidad de escuchar ya que en la actualidad social se focaliza el ego, el narcisismo y Narciso es la repetición de la voz de sí mismo. Escuchar, mientras tanto, es dar la bienvenida al otro.

EL OFICIO DE CONSTRUIR EL FUTURO
Tiene mucha cuantía hoy aquel que puede escuchar y sabe preguntar. En un mundo de individualismo y no escucha el valor buscado es la escucha y la pregunta que estimule la verdad que cada uno tiene dentro de sí (remendando el discurso socrático de la mayéutica y el célebre discurso del maestro de San Agustín).

Cuando el vacío y la angustia lo invade junto con la imperatividad de la abstinencia y la compulsión a consumir Jorge retorna a la “tribu” (los “trapitos”, los grupos de las “casas tomadas”, el sórdido mundo de los proxenetas y la promiscuidad, etcétera). La tribu es la caída de las sociedades actuales: escuela, familia, barrio, etcétera. Nos agrupamos en tribus en donde de un lado están los amigos y del otro los enemigos a odiar.

Dos extremos; la soledad inmersa en el vacío y/o la tribu que divide el mundo, el barrio, las veredas o sea todo en un mundo de amigos y enemigos. Cuando se suspende por un momento todo y esto puede suceder por una urgencia adictiva en una sala de guardia, después de una pelea surge el “No future”. ¿Hay futuro?

Por un momento retorna el hombre que imaginó Hobbes “Bellum omnium contra omnes” (“Guerra de todos contra todos”); y “Homo homini lupus est” (“El hombre es un lobo para el hombre”). Pero después en la serenidad de un diálogo y ya sin drogas y fuera de las “tribus” alienantes surge la nostalgia de un hogar que aloje. Misión imposible en la vida de Jorge ya que el padre y la madre no pueden organizar eso y la sociedad va por otro lado.

El individualismo reina. Narciso es no solo un fenómeno individual de las llamadas personalidad narcisistas sino un trastorno social llamado individualismo. El hombre hobbessiano del lobo ya es un “mundo de lobos”. Las drogas se incluyen en este contexto.

En la “Retrotopia” de Zigmunt Bauman ahí nos muestra que la utopía de un futuro mejor se transformó en la idealización nostálgica de un pasado que ya no está. La caída de los vínculos nutricios de la vida: la sociedad como orientadora de la vida desde la familia, la escuela, el barrio, las iglesias ha dejado a miles en la inermidad. Incluso a los propios padres que se desangran anímicamente con los problemas de sus hijos.

En este mundo de sufrientes aparece como anestesia un mercado ávido de clientes que es la narco-economía. Las drogas, ya legalizadas de hecho, aparecen como una pócima placentera y a la vez “veneno”. Cuando ya no se puede más las calles se llenan de “nadie” que pululan y si es invierno el frío y las neumonías los llevaran a otro destino distinto.

NOSTALGIA DE FUNDAMENTOS
Resulta más certero que nunca el comentario de Hobbes sobre su nacimiento: “mi madre dio a luz gemelos: yo mismo y el miedo” (comentario de Hobbes sobre su nacimiento). En realidad, vivió sin amparo paterno ya que este abandonó a su familia. Su filosofía no solo se basa en este dato histórico ya que su pensamiento supera esto, pero hoy la privación paterna es un hecho.

Jorge reclama por un padre. Confunde al padre adicto con el padre como modelo identificatorio. No lo ha encontrado. Le digo que es importante que acepte esta realidad; su padre es como es y no puede dar más. La aceptación es un valor clave en la vida y en la rehabilitación. En la comunidad terapéutica está armando funciones parentales con trozos de compañeros rehabilitados, terapeutas honestos. Se encuentra con el mundo de la palabra, la ley o sea con un sendero. Mientras tanto me escribe semana a semana sus vivencias. La cura por las palabras se acentúa, el relato lo salva.

En “La odisea”, Telémaco mira cada tanto al horizonte para que Ulises (su padre) vuelva para poner en orden su casa y la comarca. Es la nostalgia que vuelve o lo que Bauman llama la retrotopia. ¿No será que la nostalgia es por los fundamentos?; si el niño no crece sobre fundamentos que lo alojen aparece el hombre de Hobbes “el lobo en un mundo de lobos”.

El apego familiar es una condición fundamental para vencer el miedo a crecer. Esto falla en la sociedad actual. El hombre es un único ser que necesita 18 años de crianza. El animal nace casi completo. Hobbes decía que a él lo acompañaba el miedo desde que nació, o sea las amenazas. Parece ser que nadie habla en esta epidemia que vivimos (la Ciudad de Buenos Aires ha decretado la emergencia en adicciones) de los vínculos fundantes del ser humano.

* Director General Gradiva – Rehabilitación en adicciones