EPOCAS DE DESAMOR Y VACIO

“…son épocas de “psicosis social” es decir sin delirios ni alucinaciones, se manifiesta por una experiencia de ausencia, de vacío existencial, de insustancialidad anónima con drogas o anorexia” (“Clínica de Vacío”.M.Recalcatti).

No podemos crecer solos, hasta los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas. No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor. El amor es el vehículo del reconocimiento. Sin reconocimiento no hay crecimiento. El otro y los otros (padres, maestros, tíos, familia en general, sociedad barrial, etc.) nos hacen desde su deseo y el reconocimiento de nuestra singularidad. Así nacemos a la vida humana.

 Hoy muchos de nuestros pacientes vivieron y viven entre aparatos, chats, selfies, Instagram; no hay mirada, ni palabras ni Ley que se transmite. Nos parecemos a los animalitos crecidos en la oscuridad. El Vacío de reconocimientos y de miradas amorosas y de Ley transmitida se hace padecimiento y empiezan a aparecer las drogas en escena con el marco desolador de los narcos copando ese barrio mientras seguimos con el aparatito de moda y los moribundos en las calles son fotografiados como si fueran de otro planeta. Sobran los “flashes” y faltan palabras y encuentros.

 Vivimos la dolorosa realidad que en la Ciudad de Buenos aires y en la Provincia de Buenos Aires casi el 70% de los adolescentes consume alcohol, en el Gran Mendoza llega al 73%. El consumo de marihuana empieza antes de los 14 años bloqueando las capacidades de aprendizaje escolar y es un factor de abandono escolar.

Los grandes centros urbanos están incubando una cantidad enorme de enfermos crónicos ya que existe una ley en los que trabajamos en adicciones: a menor edad de contacto con drogas (el alcohol lo es) más posibilidades existen de un consumo problemático y crónico.

Esto parecería ser síntoma de situaciones muy serias de ocaso y dimisión de la función de los adultos en la conducción y orientación educativa de los menores. Esto representa un hueco en las funciones normativas y de control El adolescente parece crecer solo; los padres se quedaron en el “vestuario” y entonces la vida parece ser un juego sin árbitros en donde el arbitrio como capricho narcisístico es Ley.

Al no haber acompañamiento en el crecimiento de los chicos aparecen los que llamo “dobles protectores” que son distintos “padrinos “ como en la saga de la célebre película de Marlon Brando y Al Pacino ;  éstos están en las esquinas, en los “transas” , en los patovicas o en el relacionista público del boliche prestigiado.

La función paterna aparece en nuestra sociedad devaluada y entonces se asimila a una caricatura con roles cómplices o meramente nominales con el nombre de directores, policías, intendentes, jueces y en todos aquellos que están en posición de conductores y aquí nos podemos preguntar qué es lo que conducen cuando muchas veces los territorios son dueños del anonimato y no siguen marcos legales. La anomia como “anemia “de valores parece reinar.

 Cae el mundo adulto, un orden de palabras, orientaciones, confrontaciones, negociaciones, encuentros, desencuentros, consensos. Los padres no están, aunque estén .Es una función que está ausente .Padre que puede ser par o cómplice, compañero o mimetizado con él; pero nunca el padre en su función es simétrico, ya que instala la diferencia y precisamente por eso educa. En otros casos en donde la situación es mucho más grave ya parecen estar pero es sólo un agujero,   un vacío. Una sombra de lo que deberían ser. Una nada que nada significa ni orienta. El adolescente parece vivir solo. ¿Dónde quedó el mundo adulto?

 

 

 

CULTURA DEL VACIO

 

Hoy muchos aspectos de la vida social son descriptos desde la llamada cultura del vacío. Vacío de contenidos, exceso de la imagen y del marketing en detrimento de la palabra oída, escuchada y del relato asociado a las vivencias que surgen del acompañamiento humano más profundo. Crisis del amor, “orgasmo” de los impactos imaginarios. Tiempo de la química en detrimento del lenguaje. Paradójicamente sin palabras oídas y pronunciadas con ternura no se expanden las capacidades humanas. El cerebro necesita palabras, cultura y apegos fundantes para crecer.

Cuando el cerebro entra en inactividad tanto en la niñez, en la vejez y en general en toda edad humana se desgasta. Hay un proceso de “desgaste” cerebral cuando no fluye el lenguaje. Es el drama de los niños o viejos solos en donde el rechazo deteriora la propia sustancia nerviosa. Lo orgánico cerebral espera…esperanzadamente a la palabra para desplegar sus potencialidades.

Los animalitos criados en la oscuridad muy pronto pierden toda posibilidad de desarrollo de conexiones entre neuronas .No hay sistema nervioso sin un medio exterior enriquecido por el amor.

Surge así el vacío de ser. La química en esta sociedad pre-simbólica acompaña a estos déficits. En los adolescentes esto es letal.

Registros de lo humano

Hay tres registros en lo humano: a. El neurobiológico que es un entramado de miles de millones de neuronas responsables de nuestra humanización y señal de superación de nuestros anteriores humanoides; b. el registro de la subjetividad en donde despliego mi mismidad y la posibilidad de tener intimidad con libertad para no ser objeto de otros y c. el registro familiar y social barrial y cultural en donde desde la proximidad de los vínculos se generan lazos de vida.

En la cultura del vacío los tres y con la droga y los narcos dominando barrios todo se altera. En el registro neuro-biológico aparece el cerebro automático en detrimento de las áreas más evolucionadas del sistema nervioso .Lo humanoide reemplaza a lo humano. Por el lado de la subjetividad somos ya objeto manipulable de los otros con el narco y el “dealer” como directores de nuestras vidas y el entramado cultural que arrasado por las cadenas de venta. Ya la escuela desaparece, el estudio es imposible con sistemas psíquicos alienados por las sustancias desde pequeña edad.

EJEMPLOS DE LA VIDA  

Me atormentan los ejemplos de mis pacientes, muchos de ellos que no superan los 20 años. Son quizás ejemplos que pongo a consideración porque, seguramente, hay muchos que viven en estos mundos oscuros y al mismo tiempo donde ellos van girando en un vacío sin fin.

Jorge me dice…”el barrio cambio…es un pulpo esto”. Salir a la calle en los lindes de Rosario es entrar en contacto con vendedores. En la escuela se fuma o toma alcohol y así surge una disolución del desarrollo adolescente y de los registros culturales. Todos parecen impotentes para establecer límites o sea la cara de la Ley (padres, maestros, autoridades).

Mientras avanza la enfermedad en sus 15 años comienza a trabajar en un “bunker” de drogas (espacio de 1×1 oscuro en donde los consumidores van a comprar). El pago es con droga. Lo humanoide ya reina. Lo conozco luego de una titánica tarea de los padres para lograr el apoyo de jueces para rescatar a este niño-joven para la libertad. ¿Que quedó de él?; daños cerebrales con una conducta típica de un simio violento y hostil.

 Poco a poco se va humanizando y encuentro que la madre lo atempera cuando en la visita lo acaricia en la nuca mientras devora una docena de medialunas. Me di cuenta que para establecer una relación ese vínculo oral-alimenticio era fundamental y, al mismo tiempo, con expresión de ternura. Todas las mañanas lo recibo en mi consultorio y desayuno con él con dos medialunas como vinculo y así empezamos a zurcir historias y sentidos que empezaron a llenar su vacío de ser. Un año y medio de socialización en la comunidad terapéutica fueron su rescate y por supuesto sin consumir ninguna droga con una psicoterapia intensiva. Sobrevivió a circuitos de daño social y de disolución de todas las categorías de Ley y de desarrollo posible.

La cultura del vacío parece dejar en el camino a miles y miles de jóvenes y adultos enmarcados en la sociedad del impacto imaginario y del declive de la palabra y los sentidos éticos. Épocas de desamor. Esto con drogas parece ser letal.

Dr. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR GENERAL GRADIVA –Rehabilitación en adicciones