DROGAS: LA “NOCHE” Y EL “DIA”

“LOS DIOSES DE LA EMBRIAGUEZ DE LA “NOCHE” SANTIFICAN EL OLVIDO DE SI MISMOS “–JASPERS-

Desde hace años la sala de emergencias de Gradiva es un lamento por la “Noche” perdida. Me sorprende un adulto de 40 años traído en ambulancia desde una provincia alejada entre sueros y tranquilizantes ante la mirada asustada del médico que lo traslado y del enfermero. La madre asustada está casi escondida observando todo. La “noche” hablaba en él y en su confusión grita por la cocaína que no tiene. El grito es imperativo y su cerebro automático pide ese “polvo blanco” que es su olvido final al decir de Jaspers. Embriagado en su alienación pide lo imposible o sea que alguien lo mate dándole más de aquello que lo está matando. Un “tsunami” había pasado por su vida con quince años de consumo de cocaína en ese adulto que se llamaba Saúl.

Es un hombre de la noche y queda consumido por la “noche”. La noche como “nada” fue tema de la filosofía de Jaspers y de grandes filósofos e incluso de mitologías griegas y orientales en general. El criterio de realidad nos impone que no podemos realizarnos en la noche y Jaspers brillantemente enseña:”…no podría yo realizarme en la noche?…ser una pasión que avasalla, entregarme a mis impulsos, rebelarme contra toda norma y sin remordimientos por lo que destruyo…pero ahí me precipito en la nada…no podemos aspirar a salvarnos en la noche pues toda aspiración surge de la Ley del Día”. Magistral el maestro K. Jaspers (1883-1969 y referente ideológico de la reconstrucción alemana) filósofo y médico psiquiatra cuando nos dice que no tenemos otra misión que entregarnos a la Ley del día que es disciplinar la diversidad y e imponer orden al caos. De lo contrario aparecerá el suicidio.

Tenemos que vencer las fuerzas que nos impulsan a lo “bajo” y este es un verdadero programa de tratamiento en pacientes graves que son dependientes a todo momento a estupefacientes. Valores terapéuticos como la aceptación de esa noche vivida al lado de la muerte lo llevarán a un cambio posible, la humildad como otro valor lo llevará a poder escuchar y dejar la soberbia como defensa ante la vida, a su vez la transparencia con el Poder superior del grupo lo ayudará a reconciliarse de esa noche vivida con la muerte como espectro. Todo ese trabajo se completará con la renuncia al consumo ya que quedó vulnerable y ahí también se cumple el lema “una copa o dosis es mucha y cien son pocas”.

Su cerebro, en sus estructuras de control de impulsos y del pensamiento quedó “averiado”. La zona orbito-frontal muestra alteraciones evidentes. Ahí la cocaína

hace estragos ya que es donde precisamente en la historia del desarrollo del sistema nervioso, desde los reptiles hasta los mamíferos y luego desde el simio al hombre, cuando las estructuras frontales tienen un crecimiento abrupto.

Este crecimiento va parejo y paralelo con la mejora de la percepción, la posibilidad de abstraer , llegar a una lógica que permita tomar decisiones más adecuadas , controlar mejor los impulsos para poder desarrollar planes y prospectivas de acción y fundamentalmente inferir los sentimientos y los pensamientos de los otros (empatía).

Se dice que este lóbulo es la civilización pero la civilización hace al lóbulo frontal. Y civilización es educación, familia, escuela, límites, cultura. El cerebro es hecho también por el contexto. Una energía fundamental en el cerebro es la informacional (las palabras con las cuales lo llenamos) además de la energía química y eléctrica.

Así llegué a conocer a este ser “devastado”. Boliches, “puti-club”, delitos menores que no se condecían con su condición económica, múltiples parejas e hijos sin protección (solo una cuota que el abuelo paterno pagaba). Al final ese “cuerpo- máquina” se paró. No había descanso y dijo basta. Internaciones en terapia intensiva, clínicas psiquiátricas, comunidades terapéuticas, etc., etc.

HISTORIAS DE EMBRIAGADOS

A Saúl le pasó lo que le pasa a miles hoy. A nosotros en la consulta nos llega un capítulo de esta novela de vida. De nosotros depende y fundamentalmente de él mismo que se pueda reescribir otro texto.

Cuando el caos se instala en nuestras vidas desde la infancia hay –creo- un lento devenir hacia el mismo en la adultez.

La familia del paciente tenía un alto contenido afectivo pero con un gran divorcio emocional entre los padres. Peleas, violencia y separación cuando los hijos eran muy pequeños .La madre utiliza a sus hijos para vengarse del padre .Ausencias y fallas de éste. Saúl y su hermano viven en la calle y se “diploman” en porros y cocaína. Las plazas eran la escuela cotidiana. Los dos contrajeron patologías psiquiátricas severas.

Saúl luchó contra su adicción y tuvo que aceptar a sus 40 años un cambio que contradijo su experiencia de vida. Límites débiles en la adolescencia, anemia normativa en su desarrollo. Los tres pilares del desarrollo infantil estaban dañados: amor, límites y transmisión de valores. Cambiar la forma de expresar la angustia o sea pasar de la droga a la palabra. Su vida estaba en juego y lo fue logrando luego de muchos meses de reparación y reconciliación consigo mismo y con sus hijos y sus padres.

ADICCIÓN Y SUICIDIO

En muchas ocasiones el abuso de drogas lleva al suicidio. Así encontramos como producto de una vida con tóxicos la búsqueda de situaciones de riesgo, la posibilidad de tener una enfermedad infecto-contagiosa como el Sida a través de distintas vías (sexual –droga intravenosa), auto mutilaciones con cortes en el cuerpo, las sobredosis.

Vivir para Saúl implicó aceptar un cambio de estilo de vida. Pasar de la transgresión a la presencia de la Ley. De la soberbia a la humildad. De la negación a la aceptación de la enfermedad. De creer que todo se puede a la posibilidad que nos permite nuestra realidad. De lo ilimitado al límite de lo posible que es la antesala de la libertad.

Este cambio de estilo de vida implica un nuevo aprendizaje emocional de la vida sin sustancias. Así el cerebro puede empezar a revivir y a recobrar la plenitud de lo humano. El cerebro le da una posibilidad más a la civilización de lo saludable para su recuperación.

 

DR. JUAN ALBERTO YARIA DIRECTOR GENERAL GRADIVA-REHABILITACION EN ADICCIONES