Escuelas tomadas, la caída de toda ley

ESCUELAS TOMADAS…LA CAIDA DE  TODA LEY

La violencia del trauma (violación) se agolpa en la memoria y en su “danza” saltarina llena de culpas y auto-acusaciones a Mirta (paciente de 16 años que atendí en muchas oportunidades hace unos años en la comunidad terapéutica). La veo frente a mí en su llanto y me confiesa que por primera vez habla en un ámbito grupal de la comunidad terapéutica de este tema. Para suturar parecería que hace falta hablar y por supuesto llorar como bases del olvido para que sedimente una experiencia. Adolescente violada en una salida nocturna no puede olvidar su herida que habla sin anestesia cotidianamente. Las drogas trataron de suturar esta herida y aumentaron sus dolores y agregaron otros nuevos.

Escucho mientras tanto una carta de una adolescente de 14 años violada en una noche en el Nacional Buenos Aires. Las historias de ambas parecen ser similares .Los ámbitos son distintos ya que la escuela y el boliche así lo son desde una mirada superficial. Hoy parecen ser el reino del “todo vale”. En otra escuela la llamada “toma” llevó al robo de computadoras y otros objetos de valor. Territorios sin Ley. No hay adultos que encarnen un cierto código de vida y de ética y aparece entonces lo que llamé el reino del “todo vale”.

Mirta vivió en su casa una gran permisividad educativa unida al abandono y al desapego de sus padres adolescentes también ellos y compitiendo entre ellos en las estéticas, las salidas y los gustos. Son los padres “pares” (adolescentes ellos también) olvidándonos que siempre el padre es “impar” por su función esperada, su edad y las expectativas éticas y de transmisión que se suponen. Nunca puede haber simetría con nuestros hijos 

En las escuelas pasa lo mismo en donde la trampa de la permisividad (mayor crisis de la educación familiar social y familiar hoy) resulta al fin la caída de toda norma (a-nomia) y el permiso para la perversión (violaciones, robos, etc.). Es la nueva pedagogía libertaria que se estableció en Argentina desde hace años con la promoción de la caída de toda autoridad por considerarla represiva y sometiendo a todos a prohibiciones y traumas severos por las consecuencias de los goces (placeres sin Ley) que  

se promueven. Los traumas abrevan y crecen como causa de esta pedagogía libertaria y el desapego y la ausencia adulta brillan en su retiro criminoso. El desenfreno pulsional de la violación se oculta, se apaña y entonces podemos decir que el retiro adulto anuncia la criminalidad de ellos ya que el adulto que no aparece no permite el crecimiento del adolescente y lo desbarranca a las zanjas de la frustración y el anonimato traumático que es la peor de las soledades.

 

Las pedagogías libertarias

 En esta pedagogía libertaria toda autoridad debe ser “de-construida” y de de-construcción en de-construcción llegamos a que todo queda dispersado y así nos quedamos sin nada (nihilismo como conducta de vida) apareciendo entonces la “religión” del desencanto y el ocaso de los ideales. Es el territorio del relativismo ético o del “todo vale “que nuestro “Minguito Tinguitella” (querido “filosofo” popular J.C.Altavista) retrató en su famosa frase:” se igual”.

Se va avalando así la transgresión de toda norma y exagerando el goce (lo que se llama un “más allá del principio del placer”) con el aplauso del mundo adulto que en su ausencia criminosa llena de adjetivos al mismo y calla las consecuencias (ninguna organización social fustigó todas las tropelías cometidas). Así surge un joven apegado a la transgresión y que hace de la exaltación del narcisismo el “ombligo” de su existencia.

 Lo anuncia con dramatismo Discepolo en “Cambalache” cuando va percibiendo la decadencia argentina ya desde mediados del siglo XX: “todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor, no hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao “lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón”. “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los “cambalaches” se ha mezclado la vida y ves llorar la Biblia junto al calefón”.

Hay un padre fallido en el ejercicio de su función tanto en la familia como en la escena social y política (incluyendo la educación) que propicia y convalida la total disolución de los límites éticos, autoriza la transgresión de las normas, entroniza el goce fetichístico del cuerpo de la mujer cosificada, y exalta la confrontación ostentosa con las instituciones jurídicas, médicas y educativas. El Poder ilimitado rescata el dis-valor de la impunidad mientras se va promoviendo el desprecio por las normas en nombre de discursos seductores y de victimización de todos los protagonistas. El desenfreno pulsional y la arrogancia narcisista son aplaudidas por el mundo adulto cómplice y criminoso. 

  

Volver a los grandes de “verdad”

Me voy a referir a tres grandes que marcan un horizonte de reflexiones en esta oscuridad ética que nos inunda. Fueron estudiosos de lo que antes se llamaba el alma humana.

 Un grande del psicoanálisis J.Lacan decía: “La ley habla a través del padre, de una palabra de mujer o desde la muerte misma cuando lo otro no es escuchado”. La “parca” está ahí cuando no escuchamos o no nos hablan que es cuando cae un orden de confrontaciones, negociaciones, encuentros, desencuentros, consensos. La paternidad como símbolo va desde el padre de la familia hasta las distintas instancias de tipo institucional; son los padres sociales. Una sociedad se edifica sobre esta función paterna que cuida las nuevas generaciones le transmite pautas de vida y de triunfo sobre la muerte.

Francoise Doltó, maestra francesa en el tema familiar, decía que los padres que dudaban de ellos mismos o sea del rol que deberían ejecutar generaban síntomas (trastornos de conducta, precocidad en el contacto con el alcohol y drogas y las más variadas perversiones).

 Sin adultos no hay adolescentes nos enseñaba el gran analista R. Erickson desde USA trabajando con adolescentes. Mas tarde nos decía: “Sin confrontación del adolescente con el adulto no hay crecimiento sano”. No hay confrontación porque el lugar adulto quedó como un hueco. Se busca entonces en la dura realidad un límite (un paredón, el acto auto-lesivo, etc.).

 

DR.JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones